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 Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje

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MensajeTema: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Lun 10 Sep 2012 - 3:58

Las hazañas del señor Coraje


En sus proezas deportivas está el origen de la aviación nacional. Newbery fue, en sí mismo, toda una olimpíada. Ídolo popular y funcionario atrevido.



Jorge Alejandro Newbery (1875-1914) es el primer ídolo popular argentino: fue deportista, aviador, hombre de ciencia y funcionario público. Cruzó el Río de la Plata en un monoplano, subió más de cuarenta veces en globo a más de dos mil metros y tiró manteca al techo en París para combatir el tedio. También se destacó en boxeo, natación, automovilismo, esgrima y remo: Newbery era, en sí mismo, toda una olimpíada.

Biografía


Hijo del odontólogo estadounidense Ralph Newbery y de la argentina Dolores Malargie, nació en el domicilio familiar situado en la calle Florida de Buenos Aires. A la edad de ocho años visitó solo los Estados Unidos. Más tarde, de nuevo en Argentina, realizó sus estudios en la escuelaescocesa San Andrés de Olivos, obteniendo el título secundario de bachiller en 1890. Viajó a Estados Unidos para realizar sus estudios deingeniería en la Universidad de Cornell. En 1893 continuó en el Drexel Institute de Filadelfia, donde fue alumno de Thomas Alva Edison y en 1895 obtuvo el título de ingeniero electricista.

El funcionario público


Al regresar a su país empezó a trabajar como jefe de la Compañía Luz y Tracción del Río de la Plata. En 1897 ingresa en la Armada Argentina -en tiempos del conflicto limítrofe con Chile- como ingeniero electricista. Desempeñó funciones de profesor de natación en la Escuela Naval y en 1899 la Armada lo envió a Londres para la adquisición de material eléctrico. Su carrera en la Armada duró hasta que en 1900 fue nombrado Director General de Instalaciones Eléctricas, Mecánicas y Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, función pública que desempeñaría hasta su muerte. En aquella época de gobiernos liberales comandados desde el Jockey Club, Newbery defendía los intereses del Estado: escribió trabajos planteando la municipalización del servicio de alumbrado (entonces se concesionaba a empresas privadas) y sobre la necesidad de reservar para el sector público las áreas petroleras.

El hombre de ciencia


En 1904 ocupó la cátedra de Electrotecnia en la Escuela Industrial de la Nación (posteriormente Escuela Técnica Otto Krause), que había sido creada y dirigida por el ingeniero Otto Krause en 1893. Ese mismo año volvió a viajar a los Estados Unidos para asistir al Congreso Internacional de Electricidad realizado en la ciudad de Saint Louis, donde fue vicepresidente de la sección "Transmisión de Fuerza y Luz" y en el que presentó un trabajo de ochenta páginas titulado Consideraciones generales sobre la municipalización de los servicios de alumbrado, que sería incluido en los Anales de la Sociedad Científica Argentina.En 1906, publicó una serie de artículos sobre la naciente industria del grafito artificial. En 1908 publicó un estudio sobre la fabricación de La lamparita eléctrica incandescente llamada zirconium y otros filamentos metálicos basándose en sus propias pruebas en laboratorio, con el fin de implementar las mismas en el país.

El deportista

En 1895 protagonizó una histórica pelea para determinar la superioridad del boxeo (defendido por Newbery) o del savate (defendido por Carlos Delcasse), que instaló al boxeo como deporte popular en Argentina. Obtuvo importantes títulos en boxeo en los años 1899, 1902, 1903. El 8 de julio de 1903 triunfó claramente sobre el boxeador profesional Clark.

Foto de Jorge Newbery (el quinto desde la izquierda), con el futuro presidente Marcelo T. de Alvear (sexto desde la izquierda), Eugemio Pini, director de la sala de esgrima del Jockey Club (octavo) y Julián Matínez (noveno).

En 1901 ganó en octubre el primer premio de florete en el torneo sudamericano organizado por el Club Gimnasia y Esgrima. En 1905 y 1906 venció en los certámenes de florete organizado por el Jockey Club de Buenos Aires. En el mismo club derrotó al campeón francés de espada, Berger.
El 16 de marzo de 1908 representando al Buenos Aires Rowing Club venció en los 1000metros, dos remos largos, a los campeones hermanos Müller. En 1910 integró el equipo que estableció el récord de velocidad en bote de cuatro remos largos.
En 1902 obtuvo el primer premio de zambullida a mayor distancia en el Río Luján, recorriendo cien metros. Fue una de las personalidades que más impulsó en Argentina la práctica del deporte, cuando aún no existía en reconocimiento masivo del mismo.
En 1980 la Fundación Konex le otorga a su figura fallecida el Premio Konex de Honor, por su aporte a la historia del deporte argentino.

El dominio del aire


En 1907, junto a Aaron Anchorena –otro pionero de la aviación nacional–, Newbery protagonizó el célebre ascenso del globo Pampero, que viajó desde Palermo hasta Colonia, Uruguay. Pocos meses después, en ese mismo globo, desaparecía su hermano Eduardo. No se desalentó. La prensa ya lo había bautizado como “Señor Coraje” y Newbery hizo honor al apodo: logró romper en 1909 el récord sudamericano con el globo Huracán, traído desde Francia y hecho de seda. El Huracán tenía 800 metros de capacidad y con él, el Señor Coraje voló desde Belgrano hasta la ciudad brasileña de Bage en Rio Grande do Sul: 541 kilómetros en trece horas.
El club Huracán tomó el globo de Newbery para su camiseta y este lo autorizó confiando en que “sabrán hacerle el honor correspondiente al esférico que de un solo vuelo cruzó tres repúblicas”. Después de lograr tres ascensos, de tercera a primera división, la comisión directiva de Huracán le envió una carta a Newbery diciéndole que habían atravesado tres categorías “del mismo modo que su globo cruzó tres repúblicas, y así satisfacemos su deseo”.

La aviación


En 1910 Newbery obtuvo su licencia de piloto (brevet), pero continuó realizando ascensiones en globo hasta 1912. A partir de ese año se dedicó exclusivamente a la aviación. Como directo resultado del ofrecimiento de Newbery y el Aero Club Argentino de poner su parque gratuitamente a disposición del Ministerio de Guerra, el día 10 de agosto de 1912 el Presidente Roque Sáenz Peña creó la Escuela Militar de Aviación, la primera fuerza aérea militar de América Latina. El civil Jorge Newbery y los tenientes coroneles Enrique Mosconi, luego director de YPF, y M. J. López fueron los primeros directores de la Escuela Militar de Aviación, instalada en el Palomar de Caseros.
Ante la falta de fondos públicos para comprar aviones el Aero Club Argentino organizó una colecta popular con la que se adquirió la primera flotilla. El 25 de mayo de 1913 esa flotilla desfiló por primera vez: 4 monoplanos piloteados por dos civiles, Newbery y Macías, y dos militares, Goubat y Agneta. Unos meses después el Ejército nombró a los dos primeros como pilotos militares con derecho al emblema. En el duelo entre monoplanos o biplanos Newbery era partidario de los primeros.
El 24 de noviembre de 1912 Newbery cruzó el Río de la Plata en el monoplano Centenario, un Bleirot Gnome de 50 HP.

Fue el primero en cruzar el río y volver en el mismo día. Influenciado por Newbery, el joven Teodoro Fels, que se encontraba cumpliendo el servicio militar, tomó uno de los aviones de la Escuela Militar de Aviación sin permiso y llegó a Montevideo batiendo el record mundial de vuelo sobre agua. A su regreso, el Presidente Roque Sáenz Peñale impuso arresto por su desobediencia y a la vez lo ascendió a cabo por la hazaña.


El 10 de febrero de 1914 Newbery, en un monoplano Morane-Saulnier, superó el récord mundial de altura alcanzando 6.225 metros. La marca no fue homologada por la comisión internacional porque la reglamentación establecía entonces que era necesario superar el récord anterior por un mínimo de 150 metros, y Newbery solo la superó por 65 metros

Jorge Newbery en la cultura popular

En 1933 Celedonio Flores evocó a Newbery en la letra de “Corrientes y Esmeralda”:
Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross...
En el primer aniversario de su muerte, Gardel y Razzano cantaron “A la memoria de Jorge Newbery”, que nunca fue grabado. También lo mencionan: “Paso de los Andes”, de José Gómez; “Prendete del aeroplano”, de José Ezcurra; “El Pampero”, de José De Caro; “Tu sueño”, un vals de Arolas; “De pura cepa”, de Roberto Firpo; “Newbery”, de Luciano Ríos; “El Aeroplano”, vals de Pedro Datta; “Jorge Newbery”, de Aquiles Barbieri; “Un recuerdo de Newbery”, de José Severino.
Dice en su primera parte el tema inédito de Gardel y Razzano:
En un abrazo inmortal
la guitarra y el poeta,
sollozan por el atleta
de la aviación nacional...
¡Newbery, el cóndor genial
que fue en sublime locura
a seis mil metros de altura
rompiendo brumas ignotas,
cayó con las alas rotas
en la negra sepultura!


El Ídolo popular


Sin quererlo, sin proponérselo, Jorge Newbery llegó a ser ídolo de su pueblo. Cada vez que llegaba a la Sportiva para emprender un vuelo en globo, la multitud se apiñaba a contemplarlo como en éxtasis. Los chicos daban vueltas en su torno, las mujeres le dedicaban sus miradas más desfallecientes, los hombres su admiración más encendida. Newbery, el impávido conquistador del espacio expresaba el arrojo, el coraje. Newbery, con su eterna sonrisa, siempre alegre, con su desplante de varón recio, que salía a lo alto, a tutearse, a conversar mano a mano con los dioses.
Hasta entonces solo había ídolos políticos. Por encima de ellos vino Jorge a unanimizar las voluntades, la vehemencia, el calor abrasador, la idolatría. Nadie lo discutía. Todos vivían pendientes de sus actos, de sus proyectos, de sus andanzas. Al margen quizá quedaban algunos intelectuales enamorados de la palabra, que decían envidiosos de su popularidad: "es un deportista", con amarga hostilidad.
En la idolatría de la gente sencilla hacia Newbery latía también admiración por todo aquello que le estaba vedado intentar. Esa multitud descubrió a Newbery. Y lo hizo su ídolo. El primer ídolo popular criollo. Y, si algo faltaba para fijar esa idolatría y proyectarla en las generaciones venideras, un domingo de Carnaval se estrelló con el pequeño avión de su amigo Fels en Los Tamarindos. Esa suerte de esguince trágico, en plena madurez, lo fijó para siempre con su eterna sonrisa en el corazón multitudinario. Pareciera que los ídolos –para serlos del todo– debieran morir jóvenes y en circunstancias fatales. Así le sucedió a Newbery.

La gloria

El 4 de julio de 1913 parte a Europa en el vapor Asturias. En París difunde todo lo hecho en la Argentina en materia de aviación. Realiza exhibiciones, vuela con los famosos Garrós, Legagneux y Morane. El teniente coronel Mosconi y el poeta Leopoldo Lugones han de ser testigos de sus demostraciones en tierra extranjera.
Regresa a Buenos Aires, el 14 de enero de 1914, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier. Y el 10 de febrero bate el récord de altura al ascender a 6.225 metros. Más que el récord le ha preocupado alcanzar la altura necesaria para el cruce de la Cordillera. Ahora sabe que la travesía es posible, sólo falta fijarle fecha. El domingo 22 de febrero viaja a Mendoza con su amigo el aviador Benjamín Giménez Lastra. Allí se encuentra con Fels y los tres juntos excursionan la región andina realizando observaciones meteorológicas. Prepara todos los detalles de su vuelo con la observación y el estudio.
El primer domingo de marzo de 1914 está pronto a retornar a Buenos Aires para traer su avión que ha quedado allí y ejecutar el cruce. El gobernador Ortega le ofrece un almuerzo. Por la tarde regresa al hotel. Varias damas que ha conocido en Buenos Aires lo rodean. Quieren verlo volar. Newbery acepta hacerlo en el avión de Fels. Asciende acompañado con su amigo Tito Giménez Lastra. Al iniciar un looping el aparato cabrea en forma anormal. Se inclina peligrosamente sobre el ala izquierda. Aferrado al comando Newbery maniobra para enderezarlo. El Morane cae como una hoja en vuelto en el viento andino. Casi sobre el suelo, Newbery corta contacto al motor, intentando al mismo tiempo enderezar el aparato. Cree ver que las crestas del macizo andino lo observan con ojos desafiantes. Y así, con la sonrisa en los labios, con esa sonrisa de aliento y confianza que le conocían sus amigos, el héroe, el pionero, el explorador del aire, se hunde en la tierra. En la eternidad. Los cóndores andinos, desde las cúpulas de los picachos, son testigos perplejos del derrumbe.


Restos del avión en el que se accidentó Jorge Newbery, 1914.

Cerca de una acequia de riego, como osamenta inútil, un montón de hierros y telas retorcidos. Sobre la hierba, un pañuelo manchado de sangre. Es el de Jorge Newbery. Atardece el primero de marzo de 1914.


Fuentes:
http://www.infonews.com/2012/02/21/sociedad-11375-200-argentinos---las-hazanas-del-senor-coraje.php
http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Newbery
http://www.houssay.org.ar/hh/bio/newbery.htm
http://www.cienciaenlavidriera.com.ar/2008/02/

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“Tengamos ideales elevados y pensemos en alcanzar grandes cosas, porque como la vida rebaja siempre
y no se logra sino una parte de lo que se ansía, soñando muy alto alcanzaremos mucho más”.


Bernardo Alberto Houssay
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INVITADO



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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Lun 10 Sep 2012 - 19:43

Excelente trabajo Diego!
Vi el posteo esta mañana y "me lo guardé" para leerlo tranquilo a la tardecita.


Saludos Master.
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Quequén Grande
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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Mar 11 Sep 2012 - 2:44


Felicitaciones Diego por el trabajo.

Un abrazo Ricardo.
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ariel
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MensajeTema: 1° de marzo, 100 años del fallecimiento de Jorge Newbery   Sáb 1 Mar 2014 - 12:14



El 1° de marzo de 1914 en la estancia “Los Tamarindos”, Mendoza al precipitarse el aeroplano que piloteaba, muere Jorge Newbery, fundador de la Aviación Militar Argentina, junto con el mexicano Alberto Braniff y el peruano Jorge Chávez son los primeros aviadores Iberoamericanos.

De padre norteamericano y madre argentina nace en Buenos Aires en 1875,  se recibió de bachiller aquí y de ingeniero electricista en EE.UU. fue alumno nada menos que  de Thomas Alva Edison.

Docente en la escuela Industrial de la Nación (Hoy Otto Krause), científico con varias publicaciones en la Sociedad Científica Argentina (estudios sobre la fabricación de la lamparilla eléctrica incandescente  y la fabricación del grafito), También publico con Justino Thierry un libro El Petróleo en el que defendió la posición que el mismo estuviera en manos del estado, coincidiendo con su defensa del servicio eléctrico publico estatal como funcionario de la Municipalidad de Buenos Aires.

Newbery y Anchorena en el Pampero 2

….Su pasión con volar la comenzó con los globos en 1907 junto a Aarón Anchorena realizan el primer cruce en globo (El Pampero 2) del Río de la Plata, poco después fundan el Aero Club Argentino, ese mismo globo lo emparentaría con la tragedia, su hermano junto al Sto. 1° Romero se pierden con el y sus cuerpos nunca fueron encontrados, sin embargo el siguió adelante y en 1912 bate el record sudamericano de altura. A partir de 1910 de dedica a la aviación y al crearse la Escuela de Aviación Militar (primera en América Latina) junto con los Coroneles Moscón y López  se lo cuenta entre lo primeros directores, realiza el cruce ida y vuelta en el día sobre el Río de la Plata y es quien incentiva al joven soldado conscripto Teodoro Fels a volar hasta Montevideo  estableciendo marca mundial de vuelo sobre el agua, el mismo bate la altura mundial pero no es homologada pues no supero por 150 mts. (solo 65).

También se destaco como esgrimista, boxeador, remero y automovilista obteniendo varios títulos  en y estableciendo marcas en esas disciplinas

Su vida se desarrollo en una época en que Bueno Aires paso de ser “La Gran Aldea” a “La Paris  Sudamericana”, con el Centenario de la Revolución de Mayo como epicentro, con un sistema político oligárquico  que va desde la dominación del poder por Julio Roca y su partido Autonomista Nacional, pasa por la Revolución de 1890 y el surgimiento de la Unión cívica Radical y llega  a vivir la Ley Sáenz Peña y la elección del primer gobierno democráticamente , surgen los sindicatos, mientras los estancieros tiraban manteca al techo en París  y entre otros eventos se destacan la llegada al Colon del bailarín Nizhinski ,el poeta Rubén Darío escribiendo su canto “Argentina tu Hora a Llegado”, el arribo de Rubén Marconi, o la inauguración del subte .

Recibió numerosos homenajes, en vida el Club Huracán de Buenos Aires pide su autorización para utilizar el Globo que aun hoy luce en sus camisetas como emblema, el tango Corrientes  y Esmeralda en su verso “cuando un cajetilla los calzo de cross “se refiere directamente a Newbery, además de otros tangos dedicados a el como “Jorge Newbery”, “Prende el Aeroplano”,”Tu Sueño”,”De Pura Cepa”, “El Pampero”, “Newbery”, un película sobre su vida “Mas allá del Sol”, además de numerosas  instituciones escolares, deportivas y calles por todo el país que llevan su nombre.

Su sepelio en la chacarita fue un acto multitudinario jamás visto hasta ese momento y que se volvería a dar nuevamente con l muerte de  Carlos Gardel.

Fue sin dudas el primer  gran ídolo popular argentino.



El precursor




Jorge Newbery saludando a unos amigos antes de subir al Albatros.Cuarenta ascensiones en globo en tres años. Cruce del estuario del Plata. Récord sudamericano de altura y de distancia. Newbery sin embargo anda errabundo, callado. Hay otros cielos que ganar. Hacia el oeste se yergue una piedra infinita, una cadena de montañas de las más altas del universo. Del otro lado trascienden preparativos para transponerlas. ¿Quién lo hará primero? ¿La Argentina o Chile?

"No cruzaré la Cordillera en globo", desmiente Newbery ante el requerimiento periodístico. Ya en esos días habían arribado a Buenos Aires los primeros aviadores extranjeros con sus frágiles aparatos, a divulgar entre nosotros la novedad "del vuelo mecánico". A partir de ese momento, Jorge Newbery divide sus amores entre el esférico y el aeroplano, pero ha de llegar el instante en que todo su ardimiento y su potencia los brinde al nuevo navío del aire que tiene la ventaja de la conducción gobernable.

Realiza las primeras prácticas en un monoplano Blériot en el aeródromo de Villa Lugano, en el año del Centenario. Y el 20 de junio de 1910 recibe su diploma. Es el número 8 de la lista de aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional.

A impulsos de la iniciativa privada, el Poder Ejecutivo de la Nación suscribe, el 10 de agosto de 1912, un decreto creando la Escuela de Aviación Militar, sobre el ofrecimiento de Newbery, quien en nombre del Aero Club Argentino coloca a disposición del Ministerio de Guerra, libre de todo costo, su parque aerostático: siete esféricos, gas, instructores.

Es un día de júbilo. ¡Qué lejos el desaliento y escepticismo de los días en que el globo Pampero se internaba en la penumbra! A punta de energía e intrepidez han remontado la tragedia, el desbande, para mantener y avivar el núcleo inicial. En la dirección de la Escuela son nombrados Newbery junto con los tenientes coroneles Martín J. López y Enrique Mosconi. Así es como aparecen por primera vez, ligados en la acción común, dos argentinos ilustres –Newbery y Mosconi– padres virtuales de la aviación argentina. Pues Mosconi sería, siete años después, el primer director del Servicio Aeronáutico del Ejército, en una época en que la aviación militar no existía como organización independiente. Y ello lo llevaría a plantearse el autoabastecimiento en materia de petróleo, para que volaran los aviones.

La tarea sin embargo no es fácil. No hay dinero oficial para dotar a la Escuela de Aviación Militar del instrumental y los aparatos necesarios. No obstante, allí donde levantan vuelo los curiosos aeroplanos, se congrega una romería: vienen padres con los chicos, familias enteras, y señalan con el dedo a los héroes de la jornada. Ahí va Jorge Newbery; aquel es Mascías; aquel Escola; este Castaibert; este Fels. El mayor Luisoni lanza la iniciativa y nuestro prócer la recoge: apelar al pueblo para adquirir una flotilla de aviones. Así se constituye la Comisión Central Recolectora de Fondos Pro Flotilla Aero Militar Argentina, que presiden el barón Antonio de Marchi y el ingeniero Jorge Newbery. Se emite un millón y medio de postales alegóricas que son adquiridas por el pueblo, sin distinción de sectores sociales. Si el presupuesto oficial carece de partidas, en el bolsillo del pobre hay una moneda para comprar una postal (impresas por resolución del ministro de Guerra, gratuitamente), y distintas empresas, diversas sociedades y algunos particulares rivalizan en sus donaciones, las que son aceptadas por la Comisión Central nombrada más arriba.

Donaciones todas que fueron ofrecidas al Superior Gobierno de la Nación por intermedio del Aero Club Argentino, Sociedad Sportiva Argentina o directamente por la Comisión Central aludida. De la multiplicación de donaciones surgió la primera Flotilla Aérea Militar.

Newbery es como siempre el alma de la Comisión. Busca el concurso de los militares, sobre todo de aquellos que lucen el cuello y la bocamanga de terciopelo negro, es decir del arma de Ingenieros. Entre sus colaboradores más activos resalta el teniente coronel Mosconi, que años después estructurará la quinta arma y creará Y.P.F..

La siembra de la Escuela brinda su cosecha: el 25 de mayo de 1913, el público asistente al desfile militar que se realiza en el Hipódromo Argentino contempla maravillado el paso de la primera escuadrilla militar que haya surcado en formación el cielo de Buenos Aires. Al frente de los cuatro aviones, como director del vuelo, el ídolo popular, el caballero del aire admirado por todos: Jorge Newbery.

Meses después, el 12 de noviembre, se nombra a los ingenieros Jorge Newbery y Alberto R. Mascías –por decreto– primeros aviadores militares.

Poco más tarde, Jorge Newbery supera el récord de altura sudamericano al alcanzar los 4.178 metros. Todos saludan con alborozo el hecho insólito. Pero Newbery no queda satisfecho. Para realizar lo que se propone –atravesar el grandioso macizo andino– debe sobrepasar los cinco mil metros. Entretanto, hay que aguardar el nuevo mes de marzo, el más favorable para el cruce. Le quedan nueve meses por delante.

Idolo popular




Sin quererlo, sin proponérselo, Jorge Newbery llegó a ser ídolo de su pueblo. El primer ídolo de la multitud porteña, ídolo popular. Idolatría es el cultivo de falsos dioses según la definición estrictamente académica. Pero en su acepción vulgar es, también, pasión vehemente, amor exaltado hacia alguna persona. Ese amor sin fronteras hace al ídolo. El pueblo deposita en el ídolo lo mejor de sí, encarna en él todo lo que quisiera ser, simboliza lo heroico, el coraje, el desinterés, la grandeza. Esa exaltación eleva al ídolo a la categoría de ser sobrenatural. Y Newbery llegó a significar para el pueblo porteño precisamente eso: un ser sobrenatural. Cada vez que llegaba a la Sportiva para emprender un vuelo en globo, la multitud se apiñaba a contemplarlo como en éxtasis. Los chicos daban vueltas en su torno, las mujeres le dedicaban sus miradas más desfallecientes, los hombres su admiración más encendida. Newbery, el impávido conquistador del espacio expresaba el arrojo, el coraje. Newbery, con su eterna sonrisa, siempre alegre, con su desplante de varón recio, que salía a lo alto, a tutearse, a conversar mano a mano con los dioses.

Hasta entonces había ídolos políticos. Alem, que al poner fin a su vida exaltó la imaginación popular creando la leyenda. Bartolomé Mitre, que se paseaba por la calle Florida arrastrando su gloria aún escasamente discutida. Pero los ídolos políticos no concitaban el amor vehemente del conjunto. Estaban los fanáticos partidistas. Pero también los adversarios que odiaban y vituperaban al ídolo, con tanta o mayor fuerza que sus adoradores. Por encima de ellos vino Jorge a unanimizar las voluntades, la vehemencia, el calor abrasador, la idolatría. Nadie lo discutía. Todos vivían pendientes de sus actos, de sus proyectos, de sus andanzas. Al margen quizá quedaban algunos intelectuales enamorados de la palabra, que decían envidiosos de su popularidad: "es un deportista", con amarga hostilidad. Esa acentuación despectiva se ha prolongado hasta nuestros días, con una evidente subestimación de valores. Ajustemos los términos para apreciar en qué medida a Newbery no le cabía el desdén pues no era un ocioso que hacía deporte para quemar grasas.

Newbery partía de un estilo de vida, de una estética, del cultivo del cuerpo tal como lo querían los griegos. La práctica del deporte supone autodominio de la personal naturaleza, mejoramiento de sí mismo, un prepararse para otras empresas. No hay mejor camino para dominar a la Naturaleza que acatar sus leyes. Y, Newbery comenzaba por obedecer el mandato de su propio ritmo interior. El que le marcaba su exuberancia. Porque la vida en él se desbordaba latente en su sangre en sus impulsos, en sus entregas. Y él quería disponer esa exuberancia para los demás, para sus amigos, para sus compatriotas, para el ámbito criollo que rodeaba sus días, ese pedazo de la humanidad que era su patria. Era un deportista cabal que empezaba por ser él mismo actor del juego, el actor principal, el protagonista.

En la idolatría de la gente sencilla hacia Newbery latía también admiración por todo aquello que le estaba vedado intentar. Era admiración mezclada con envidia. Pero no la envidia malsana, nostálgica del bien ajeno, sino la sustentada en una apetencia honesta de emulación.

La inmensa mayoría oteaba el nuevo espectáculo de este lado del Riachuelo o detrás de los muros de la quinta de Delcasse, alejada pero no ajena. Pues cuando se le ofrecía la oportunidad alertaba su interés y su pasión. Esa multitud descubrió a Newbery. Y lo hizo su ídolo. El primer ídolo popular criollo. Y, si algo faltaba para fijar esa idolatría y proyectarla en las generaciones venideras, un domingo de Carnaval se estrelló con el pequeño avión de su amigo Fels en Los Tamarindos. Esa suerte de esguince trágico, en plena madurez, lo fijó para siempre con su eterna sonrisa en el corazón multitudinario. Pareciera que los ídolos –para serlos del todo– debieran morir jóvenes y en circunstancias fatales. Así le sucedió a Newbery.

La gloria


El 4 de julio de 1913 parte a Europa en el vapor Asturias. En París difunde todo lo hecho en la Argentina en materia de aviación. Realiza exhibiciones, vuela con los famosos Garrós, Legagneux y Morane. El teniente coronel Mosconi y el poeta Leopoldo Lugones han de ser testigos de sus demostraciones en tierra extranjera.

Regresa a Buenos Aires, el 14 de enero de 1914, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier. Y el 10 de febrero bate el récord de altura al ascender a 6.225 metros. Más que el récord le ha preocupado alcanzar la altura necesaria para el cruce de la Cordillera. Ahora sabe que la travesía es posible, sólo falta fijarle fecha. El domingo 22 de febrero viaja a Mendoza con su amigo el aviador Benjamín Giménez Lastra. Allí se encuentra con Fels y los tres juntos excursionan la región andina realizando observaciones meteorológicas. Prepara todos los detalles de su vuelo con la observación y el estudio.

El primer domingo de marzo de 1914 está pronto a retornar a Buenos Aires para traer su avión que ha quedado allí y ejecutar el cruce. El gobernador Ortega le ofrece un almuerzo. Por la tarde regresa al hotel. Varias damas que ha conocido en Buenos Aires lo rodean. Quieren verlo volar. Newbery acepta hacerlo en el avión de Fels. Asciende acompañado con su amigo Tito Giménez Lastra. Al iniciar un looping el aparato cabrea en forma anormal. Se inclina peligrosamente sobre el ala izquierda. Aferrado al comando Newbery maniobra para enderezarlo. El Morane cae como una hoja en vuelto en el viento andino. Casi sobre el suelo, Newbery corta contacto al motor, intentando al mismo tiempo enderezar el aparato. Cree ver que las crestas del macizo andino lo observan con ojos desafiantes. Y así, con la sonrisa en los labios, con esa sonrisa de aliento y confianza que le conocían sus amigos, el héroe, el pionero, el explorador del aire, se hunde en la tierra. En la eternidad. Los cóndores andinos, desde las cúpulas de los picachos, son testigos perplejos del derrumbe.

Cerca de una acequia de riego, como osamenta inútil, un montón de hierros y telas retorcidos. Sobre la hierba, un pañuelo manchado de sangre. Es el de Jorge Newbery. Atardece el primero de marzo de 1914.




Con una muestra estática se recordará a Jorge Newbery

El 6 de marzo se llevará a cabo una muestra estática con material de interés, perteneciente a la Sala histórica de la II Brigada Aérea con motivo de conmemorarse los 100 años del fallecimiento del precursor de la aviación argentina, don Jorge Alejandro Newbery.

Dicha muestra se desarrollará en el Centro de Veteranos de Malvinas, ubicado en calle Montevideo 266 en Paraná, a partir de las 11.30, y se extenderá hasta las 18. La entrada será libre y gratuita. Asimismo se hará presente para amenizar la exposición histórica, la Banda de Música de la II Brigada Aérea.
Jorge Alejandro Newbery (1875-1914) fue ingeniero, marino y aviador. Precursor de la aviación sudamericana, en 1907 batió el récord mundial de vuelo en globo, con el famoso Pampero, que tripulaba junto a Aarón Anchorena, y con el que llegó por primera vez a las costas de Uruguay, aterrizando en Colonia. Y en 1914, batió el récord mundial de altura en avión. Fundador del primer Aero Club Argentino y creador de la primera escuadrilla militar -aeronaval- argentina.

Deportista cabal, experto asimismo en conquistas femeninas, no todos saben que Celedonio Flores le dedicó los primeros versos de su tango Corrientes y Esmeralda: cuando dice “amainaron guapos junto a tus ochavas/ cuando un elegante los calzó de cross…”. Ese elegante al que alude Celedonio es, nada menos que Jorge Newbery quien, además, había sido uno de los introductores del boxeo en estas latitudes, disciplina en la que descollaba, como en la esgrima y el rugby, practicadas asiduamente por jóvenes de las familias adineradas.


http://03442.com.ar/2014/03/1-de-marzo-se-cumplen-100-anos-del-fallecimiento-de-jorge-newbery/
http://www.houssay.org.ar/hh/bio/newbery.htm
http://www.eldiario.com.ar/diario/sociedad/103947-con-una-muestra-estatica-se-recordara-a-jorge-newbery.htm
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oscarlivy

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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Dom 2 Mar 2014 - 1:09


Un recuerdo al pionero de la aviacion Argentina y al glorioso Aeroclub Argentino cuna de la fuerza aerea Argentina.

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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Dom 2 Mar 2014 - 1:43

Es oportuno recodar a este importante pionero de la aeronáutica argentina a partir del propio relato contenido en el sitio de la FAA, que transcribo a continuación, y que es más que interesante para aclarar algunas cuestiones históricas:

Reseña Histórica de la Aeronáutica Argentina

La actividad aeronáutica registra en nuestro país una trayectoria que supera en mucho el siglo pasado. Ya en los años de nuestra independencia, más concretamente en el pronunciamiento de mayo, 1810, Miguel de Colombisse, relojero de origen holandés, se dirigió a la Junta Provisional Gubernativa, desde su residencia en Mendoza, solicitándole la suma de cuatro mil pesos para la construcción de un aeróstato, rígido, impulsado por remos y dirigido por un timón. La solicitud recibida por la Junta fue rechazada ya que en virtud de las urgencias militares del momento, no era posible acceder a ella.

Durante el pasado siglo los cielos de las ciudades del país se vieron reiteradas veces invadidos por arriesgados aeronautas a bordo de globos de aire caliente, tales como el francés Lartet o el norteamericano Wells y así lo registran cuadros y litografías de la época, como las de Enrique Pellegrini y otros.

Pero la Guerra de la Triple Alianza, inició entre nosotros la Aerostación Militar, así fue como en el año 1866, el 6 de julio, un aeróstato cautivo del Ejército Brasileño, se elevó sobre las líneas aliadas para observar las posiciones de la artillería paraguaya, llevando a bordo al Ingeniero polaco Roberto A. Chodasiewiecz (incorporado al Ejército argentino con el grado de Capitán) que se constituyó así en el primer militar argentino y latinoamericano en elevarse en globo.

A fines de 1907 regresó al país el joven diplomático y deportista Aarón de Anchorena, trae consigo un globo esférico de 1.200 metros cúbicos, adquirido en Francia y al que bautizó con el más criollo de nuestros vientos “Pampero”.

Una vez instalado y armado, invitó a su amigo el Ingeniero Jorge A. Newbery, joven deportista, ex alumno de Thomas Alva Edison, pionero en el terreno de la energía eléctrica y ganador de varios premios deportivos; a participar de la primera ascensión del esférico en la Navidad de ese año, es así como el 25 de diciembre de 1907, el Pampero salió desde la Sociedad Sportiva Argentina, hoy Campo de Polo y cruzó los cielos descendiendo en la vecina orilla del Río de la Plata, en Conchillas, República Oriental del Uruguay.

El hecho produjo gran entusiasmo y el 13 de enero de 1908 se creaba el Aero Club Argentino, primera entidad aérea del país. Sus autoridades Aarón de Anchorena (Presidente), Arturo Luisoni (vicepresidente) y Jorge Newbery (vicepresidente segundo) unieron a todos los entusiastas del “más liviano que el aire”, entre otros Eduardo Newbery, Horacio Anasagasti, Alberto Mascias, Antonio de Marchi y Carlos Hirmscher.

La actividad aérea continuó febrilmente durante 1908, hasta que en la tarde del 17 de octubre se elevó el Pampero, llevando a bordo al Dr. Eduardo Newbery y al Sargento Eduardo Romero, el vuelo se inició normalmente pero en horas de la noche el viento lo arrastró probablemente hacia el Río, nunca más volvería el Pampero ni sus intrépidos tripulantes quienes se convertirían en los primeros mártires de la naciente aeronáutica.

Pese a la tragedia, la actividad no cejó. Pasado un tiempo el Aero Club retomó el camino iniciado y el 24 de enero de 1909 se elevó el globo de seda “Patriota” adquirido en Francia por el Ingeniero Horacio Anasagasti.

El final de ese año encontró al país en pleno dedicado a los preparativos del festejo del centenario de Mayo, entre los comités de celebraciones, se destacó el barón Antonio de Marchi, quien como presidente de la Sportiva, se comprometió a traer para las festividades el vuelo de “los más pesados que el aire”. Es así que logra el concurso de destacados aviadores europeos que llegan al país en los primeros días de enero de 1910. El aviador francés Henri Brégi, con dos biplanos Voisin de 50 caballos de fuerza y una semana más tarde Ricardo Ponzelli se trasladó a Campo de Mayo y realizó su vuelo inicial, pero al llegar a 200 metros del recorrido el viento le hizo perder estabilidad y el avión cayó rompiendo un ala. De esta forma, se malogró el primer vuelo mecánico en el país. Brégi tuvo mejor suerte y el 6 de febrero pudo realizar en Longchamps dos vuelos completos sobre el hipódromo, aterrizando sin novedades.

Llegados los aviones era imprescindible contar con un aeródromo y es así como el 23 de marzo de 1910, nació el aeródromo de Villa Lugano con dos kilómetros de pista de tierra, ocho hangares y doscientos metros de tribuna, fue allí donde le nacieron alas a la Patria. Desde allí, el 30 de marzo de ese año el aviador Emile Aubrun realizó el primer vuelo nocturno en el mundo.

El aero Club Argentino volcó todas sus fuerzas en pos del vuelo con motor, trajo máquinas e instructores que impartieron sus conocimientos a Newbery, Carlos Goffre, Florencio Parravicini, Hermán Hentsch y Carlos Roth, quienes recibieron sus brevets de aviador en junio del año del Centenario.

Paralelamente con sus actividades aeronáuticas civiles, el Aero Club Argentino, fue despertando la conciencia de la sociedad en la utilidad del avión para las actividades militares, como ya habían hecho Italia, Francia, Alemania y las demás potencias europeas. La idea fue prendiendo en Argentina y por ello se formó una Comisión Pro Flotilla Aero Militar Argentina (creada por iniciativa del My. (R) Arturo P. Luisoni y presidida por el barón Antonio de Marchi) encargada de recaudar fondos para la compra de aparatos.

La labor de esta Comisión rindió frutos en tiempo record y puso de manifiesto la generosa disposición de nuestros connacionales. Así el 10 de agosto de 1912, el Presidente de la Nación Doctor Roque Saénz Peña firmó el decreto por el que se creaba la Escuela de Aviación Militar, gracias al extraordinario aporte del Aero Club Argentino que brindaba gratuitamente su parque aerostático, asesoramiento y profesores. El lugar donde habría de instalarse el nuevo instituto era un terreno que había pertenecido al Segundo Grupo de Artillería a Caballo y que el Aero Club Argentino cedió a la Escuela de Aviación Militar con sus instalaciones y que llevaba el nombre de El Palomar.

Creada la Escuela y la Dirección Técnica a cargo del Aero Club Argentino, se procedió a llamar a oficiales para integrar el primer curso de Aviadores Militares, que después de una estricta selección quedó integrada por: Teniente de Fragata Melchor Z. Escola, Tenientes primeros Raúl E. Goubat y Aníbal Brihuega, Tenientes Alfredo S. Agneta, Saturnino Pérez Ferreyra, Carlos F. Giménez Kramer, Baldomero de Biedma, Pedro Zanni, Juan Carlos Ferreyra y Leopoldo Casavega y Subteniente Manuel Félix Origone, quien sería el primer mártir entre los oficiales de la Escuela de Aviación Militar al perecer en un accidente aéreo pocos meses después.

La primera meta fue el Río de la Plata. Cattaneo ya lo había cruzado en 1910, pero solo de ida ya que regresó en barco. Fue Jorge Newbery quien el 24 de noviembre de 1912, con intención de ir a la estancia de su amigo Aarón de Anchorena, en la Barra de San Juan, Colonia; lo cruzó en un Bleriot XI de su propiedad, de ida y vuelta a El Palomar en el mismo día. Pero su hazaña fue superada unos pocos días después por el conscripto Pablo Teodoro Fels, quien a bordo de su Bleriot, idéntico al de Newbery lo cruzó en la madrugada del 1º de diciembre de 1912 con rumbo a Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el record mundial en el vuelo sobre agua. Por esta hazaña, Fels fue felicitado, homenajeado y ¡sancionado! por el ejército por haber contravenido las reglamentaciones militares. Tras cumplir su arresto, fue ascendido a Cabo.

Jorge Newbery, entre tanto, seguía su intensa labor batiendo records y sumando experiencia con intenciones de realizar su gran sueño, el cruce aéreo de la Cordillera de los Andes. En estos preparativos, batió el record mundial de altura, al elevarse 6.225 metros sobre El Palomar. Luego de ello partió hacia Mendoza a fines de febrero de 1914, a fin de recorrer la cordillera en tren y tomar notas meteorológicas, de alturas y pasos, pero el día 1º de marzo, el mismo en que debía regresar a Buenos Aires, no pudo rechazar una amable invitación para realizar una exhibición de vuelo, utilizando el aparato de Fels, que se hallaba en Mendoza. Se elevó sin sobresaltos, pero tras realizar unas maniobras arriesgadas el avión no respondió a sus mandos y se precipitó a tierra. Newbery moría instantes después, en la plenitud de su vida plegaba sus alas, luego de ofrendárselas a la Patria. En Buenos Aires su sepelio fue multitudinario. Años después sus restos serían trasladados a un Mausoleo en la Chacarita, erigido como perpetuo recuerdo de quien fue el artífice y Fundador de la Aeronáutica Militar Argentina.

En 1919 el gobierno francés donó a nuestro país tres aviones, un Spad XII y dos Nieport de 165 HP y se designó a los pilotos Zanni, Parodi y Matienzo para que intentaran el cruce de la cordillera en escuadrilla. El 28 de mayo realizaron el intento, pero una falla al despegar obligó a Parodi a desistir, más adelante lo hizo Zanni, enfrentando a un fuerte viento. Matienzo no advirtió el regreso de su compañero y siguió solo. No se supo de él hasta el 19 de noviembre de ese año, en que sus restos fueron encontrados en las cercanías de las Cuevas. Se había visto obligado a aterrizar e intentó regresar hasta la población, pero el frío y el sueño lo vencieron, se durmió para siempre sentado en una roca, a sólo unos kilómetros del refugio.

La década del veinte estuvo jalonada de grandes raids y records, en los que la aviación argentina se destacó entre las primeras del mundo. Es así que en el año 1924 el Mayor Pedro Zanni inició su famoso raid alrededor del mundo, cubriendo en diversas etapas el cruce sobre Europa y Asia hasta Japón. Acompañado del mecánico Felipe Beltrame y en dos máquinas Fokker denominadas Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires recorrió 17.000 Kms.

En el año 1926 otro raid dio al país renombre internacional, el aviador Eduardo Olivero, as de la aviación italiana de la primera guerra y experimentado piloto, acompañado del joven Bernardo Duggan y del mecánico italiano Ernesto Campanelli, logró cubrir el trayecto Nueva York - Buenos Aires en un hidroavión Savoia S 59. Luego de varios inconvenientes que llegaron a poner en peligro sus vidas llegaron a Buenos Aires el 13 de agosto cubriendo una ruta de 14.856 Kms.

Al 1927 ante la importancia adquirida por la Aviación Militar, un decreto del Poder Ejecutivo creaba la Dirección General de Aeronáutica con la categoría de Gran Repartición. Ese mismo año se crea en Córdoba la Fábrica militar de Aviones, ya que si bien se fabricaban aviones desde los inicios de la aviación en nuestro país, tales como los Castaibert o los Mira y desde 1916 existía un taller en la escuela que no sólo reparaba sino que llegó a construir máquinas, la fabricación no estaba racionalizada ni regulada. Es por ello que un Decreto del Poder ejecutivo da forma a una sentida necesidad al crear la Fábrica y encargar la Dirección de la misma a los Ingenieros Domingo Salvá y Francisco de Arteaga el 10 de octubre de 1927. Al año siguiente produjo sus primeros aviones, los Avro K-504, cuyo primer prototipo fue probado por el Suboficial Segundo A. Yubel. Las máquinas se fueron sucediendo, los Ae M.E.1, primeros en ser íntegramente fabricados en el país, realizarían en 1932 el raid Buenos Aires Río de Janeiro y al año siguiente conformarían la escuadrilla “Sol de Mayo” que lograría cubrir El Palomar - Río – Montevideo – El Palomar en vuelo de confraternidad. Los éxitos se sucedieron a lo largo de los años con el Pulqui I, Pulqui II, Pucará y Pampa.

El 11 de febrero de 1944 se da el primer paso para el nacimiento de la más moderna de las Fuerzas Armadas, se crea el Comando en Jefe de Aeronáutica, en uno de los considerandos del decreto se hacía mención a la creación de la Secretaría de Aeronáutica en un futuro cercano.

Es así que el 4 de enero de 1945 la Fuerza Aérea Argentina nace como fuerza armada independiente [NdF: hasta entonces solo un arma del EA], al crearse la citada Secretaría. A partir de esta fecha la nueva Fuerza asume en pié de igualdad con el Ejército y la Marina de Guerra, la alta misión que significa la custodia y defensa de la Soberanía Nacional.

La nueva Fuerza se moderniza, en especial al recibir la Argentina, como pago por la deuda que Gran Bretaña tenía con nuestro país luego de la Segunda guerra, modernos aviones a reacción, los famosos Gloster Meteor y los grandes bombarderos Avro Lincoln y Lancaster, con lo que la Fuerza Aérea Argentina se convierte en la primera de América Latina en poseer aparatos a reacción.

La Fábrica Militar de Aviones recibe también gran impulso, de esos años datan los proyectos de aviones a reacción, que cristalizarán años después en los Pulqui I y Pulqui II, máquinas íntegramente fabricadas por personal argentino dirigidos por los ingenieros Emile Dewoitine (francés) y Kurt Tank (alemán) el famoso constructor de los cazas a reacción de la Segunda Guerra Mundial.

En el año 1947 nuestro país realiza sus primeras actividades en la investigación espacial y es la Fuerza Aérea quien a través de la Comisión Nacional de investigaciones Espaciales (CNIE), lleva a cabo lanzamientos de toda una familia de cohetes los GAMMA CENTAURO, BETA CENTAURO, ORION y otros.

En 1952 la Fuerza Aérea da comienzo a su presencia en la Antártida cuando un avión Avro Lincoln, al mando del Vicecomodoro Gustavo A. Marambio, realiza un lanzamiento de elementos de supervivencia sobre la base General San Martín del Ejército Argentino. En ese mismo año, integrando la primera Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), los Avro Lincoln enlazan la Argentina continental con la Argentina Antártica y en el año 1961 la experiencia se concreta de forma permanente con la creación de la “Base Aérea Teniente Benjamín Matienzo” y el Grupo Aéreo I que con sede en dicha base y contando con dos aviones Beaver, operaba en el desierto blanco.

En el año 1962 el Douglas Dc-3 (TA-33), al mando del Capitán Mario Luis Olezza, une Río Gallegos con la Base Matienzo estableciendo el 2 de noviembre el primer servicio de transporte aéreo militar a la Antártida. El 1º de diciembre realiza la ruta Matienzo-Ellsworth y cuando intentaba despegar con rumbo al Polo Sur, la máquina sufre un accidente frustrando la operación.

En 1965, el TA –05, trasladó personal y material a la Base Aérea Matienzo para el lanzamiento de cohetes de la CNIE en la Antártida. A partir de septiembre de ese año acompañado de los Beaver P-05 y P-06, llevaron a cabo el apoyo aéreo a la expedición del Coronel Leal. Hasta fines de 1965 realiza múltiples tareas en la zona, entre ellas el traslado de correspondencia interbases, el salvamento de una patrulla perdida en los 80º S, el reconocimiento de zonas y rutas inexploradas y los vuelos al Polo Sur y transpolar a la base USA Mc Murdo el 3 de noviembre de 1965.

Durante los años siguientes la labor continuó intensamente, se evaluó que para terminar con el aislamiento antártico, se necesitaba una base aérea permanente, que posibilitara el aterrizaje de aeronaves con tren convencional la mayor parte del año. La tarea se inicio el 30 de agosto de 1969 en la Isla Marambio, se despejó el terreno y se alisó una pista, que es inaugurada el 25 de septiembre en que aterriza el Beaver P-03 y dos días después lo hace el célebre TA-05. La inauguración de la base se efectuó el 29 de octubre recibiendo el nombre del primer comandante de la FATA, Vicecomodoro Gustavo A. Marambio.

Al año siguiente se realizó la primer operación de rescate, cuando dos helicópteros Hughes 500 OH-6A, evacuaron al jefe de la Estación Científica Almirante Brown y lo trasladaron a Marambio, para su posterior atención médica en la Capital Federal.

En el terreno de la investigación espacial, en esos días se realizan distintas experiencias, se lleva a cabo la operación BIO I que consistió en el envío a las altas capas de la atmósfera de una rata blanca en la carga útil de un Orión II y su posterior recuperación para el estudio de las reacciones de su organismo al vuelo espacial. En ese mismo año se lanzan simultáneamente desde la Base de CELPA en Chamical y desde la Base Matienzo, cohetes ALFA CENTAURO. A estos experimentos se suceden los realizados con los cohetes CANOPUS, RIGEL y CASTOR.

Durante los setenta la Fuerza Aérea Argentina continuó intensamente con su labor. En este sentido, los aviones Hércules C-130 llenaron de orgullo a nuestra institución ya que en 1971 se realiza el primer vuelo directo desde Buenos Aires hacia la Base Aérea Vicecomodoro Marambio y el 4 de diciembre de 1973 se realiza el primer vuelo transpolar bicontinental, uniendo el continente americano con Oceanía.

El 27 de octubre de 1977, un helicóptero Lama Sa-315, al mando del Teniente Héctor Pereyra aterriza en tres oportunidades en la cumbre del cerro Aconcagua, este vuelo, realizado por primera vez, le valió al piloto la felicitación de la empresa Aeroespatiale, fabricante de la máquina. Asimismo, durante esta década se crean la Dirección Nacional de la Policía Aeronáutica, la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad y el Liceo Aeronáutico Militar.

La década siguiente estuvo signada por un acontecimiento bélico sin precedentes en la historia del país. El 2 de abril la Argentina inicia la operación tendiente a la recuperación de las Islas Malvinas. La Fuerza Aérea participa en ella y en el posterior conflicto con Gran Bretaña, que se prolonga hasta el 14 de junio. Durante la contienda la Fuerza Aérea recibe el Bautismo de Fuego el día 1º de mayo y desde entonces hasta el fin de las hostilidades, realiza operaciones que causaron la admiración del mundo por su audacia y las condiciones adversas a las que debieron sobreponerse.

Cincuenta y cinco hombres de la Fuerza Aérea son los héroes que ofrendaron sus vidas y marcaron indeleblemente el camino de la Soberanía Nacional en los cielos de la Patria.

A tono con los desafíos que presentara el nuevo milenio, la Fuerza Aérea se encuentra abocada no solo a sus actividades estrictamente militares, sino que también responde a exigencias y necesidades de la comunidad. Ejerce el control del tránsito aéreo; colabora en los servicios de búsqueda y salvamento y provee la capacidad logística y técnica para brindar apoyo a las actividades de investigación científica que se realizan en el Continente Antártico, mediante vuelos que permiten abastecer y comunicar las bases transpolares.

Asimismo, a través de su línea de fomento - LADE - mantiene comunicadas a las poblaciones más aisladas de nuestro territorio y ante catástrofes naturales realiza el traslado de ayuda humanitaria, facilitando medios aéreos y terrestres que permiten responder con celeridad y eficacia ante las situaciones de emergencia.

La operatividad de nuestros hombres y mujeres, que junto con sus medios aéreos brindan apoyo al Escudo Norte, pone de manifiesto la preponderancia que tiene la tarea para la Institución. A su vez, y asociada a esta concepción de privilegiar el entrenamiento operativo, se participa activamente junto a otras fuerzas del país y la región, de ejercicios de comprobación y estandarización de procedimientos para una optimización del control de nuestro espacio aéreo.

Significa además, un salto cualitativo para incrementar la capacidad de formación de nuestros pilotos de combate, la evolución del sistema Pampa, aviones de producción nacional que suman a su probada eficacia y robustez,  la incorporación de una aviónica de última generación y la remotorización de las unidades. Asimismo, la incorporación de los modernos aviones Grob 120 TP permite adecuar la capacitación de nuestros jóvenes pilotos a las nuevas tecnologías aeronáuticas.

Es importante destacar además, que en lo que ha sido una constante de su devenir histórico, la Fuerza Aérea Argentina es líder en la convocatoria de las misiones de paz, participando activamente ante los requerimientos efectuados por la Organización de Naciones Unidas, aportando “cascos azules” en varios puntos del globo, materializando el compromiso de nuestro país a cooperar mediante el empleo de sus recursos humanos y materiales en el área de la asistencia humanitaria.

Conciente de la importancia de su misión, y gracias a la labor desplegada desde los cuatro puntos cardinales de la Nación por los hombres y mujeres que la componen, la Fuerza Aérea Argentina despliega sus alas en defensa de nuestro cielo.

NOTA: La negrita es del forista
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ariel
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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Dom 2 Mar 2014 - 9:18

Compañeros, que buenos aportes!
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pez martillo

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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   Dom 2 Mar 2014 - 9:40


Señores... sin palabras ni desperdicio alguno de los posteos...!!!

Gracias

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MensajeTema: Re: Jorge Newbery - Las hazañas del señor Coraje   

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