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  Página Histórica de Hoy

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Quequén Grande
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 5 Abr 2015 - 5:17

TheLastHuman escribió:
Me surge una duda

San martin cuantas batallas comandó?

TheLastHuman, el general San Martin formo parte en dos ejércitos, en el español y en el argentino, siendo en este último en el único que comando tropas en las cuatro batallas que participo.

Este es un resumen cronológico de su carrera como militar

En 1789 con apenas 11 años, comienza su carrera militar al incorporarse como cadete en el Regimiento de Infantería de Línea º20 de Murcia, apodado “El Leal”.

1791 el 25 de Junio hace su bautismo de fuego en la campaña de Orán. África del Norte. Sufriendo el fuego que hicieron los Moros en los 33 días de ataque contra la plaza de Oran, haciendo el servicio con la compañía de granaderos.

1793 En la guerra contra Francia conocida como Guerra del Rosellón también denominada Guerra de los Pirineos o Guerra de la Convención participa en varias acciones, las cuales le valieron al ascenso a subteniente 2º.

1798 el 15 de julio se encuentra embarcado como oficial de infantería en la fragata “Santa Dorotea” cuando este navío es atacada por el buque de línea inglés “Lyon”. Los españoles caen prisioneros siendo liberados en agosto de ese año.

1802 con el grado de capitán 2º participo en diferentes acciones en la Guerra de las Naranjas contra Portugal.

1804 Estuvo en Gibraltar y Cádiz enfrentando a los británicos.

1808 el 23 de junio San Martin con el grado de segundo capitán, participa en el combate de Arjonilla contra un piquete de dragones franceses. Durante el combate, al caer su caballo, queda atrapado y es salvado por el soldado Juan de Dios, de los húsares de Olivenza. Como resultad de su victoria en Arjonilla es nombrado ayudante de campo del Marqués Coupigny.

El 19 de julio participa en la batalla de Bailén, contra el ejército francés al mando del general Dupont, San Martin recibe una condecoración por su desempeño y es nombrado teneinte coronel graduado de Caballería.

1811 el 5 de septiembre se retira del ejército español.

1812 16 de marzo se le encarga la formación del primer escuadrón de granaderos a caballo.

7 de diciembre es nombrado coronel y jefe del regimiento de Granaderos a Caballo.

1813 3 de febrero ya como comanda obtiene la victoria de San Lorenzo contra las tropas realista comandada por Antonio Zabala.

16 de diciembre recibe el cargo como general en jefe del ejército del Norte.

1814 San Martin recibe el nombramiento de gobernador intendente de Cuyo.

1817 12 de febrero de produce la batalla de Chacabuco donde las tropas patriotas derrotan al ejército Real de Chile al mando del brigadier Rafael Maroto.

1818 19 de marzo se produce el combate de Cancha Rayada, única derrota de San Martin al mando de un ejército, contras las unidades Españolas al mando de Mariano Osorio.

5 de abril, obtiene la victoria de Maipú, nuevamente se enfrenta a las tropas comandadas por el general Mariano Osorio.

Este es el último combate en que participa en forma directa el general José de San Martin.
Luego vendrá el desembarco en Perú y finalmente luego de su encuentro con el general Simón Bolívar su retiro definitivo.

TheLastHuman escribió:
Y a nivel americano y a nivel mundial... cuales serian los generales con los que podria compararse?

A nivel Americano lo ubicaría junto a los Generales Bolívar, O’Higgins, Sucre. A nivel mundial es difícil, pero indudablemente entre el grupo de élite.

TheLastHuman escribió:
San martin es tenido en cuenta en algun pais como ejemplo en alguna clase de tactica o batalla para ejercitos?

No sé si sus tácticas son estudia en alguna academia militar del mundo pero con respecto a esta batalla  de Maipú te transcribo lo que dice el libro “Las batallas de San Martin, Maipú, derrota realista” editada en el 2007.

“Según los especialista en el arte militar, Maipú fue un modelo notable, si no perfecto, de un ataque de dos líneas paralelas que se convierten en un ataque oblicuo. Se trató de una difícil maniobra a la que se llegó gracias al uso correcto de la reserva, aplicada sobre el flanco más débil del enemigo -por su formación-, que a la vez era el franco más fuerte –por la calidad y el número de sus tropas-.
Por su transcendental importancia estratégica y política, la batalla de Maipú solo es equiparable a la batalla de Boyacá –su inmediata sucesora-, liberada por simón Bolívar en la Costa Firme, y a la batalla de Ayacucho, liderada por Antonio José de Sucre el 9 de diciembre de  1824."


Espero haber aclarado alguna de tus dudas, un abrazo y felices pascuas. Ricardo

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No hay prédica mas eficaz de amor a la patria, que la historia bien estudiada.
José Manuel Estrada
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Lun 6 Abr 2015 - 17:53

Dia 6 de abril de 1852

Protocolo de Palermo



Protocolo de la conferencia tenida entre los Excmos. señores Gobernadores de Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, Plenipotenciario de la Provincia de Santa Fe, en Palermo de San Benito, para considerar la situación de la República, y concurrir de una manera sólida é inequívoca, á la necesidad de constituir entre ellos un encargado de la dirección de las relaciones exteriores de la Confederación en vista de los pronunciamientos de las provincias que la componen y se han recibido hasta esta fecha.

Los infrascriptos, Gobernador Provisorio de la Provincia de Buenos Aires, Camarista doctor Vicente López, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Entre Ríos, General en Jefe del Ejército Aliado libertador, Brigadier General de la Provincia de Corrientes, Mayor General de dicho ejército, General don Benjamín Virasoro, y el doctor don Manuel Leiva, revestido de plenos poderes para representar al Exmo. señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Santa Fe, ciudadano don Domingo Crespo, reunidos en conferencia en Palermo de San Benito, residencia actual del señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Entre Ríos, Brigadier don Justo José de Urquiza, para considerar la situación presente de la República, después de la caída del Poder dictatorial ejercido por el ex Gobernador don Juan Manuel de Rosas, y ocurrir á la necesidad más urgente de organizar la autoridad que, en conformidad á los pactos y leyes fundamentales de la Confederación, la represente en las relaciones exteriores con las demás potencias amigas, con las que tiene que mantener y cultivar los vínculos de amistad que la unen y además promover otros arreglos proficuos á esas mismas relaciones, contrayendo compromisos útiles que la cimenten y, considerando:

1.Que el derecho público argentino desde que se instaló el Congreso General en la Provincia de Tucumán y se declaró allí la Independencia Nacional de todo otro poder extraño hasta la celebración del Tratado de cuatro de Enero de mil ochocientos treinta y uno sobre el punto de la autoridad compete para la dirección de esos importantes asuntos, ha variado, según las diversas fases que ha tenido la dirección de la República.


2.Que esta parte del derecho público constitucional de la República pareció asumir un carácter más definido desde que el Congreso General Constituyente promulgó la Ley Fundamental de veinte y tres de enero de mil ochocientos veinte y cinco, por la que se encomendó provisoriamente y hasta la elección del Poder Ejecutivo Nacional, al gobierno de Buenos Aires, entre otras facultades, la del desempeño de todo lo concerniente á negocios extranjeros, nombramiento y recepción de ministros y la de celebrar tratados, quedando su ratificación sujeta a la autoridad del Congreso.


3.Que al disolverse el Congreso Nacional y con él la Presidencia de la República, reemplazándola con una autoridad provisoria hasta la reunión de una Convención Nacional, la ley de siete de Julio de mil ochocientos veinte y siete declaró que las funciones de esta autoridad se limitarían á lo concerniente á la paz, guerra, relaciones exteriores y hacienda nacional y que posteriormente, por la ley provincial de Buenos Aires, de veintisiete de Agosto de mil ochocientos veintisiete, se dispuso que hasta la resolución de las provincias, quedaba el Gobiernos de Buenos Aires encargado de todo lo que concierne á guerra nacional y á relaciones exteriores.


4.Que aún cuando desde esa fecha hasta el cuatro de Enero de mil ochocientos treinta y uno, las provincias confederadas estipularon entre sí diversos tratados, no se fijó en ellos, de un modo uniforme, la autoridad que debiera seguir cultivando esas relaciones, y estipulando en nombre de la República con los Poderes Extranjeros y que el mencionado pacto, denominado comúnmente de Liga Litoral, á que adhirieron todas las Provincias de la República, confirió a la Comisión reunida en Santa Fe las atribuciones que el Congreso General tenía en la época de su existencia, detallándolas por su artículo dieciséis, y que esa misma comisión dejó al Gobierno de Buenos Aires la dirección de esos negocios exteriores sometiendo sus actos á la aprobación de ella, mientras que permaneció reunida.


5.Que posteriormente á su disolución y en la primera época de la administración del dictador don Juan Manuel de Rosas los pueblos y gobiernos confederados que habían aceptado expresamente ese tratado encargaron nuevamente al Gobierno de Buenos Aires la dirección de los negocios exteriores de la República, como consta de las comunicaciones que obran en los archivos del Departamento de Relaciones Exteriores del Gobierno de Buenos Aires, que han tenido á la vista, con cuya facultad ha seguido sin interrupción hasta que fue modificada por la casi totalidad de los mismos gobiernos confederados á quienes él les arrancó la concesión de que esa prerrogativa fuese delegada á la persona del Dictador; y no ya al Gobierno de Buenos Aires, que no existía de hecho ni de derechos, pues aquél había conculcado todas sus leyes y arrebatado todos los poderes públicos en cuyo estado fue sorprendido por la grandiosa victoria de Monte Caseros, en tres de Febrero último.


6.Que la desaparición de la escena política de don Juan Manuel de Rosas, anuló de hecho esa facultad, que se había abrogado su persona y restituyó á los pueblos su respectiva parte de soberanía nacional, pudiendo en tal virtud delegarla en el Gobierno confederado que gustasen y estuviese en mejor aptitud de representar y defender sus derechos en el extranjero.


7.Que el ejército de este derecho fue desde luego puesto en planta por los gobiernos de Entre Ríos y Corrientes, autorizando plenamente éste en mayo de mil ochocientos cincuenta y uno, al Excmo. Gobernador y Capitán General de la Provincia de Entre Ríos para que lo representase en todo cuanto pudiese tener relación con los intereses políticos de la misma Provincia y de la Confederación Argentina, autorización que fue puesta en ejercicio en los convenios celebrados en mayo noviembre del mismo año, entre el Brasil, la República Oriental y las mencionadas Provincias.


8.Que la de Santa Fe con las demás signatarias del tratado de cuatro de Enero de mil ochocientos treinta y uno, pacto fundamental de la Confederación Argentina, autorizó al Gobierno Provisorio de Buenos Aires para que continuase en la dirección de esos negocios hasta un acuerdo posterior, en vista de los respectivos pronunciamientos de las demás Provincias, á consecuencia del gran suceso ocurrido por la victoria del Grande Ejército en los Campos de Morón, lo que dicho Gobierno ha verificado hasta el presente; con aprobación de todos.


9.Que habiéndose pronunciado ya la voluntad de todas las Provincias Confederadas adhiriendo á la política pacífica y de orden inaugurada por el Excmo. señor General don Justo José de Urquiza, como resulta de las notas de sus repectivos Gobiernos y de las autoridades que se han recibido, confiando la dirección de los asuntos exteriores de la República y hasta la reunión del Congreso Nacional Constituyente á la persona del Excmo. señor General don Justo José de Urquiza.


RESUELVEN: Que para dejar restablecido este importante poder nacional y alejar todo motivo de duda y ansiedad, dando garantías positivas á los poderes extranjeros que se hallan ó pueden hallarse en relaciones con la República y que sus compromisos y estipulaciones revistan un carácter obligatorio para la misma Confederación , quede autorizado el expresado Excmo. Gobernador y Capitán General de la Provincia de Entre Ríos, General en Jefe del Ejército Aliado Libertador, Brigadier don Justo José de Urquiza, para dirigir las relaciones exteriores de la República, hasta tanto que, reunido el Congreso Nacional, se establezca definitivamente el Poder á quien competa el ejercicio de este cargo.

Acordaron en seguida, que cada uno de los gobiernos signatarios del tratado de cuatro de Enero de mil ochocientos treinta y uno procediese inmediatamente al nombramiento del Plenipotenciario que debe concurrir á formar la Comisión representativa de los Gobiernos, para que reunida ésta en la Capital de la Provincia de Santa Fe entre desde luego en el ejercicio de las atribuciones que le corresponden, según el artículo diez y seis del mismo tratado.

Y finalmente, que la presente resolución, firmada por los Gobernadores y Plenipotenciarios infrascriptos, sea circulada á los gobiernos confederados para su conocimiento y aprobación y que hasta que ésta se haya obtenido, los poderes signatarios de este protocolo y los gobiernos de Salta y Córdoba reasuman en sí, como reasumen toda la responsabilidad y trascendencia de este acto, obligándose como se obligan á todos los gobiernos con quienes la Confederación estuviese en relación, se les comunicará en debida forma.

Para cuya validez y firmeza firman este protoclo en cuatro ejemplares, en Palermo de San Benito, á seis días del mes de Abril del Año del Señor de mil ochocientos cincuenta y dos.





Juan J. de Urquiza Vicente López - Benjamín Virasoro Manuel Leiva.




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Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
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plumas para las flechas.»
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Lun 6 Abr 2015 - 21:37

[quote="Quequén Grande"]
TheLastHuman escribió:

Espero haber aclarado alguna de tus dudas, un abrazo y felices pascuas. Ricardo

Millones de gracias quequén!

Mi nombre es matías, ya que me da el suyo Very Happy
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 7 Abr 2015 - 22:12

Dia 7 de Abril (1982)

Asume Mario Benjamin Menendez como comandante Militar de Malvinas





Menéndez llegó a la capital de las islas el 7 de abril con la finalidad de hacerse cargo de la gobernación de las Malvinas.

Un libro lo describió como un "soldado competente". El 26 de abril Menéndez fue nombrado jefe del Comando Conjunto de las Islas Malvinas por el gobierno argentino.6 Dos generales de brigada argentinos tenían mando de fuerzas en las islas, ambos tenían mayor antigüedad que Menéndez, y trataban sus órdenes como sugerencias.

Menéndez planeó pelear contra las fuerzas británicas en una campaña de desgaste, desde posiciones defensivas fijas. El plan fue criticado por numerosos especialistas, aunque el historiador Duncan Anderson opinó después de la guerra que el plan "adaptaba admirablemente las capacidades de los soldados que había a su disposición".

Las tropas británicas desembarcaron en las islas en mayo, y causaron, además de muchas bajas, una serie de derrotas a los defensores argentinos en el transcurso de ese mes. Cuando el 29 de mayo las fuerzas británicas vencieron en la batalla de Pradera del Ganso, "el desánimo y pesimismo se apoderó de Menéndez y su sede se llenó de muchos oficiales argentinos". Sin embargo, en una jugada audaz, a finales de mayo Menéndez reunió a todas sus fuerzas especiales del ejército, gendarmería nacional y fuerza aérea con un "plan para plantar una pantalla de norte a sur para atacar a la línea de la logística británica de comunicación y capturar a soldados británicos." Pero ellos fueron emboscados por el Servicio Aéreo Especial y tropas británicas preparadas para la montaña y el Ártico en los montes Kent y Simón.

Allí fue derribado un helicóptero Puma, murieron 10 comandos argentinos y 23 resultaron heridos o hechos prisioneros. El Brigadier Julian Thompson comentó:"Fue una suerte que yo había ignorado las opiniones expresadas por Northwood de que el reconocimiento de Monte Kent antes del avance del Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las fuerzas especiales argentinas habrían pillado al Commando antes de desembarco y, en la oscuridad y la confusión de una zona de aterrizaje extraño, nos hubiese causado muchas bajas en hombres y pérdida de helicópteros. "

Las fuerzas británicas prepararon un asalto a una serie de colinas a principios de junio, cerca de Puerto Argentino, lo que presionó a Menéndez a tratar de atacar el asentamiento de Fitzroy que había quedado recientemente bajo control británico, pero decidió permanecer en posición defensiva.

En el documental de las Malvinas: ¿Cuan cerca de la derrota?, el Brigadier Julian Thompson, comandante de la Brigada de Comandos 3 en las Islas Malvinas reconoció que un contraataque argentina en este momento hubiese "hecho más lento el avance británico, causado muchas bajas y creo que, en mi opinión, podría haber obligado a la opinión internacional en caer sobre el gobierno británico indicarle que lo que debìa hacer era llegar a algún tipo de acuerdo ". El comandante del Batallón de Infanteria de Marina 5, Carlos Hugo Robacio dice en el documental, Yo quería contraatacar, tenía un plan y las tropas estaban listas para ir. Estábamos planeando hacerlo en la noche, pero la autorización nunca llegó. El general me dijo con toda honestidad, "no puedo apoyar esto con la logística que tenemos." Creo que debería haber desobedecido las órdenes y contraatacado. Sólo estuvimos a un paso de ganar la guerra. Debimos haber tomado ese último paso.

Después que las colinas fueron capturadas por los británicos, Menéndez consideró replegar sus fuerzas hacia el casco urbano de Puerto Argentino, y defender el aeródromo cercano.

Un diplomático destinado en Buenos Aires, dijo después del desembarco británico: "[Menéndez] nunca rendirá las Falklands (Malvinas) a menos que esté convencido de que el honor de la Argentina será respetado. Si llega a estar en riesgo, seguirá peleando, tal vez después de que su propia gente le diga que es tiempo de parar." En los últimos días de la lucha, Menéndez visitó el hospital local y en una entrevista transmitida por una estación de televisión argentina, dijo que la visión de los heridos y los cirujanos militares ocupados en su trabajo de ellos, dejó en él una marca indeleble.

Antes de que amaneciera el 12 de junio, el segundo jefe del Regimiento 7, el entonces mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, se entrevistó con el general Menéndez. No tenía buenas noticias. Menéndez recuerda hoy que ordenó que le permitieran a Carrizo lavarse, que le dieran ropa de abrigo, y dijo que si había un poco de whisky, que le dieran. Uno tiene que darle al menos cuarenta y ocho horas a un hombre para que se reponga del combate, y no teníamos ese tiempo.15 Carrizo Salvadores y su tropa encararían después el último contraataque, frustrado, contra el 2 PARA (2º Batallón de Paracaidistas británicos).

El 14 de junio, Menéndez habló por radio con Leopoldo Galtieri, Presidente de facto de la Argentina, acerca de la situación. Galtieri dijo que Menéndez debía contraatacar a las fuerzas británicas con todos sus soldados, diciendo que el Código Militar argentino estipula que un comandante debe luchar hasta que haya perdido el 50% de sus hombres y utilizado el 75% de sus municiones. Además agregó que "hoy la responsabilidad es suya". Duncan Anderson sostiene que fue ese el momento en el que la moral de Menéndez finalmente se quebró.Menéndez respondió: "No puedo pedir más a mis tropas, después de todo por lo que han pasado... no tenemos la capacidad para retirarnos a las alturas... no tenemos ninguna habitación, no tenemos medios, no tenemos apoyo...". Anderson escribió que Menéndez estaba entonces psicológicamente aislado, y creía que había sido abandonado por su gobierno, así que comenzó a comunicarse casi con gratitud con el oficial británico hispanoparlante que se puso en contacto por radio con él. Menéndez acordó reunirse por la tarde con los representantes del comandante de las fuerzas terrestres británicas en las islas y entregó sus fuerzas por la noche.16 El soldado raso Rhys Milton, un conscripto argentino de descendencia británica que estuvo presente en la sala de radio, informó que poco después de la conversación un proyectil de mortero cayó en el patio de atrás, golpeando al general Menéndez contra una puerta y rociando la habitación con esquirlas.

finalmente luego de una negociación, Menendez rindió sus tropas a las 2 de lamadrugada del 15 de Junio y realizo anecdóticamente la tachadura de " Incondicional" que se leía en el Acta de Rendición.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 9 Abr 2015 - 0:22

Dia 8 de abril (1827)

Combate de Monte Santiago (Guerra del Brasil)


Quien haya leído los capítulos anteriores del tomo VI de la Historia Marítima Argentina tendrá ya un conocimiento bastante exacto de la estrategia y las tácticas usadas en el mar por la Argentina, para tratar de paliar la enorme superioridad de las fuerzas navales brasileñas. En lo estratégico los planes dependieron de conductores navales tales como Irigoyen, Zapiola y Brown, quienes aplicaron sus conocimientos y experiencia sobre todo de la guerra naval de la Independencia, aunque la situación friera ahora distinta. En el Río de la Plata había una fuerza naval poderosa que no podía ser vencida y a la que sólo se podía impedir o dificultar su actuación en ese teatro de operaciones. En el teatro del Atlántico en cambio la guerra de corso y las incursiones de naves de guerra regulares podían, como ocurrió, causar grandes pérdidas al comercio mercantil, especialmente al costero de los brasileños, y realizar ataques sorpresivos sobre la enorme costa brasileña. En lo táctico brilló la figura excepcional de Brown, que conocía, y supo utilizar en forma extraordinaria la hidrografía y la meteorología del Río de la Plata, y en especial el conocimiento de sus bancos y corrientes para equilibrar en ciertos momentos del combate la superioridad del adversario, por otra parte aguerrido, tenaz y por lo general muy competente profesionalmente.

En ese sentido el almirante llevó ataques sorpresívos a los fondeaderos de las naves enemigas, se atrevió a luchar en inferioridad de condiciones materiales muy notables; pero utilizando los bancos y los bajos fondos, luchar con sus unidades ligeras en sitios de poca agua, donde no podían entrar las fragatas y corbetas enemigas y sí sus unidades de poco calado. Así equilibraba la situación y obtenía éxitos o rechazaba al enemigo. La pérdida de su única unidad de combate de poder, la 25 de Mayo en Quilmes, lo dejó sin mayores posibilidades de éxito para llevar ataques sorpresivos a las unidades mayores del enemigo y el combate de Monte Santiago lo dejó imposibilitado para tomar la ofensiva en el Río de la Plata y tuvo que limitarse a defender las aguas interiores, proteger el puerto de Buenos Aires, combatir con las unidades menores adversarias, ya también superiores y más experimentadas mientras el corso realizaba la única posibilidad ofensiva de la República.  

Hasta Monte Santiago entonces quedó esa oportunidad de tratar de llevar una fuerza, siquiera medianamente poderosa, al Atlántico, para atacar al comercio y a las fuerzas navales brasileñas menos poderosas o aun a la costa para operaciones de guerra psicológica, intentos de lograr la defección de las fuerzas mercenarias y aun de los republicanos brasileños o los independentistas de Río Grande del Sur. La Sarandí y la Chacabuco habían reali- zado una tentativa de este tipo a fines de 1826, que había cumplido con creces los objetivos perseguidos, pese a los precarios medios.

Ahora, después del completo triunfo de Patagones, con una "nave de poder" como la Itaparica y otras dos aptas para estas operaciones, más las cuatro que podían salir de Buenos Aires, podía constituirse una fuerza bastante respetable corno para causar serias dificultades al adversario. Los elementos, la superioridad y la capacidad del enemigo impidieron la consecución de las promisorias perspectivas de la operación. y realizar ataques sorpresivos sobre la enorme costa brasileña.

La grata noticia del memorable combate de Carmen de Patagones llegó al Salado por el lugrecito Hijo de Julio, el 2 de abril de 1827. De inmediato el gobierno y Brown se dispusieron a la salida de las cuatro naves que irían a reunirse con las tres importantes presas del río Negro. Vertiginosamente se alistaron las naves, cargaron víveres y municiones y el día 5 embarcaba el almirante Brown en el 9 de Febrero, listo para zarpar si fuera posible al día siguiente. Al caer la tarde del día 6 de abril de 1827 nuestras naves zarparon de Los Pozos, frente a Buenos Aires, y en el lugar que ocupaban  las naves que partían hizo fondear otras cuatro naves con el fin de que los bloqueadores no notaran el cambio.

El almirante trataba de pasar inadvertido y navegar lo más pegado posible sobre los bancos de la costa meridional. La segunda división bloqueadora al mando del capitán de navío Sames Norton, se hallaba fondeada a unas 8 millas al ESE de los fondeaderos porteños, pero mantenía navegando en función de vigía a una corbeta y tres bergantines, listos a perseguir cualquier salida patriota. Las naves argentinas, bien pegadas a la costa sur, navegaban hacia el SSE tratando de no ser avistadas por el enemigo. A las tres horas y media de haber zarpado, casi a medianoche, el vigía de la corbeta brasileña Maceio las descubrió y con un cañonazo de alarma puso a la poderosa división imperial en conocimiento de la presencia de las cuatro velas patriotas. El viento norte se hizo más fuerte y rotó al NE con lo cual nuestras naves se acercaron peligrosamente a los bancos del sur. Por esa razón, a las dos y media de la noche, vararon en la punta o saliente del banco Río Santiago los bergantines República e Independencia. La Sarandí y la Congreso, de menos calado, fondearon en las inmediaciones para apoyarlos.

El lugar donde vararon los buques argentinos está situado aproximadamente hacia el NNE y a 4 millas del Fuerte Barragán, cuyas ruinas se conservan hoy muy cerca de la ciudad de Ensenada. La zona presentaba por entonces un aspecto hidrográfico muy diferente al actual. La Ensenada de Barragán era una caleta pequeña a la que se entraba pasando entre el banco de Lara y el de la Punta o Monte Santiago. La antigua ensenada, puerto comercial de Buenos Aires y el único que ofrecía abrigo a los vientos pamperos y sudestadas, se ha cegado cubierta por la sedimentación del río y en su lugar se ha prolongado el río Santiago, que antes desembocaba en el fondo de la caleta. Ya no se puede por allí salir al Río de la Plata, salvo en botes, lanchas o muy pequeñas embarcaciones y con el río crecido.

En el amanecer del día 7, la situación de los republicanos ya era extrema, pues durante toda la noche, mientras ellos trataban desesperadamente de hacer zafar a sus dos bergantines de las encalladuras, sin lograrlo, se veían y se oían las señales de las naves imperiales de la división Norton que se reunían y alistaban para dar el golpe final a la escuadrilla republicana.

El almirante Brown, meditando sobre la situación, comprendió que la tentativa de salir había fracasado, por una conjunción de infortunios y porque el adversario había adquirido ya una capacidad de combate para ese tipo de acciones que hacían más difíciles las maniobras para burlar el bloqueo. Comprendió que al no poder desencallar las naves debía salvar lo que pudiera y pagar cara las inevitables pérdidas. A las 8 Brown ordenó a la Congreso que regresara a Buenos Aires y si era posible se ordenara la venida de las cañoneras que estuvieran disponibles.

Mientras tanto la gran línea de naves enemigas se acercaba al lugar de la acción para iniciar el combate. El viento seguía arreciando del norte y las aguas arbolaban marejada. La Congreso se dirigía pegada a los bancos hacia Buenos Aires; pero Norton destacó a la Maceio, al bergantín Piraid, al lugre Príncipe Imperial y a la goleta Providencia en su persecución, y cortado el camino estrechado sobre los bancos, la Congreso se vio obligada a virar y dirigirse a Ensenada, mientras era cañoneada fuertemente por sus adversarias logrando finalmente tomar puerto en la Ensenada, protegida por los cañones del fuerte.

No hay duda de que Guillermo R. Mason cumplió esta maniobra con gran pericia marinera, no sin sufrir averías menores y alguna baja. Ya por entonces siendo más de la 9 de la mañana, Norton había concentrado sus efectivos y ordenaba el ataque con las unidades menores, mientras la fragata Doña Paula y la de mayor poder Imperatriz se acercaban en apoyo, pero con precauciones en aguas peligrosas para su calado. La corbeta Liberal, de 22 cañones, los bergantines Caboclo, Inde- pendencia ou Morte, 29 de Agosto y Rio da Prata, los cuatro con su artillería de 18 cañones, batían a los tres barcos republicanos, dos de los cuales seguían encallados.

Las unidades menores brasileñas fueron lógicamente las que más se acercaron a tiro de cañón efectivo, contándose entre ellas al patache Pará de 6 cañones, las goletas Paula, Conceiqao, Itaparica y Maria Thereza. Los republicanos contestaron con todo ardor el fuego enemigo, aunque comenzaron a sufrir averías y a tener bajas. El fuego imperial se concentró sobre el República y sobre la Sarandí, porque en ellos flameaba la insignia de Brown, que se trasladó de una a otra nave durante el desigual combate.

A su regreso de perseguir a la Congreso se agregaron al ataque el Piraid, el lugre Príncipe Imperial y la goleta Providencia. Durante el día se agregaron, venidas de la Colonia, otras naves menores como la Bella Maria, la Athalante y la Ríos. Todas las naves que hemos mencionada del lado brasileño tomaron parte en la acción pero no tenemos la seguridad del momente en que llegaron al lugar, ni la certeza de todas las llegadas de la Colonia, algunas de las cuales parecen haber empezado el combate y otras llegado más tarde.

Lo cierto es que 10 u 1 1 unidades, del tipo corbeta, bergantines o goletas entraron en acción desde el primer momento y siguieron haciéndole hasta el final del combate. Hubo mal tiempo todo ese día 7 y la artillería no fue muy precisa, los brasileños fondearon o voltejearon sobre el grupo de los tres argentinos; pero no se acercaron demasiado. Después del mediodía el almirante Brown ordenó economizar la munición.

Al ponerse el sol las naves brasileñas anclaron a distancia y suspendieron el fuego mientras en los dos bergantines se arrojabar al agua víveres, pertrechos y todo lo que se pudiera, para tratar de ponerse a flote, lo que parecía y resultó imposible. La noche era clara, con luna llena y el viento sufrió la virazón zonal, es decir sopló el viento de tierra, por lo que el Caboclo y la Maria Thereza se acercaron a cañonear a los atareados barcos varados y a la tenaz y pequeña Sarandí.

Este primer día no había sido muy terrible para Brown y los suyos pero podía comprenderse que la situacion iba a empeorar al día siguiente llegando a hacerse desesperada. Teniendo en cuenta las peligrosas horas que se avecinaban, el almirante Brown ordenó que se leyera a las tripulaciones los artículos 6º y 8º de las leyes y ordenanzas penales de la Armada que establecían.:

Que el que desamparase su puesto, estando su bajel empeñado en combate, cor el fin de esconderse o protegerse, sería con denado a muerte, lo mismo que el que soliciara que cese el fuego o que no se inicie. La misma pena sufriría quien arriase la bandera, sin orden expresa del comandante, dada personal y directamente, o indujese a que se hiciera, etc., etc.. Si varado un bajel, acosade de enemigos y estando su comandante dispuesto a defenderlo, se le impondrá pena de vida, al que sin su orden expresa lo desamparase.

Entretanto, en Buenos Aires se oía el cañoneo desde las 3 de la tarde hasta ponerse el sol y esa noche se alistaron varias naves menores y 6 cañoneras, para salir en ayuda de las 2 que se había sabido por comunicaciones por tierra que estaban varadas.

El viento fue decreciendo y el tiempo mejorando, sobre todo después de mediodía. Habían llegado de la Colonia la corbeta Jurujuba y 2 goletas más, aunque la primera tuvo poca participación en la lucha. Las fragatas Ipiranga con el vicealmirante Pinto Guedes se podía ver en observación de la lucha y la Imperatriz, con el comodoro de origen danés Pritz, también se había acercado a la lucha. El cañoneo volvió a comenzar a las 9. Las naves imperiales se acercaron en dos filas fondeando a proa y a popa de los bergantines republicanos y comenzaron a cañonearlos, siendo contestado desde nuestras castigadas naves el fuego del enemigo. El bergantín brasileño Independencia ou Morte varó a su vez al mediodía dentro del alcance de los cañones de nuestro Independencia que lo batió. Ante esa situación el comandante enemigo comenzó el alije de su buque, lo que fue notado por nuestro almirante y envió dos botes desde el República al mando de Granville con el objeto de abordar la nave enemiga. El Independencia ou Morte no tuvo más remedio  que arrojar al agua 12  de sus 18 cañones, y con grandes averías logró zafar y replegarse. En el República, donde se encontraba el almirante, la lucha siguió sin tregua. Una bala de cañón hirió en su brazo izquierdo a Granville, lo que motivó la pérdida de ese miernbro. Otro  balazo cortó la driza que afirma el pabellón. Guillermo Brown en un gesto que repite el del combate de Quilmes, lo hace clavar para dar muestras de su indomable resolución.

Al mediodía continuaba el cañoneo, pero con el repunte de las aguas el Independencia, del bravo Drummond, da algunas señales de que empieza a flotar y es entonces cuando el decidido, capaz y valiente Norton da el golpe definitivo a las esperanzas patriotas: se acerca con la fragata Doña Paula, cuyo poder de fuego es superior al de toda la escuadrilla de Brown, y aunque toca, vara y vuelve a flotar, logra llegar a tiro de cañón del ya castigado Independencia. Los cañones de la poderosa nave imperial, 40 en número de los calibres de "a 32 y a 24", someten a un bombardeo destructor al valiente bergantín varado, atacado a su vez por naves menores, y lo destroza sistemáticamente.

El Independencia arroja en este día 3.400 balazos, que constituyen toda su munición y comienza a arrojar eslabones de cadena. El valiente Drummond ha recibido una herida en la cabeza que le ha hecho perder una oreja, mientras su nave se llena de muertos y heridos. Son cerca de 200 los impactos recibidos por el Independencia, que no se rinde a pesar de estar gravemente averiado.

El bergantín República y la Sarandí han recibido duro castigo y en el primero su comandante Granville ha recibido una grave herida que le afecta el brazo izquierdo, que le debe ser amputado. La goleta tiene también muertos y heridos y su velamen muy destrozado. Los brasileños, por su parte, también han recibido daño y sufrido bajas. La corbeta Liberal con averías debe retirarse del campo de batalla por haber agotado su munición e igual ocurre con el bergantín Rio da Prata. En el 29 de Agosto una bala de cafián hiere mortalmente al joven y valiente comandante José de Carvalho. Reponiéndose a sus terribles sufrimientos, el héroe exclama: "Isto no e náo, vao continuando com o fogo", y poco después fallecía esta esperanza de la armada brasileña que ya se había destacado en el combate de Quilmes.

El Piraid, el Caboclo, las goletas Conceicao y Maria Thereza han sufrido averías y destrozos, en su aparejo y en el velamen. A las 16, el Independencia, lleno de averías y sin munición, recibe la orden de abandonar su nave, pero su tripulación, enardecida por el combate, pide a su comandante que siga la acción; Drummond decide ir a buscar munición a los otros dos buques y primero se dirige en medio del combate al República. Lo acompaña su segundo Shannon, seguramente porque él está herido y no se sabe si lo acompañarán las fuerzas.

En el República se entera de que la munición escasea en forma alarmante y sigue su carrera en medio del fragor del combate hasta que llega a la Sarandí. En el Independencia entre tanto ha quedado al mando el teniente Roberto Ford, con la mitad de la dotación, pues el resto ha muerto o está herido, y sin municiones. Los hados del destino estaban contra el valiente Drummond en esas trágicas aguas pues no bien embarcó en la Sarandí cuando una bala de cañón lo hiere en el costado derecho fracturándole el fémur. La herida es mortal y cuando es trasladado a la cámara acude solícito su amigo el capitán Coe a quien Drummond, consciente de su estado desesperado y en medio de atroces dolores, le entrega su reloj para que se lo diera a su madre y su anillo de compromiso, para que lo entregara a su prometida, la hija del almirante. Este último, avisado de la desesperada situación, se hizo trasladar a la Sarandí y allí Drummond le dijo ya con voz apagada: "Muero cumpliendo con mi deber", a lo que Brown conmovido le expresó: "Sí, mi querido hijo, has hecho tu deber".'

A las 10 de la noche falleció el valiente escocés que tan promisoria carrera había tenido en nuestra Armada. El almirante Brown dice en sus "Memorias" ("Memorandum de las operaciones...") que sus últimas palabras fueron: "Digan al almirante que he cumplido con mi deber y muero como un hombre".

Cualesquiera hayan sido esas palabras de su agonía transmitidas por el segundo de la Sarandí a Carranza, lo importante eran los hechos heroicos de este joven marino cuya muerte desataría otra tragedia y cuyo cuerpo velado en la Comandancia de Marina recibió el pesar de todo Buenos Aires.

Cuando el bravo Drummond fue herido, el Independencia ya sin su nervio conductor, sin municiones y con 40 muertos y heridos, el buque al mando ahora del teniente Roberto Ford se rindió previa una Junta de Oficiales. De nuestra parte se envió botes a incendiarlo, pero los brasileños llegaron primero y le prendieron fuego por cuanto era inservible, luego de haber desembarcado a los heridos y prisioneros.

El oficial que intentó incendiar al Independencia fue el segundo del República, teniente Juan King. El República y la Sarandí continuaron el fuego, pero ante la imposibilidad de salvar al bergantín, el almirante, oficiales y toda la tripulación se trasladaron a la Sarandí prendiendo fuego al República. Caían ya las sombras de la noche y los brasileños se alejaron un tanto, fondeando a distancia de cañón y disparando de tanto en tanto uno o dos cañonazos sobre la Sarandí. Un cañón apostado en tierra y traído desde Ensenada, realizó varios disparos pero desde mucha distancia. La goleta reparó sus averías hasta las 10 de la noche y el almirante resolvió que dos botes con personal se dirigieran a la Congreso, que estaba en Ensenada, para que esa nave pasase inmediatamente a Buenos Aires.

Luego la Sarandí también se dirigió hacia este puerto y a las 3 de la madrugada del dia 9 de abril fondeó en la rada interior. Las pérdidas sufridas por los hombres de Brown fueron 25 muertos y 51 heridos (12 muertos y 25 heridos en el Independencia). Las bajas del buque de Drummond figuran en el primer parte pasado por Juan Coe, comandante de la Sarandí, pero cifras posteriores dadas por el historiador naval Angel Carranza, hacen elevar los muertos del Independencia a 49, incluido Drummond, y a 65 los heridos y prisioneros.

De la dotación de la República figura muy herido su comandante y el mismo almirante Brown sale contuso de la lucha, lo que le impide hacer el parte del combate a su arribo a Buenos Aires, ni cumplir servicio durante varios días. Los brasileños, por su parte, declaran haber tenido 8 muertos y 22 heridos y en otras comunicaciones señalan 40 bajas en total, pero varios informes afirman que las bajas fueron muchas más. Entre los muertos se hallaba el primer teniente Rafael José de Car- valho, comandante del bergantín 29 de Agosto.

La Sarandí tuvo 20 rumbos en su flotación y casi todo su casco acribillado. Varias naves brasileñas resultaron con averías, además de los cañones que debieron arrojar al agua por el Independencia ou Morte y una seria varadura que sufrió la fragata Paula.

En consecuencia, fueron muy importantes las bajas imperiales y extraordinario lo logrado por nuestros tres bajeles, sobre todo si se tiene en cuenta la abrumadora superioridad de medios del enemigo. En Buenos Aires a las 9 de la mañana habían zarpado 6 cañoneras, el lanchón Cometa, la lancha del puerto y el bergantín  Balcarce con destino a los buques varados,  pero al ponerse el sol debido a condiciones  contrarias de viento y corriente, se los veía bordejeando desde Buenos Aires. La Sarandí llegó a Buenos Aires a las tres y media de la madrugada, la Congreso entró una hora y media después. El 10 de abril se ordenó a Espora que saliese con 6 cañoneras y 3 lanchas para atacar a la Paula que estaba varada, pero por la cre- cida y el viento del ENE tuvieron gran dificultad con los bancos. A las 10 pudieron  zarpar, pero cambiando el viento al SE fondearon en Los Pozos. La Paula zafó finalmente. Estas circunstancias demuestran cómo afectaban los acontecimientos meteorológicos e hidrográficos a a estas operaciones, sobre todo de naves pequeñas.  


La muerte de Drummond fue muy sentida debida a la juventud y el valor del joven escocés y su pérdida sumió en terrible pena a la  hija del almirante Brown, la bella Elizabeth de sólo 17 años de edad, que era su novia y  prometida.

Francisco Drummond había nacido en Dundee, Escocia, y a su muerte tenía solamente 24 años de edad. Se había distinguido en la flota brasileña al mando de lord Cochrane y solicitó su baja del servicio imperial en febrero de 1826, incorporándose meses después a nuestra escuadra. Su actuación en las jornadas del Juncal fue muy destacada y audaz, siendo luego ascendido a sargento mayor al servicio de la Marina. Existe una romántica leyenda de que Elizabeth Brown, al saber la muerte de su prometido en las heroicas acciones de Monte Santiago, vistió su traje de novia y se internó en las aguas del Río de la Plata. La historia, que se basa en los hechos, establece, sin embargo, que murió ahogada en el Riachuelo en uno de los "pozos" en ocasión de haber ido a bañarse en compañía de su hermano Eduardo. Ese trágico suceso ocurrió el 27 de diciembre de 1827, ocho meses después de la muerte de Drummond. La leyenda de la novia suicida pierde su fuerza, pero el capitán de navío Pessagno Espora nos dio su opinión de médico y psiquiatra expresando que los adolescentes cuando sufren un choque emocional y doloroso, tienen una conmoción que debilita sus ansias de vivir.' Así Eliza en trance de morir ahogada, sin fuerzas para luchar por estar anímicamente debilitada, no habría hecho lo suficiente para salvarse. Nos quedamos con esta explicación de la tragedia que siguió a Monte Santiago y preferimos seguir pensando que Elizabeth Brown murió por amor.

Monte Santiago, 48 horas de sangre y sacrificio en la adversidad, demostró el temple de los republicanos y su almirante. Así lo entendió Buenos Aires, que recibió con respeto y aplauso a los marinos, realizó una colecta para aliviar la vida de los prisioneros argentinos del Independencia que fueron llevados a Montevideo. Como la guerra con el Brasil fue una lucha caballeresca y los adversarios se respetaban, en algo se contribuyó al alivio de aquellos esforzados luchadores. El mensaje de Monte Santiago sigue teniendo vigencia; allí se luchó y se murió con honor y esa lección alentará por siempre a nuestro patriotismo. Es uno de los muchos ejemplos de heroísmo que atesora nuestra historia y es bueno que lo conozcan quienes pretenden negarla y que la recuerden los que siguen siendo argentinos.

en:

http://www.histarmar.com.ar/InfHistorica/Berisso/MonteSantiago.htm


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 9 Abr 2015 - 23:02

9 de abril (1891)

Nace el piloto Argentino Benjamin Matienzo "el Cóndor de los Andes"


Nació el 9 de abril de 1891 en San Miguel de Tucumán, hijo del Dr. Benjamín Matienzo, jurista y magistrado y de Doña Adela López. Cursó sus estudios en el Colegio Nacional de San Miguel de Tucumán y en 1909 ingresó al Colegio Militar de la Nación. Continuó con su carrera militar hasta alcanzar el grado de Teniente.

Posteriormente ingresó en la Escuela de Aviación Militar de El Palomar, Provincia de Buenos Aires, debido a su creciente interés en la naciente actividad aeronáutica.

Junto con los aviadores Pedro Zanni y Antonio Parodi, se propuso cruzar por primera vez la Cordillera de Los Andes desde Mendoza. Después de varias tentativas frustradas por el mal tiempo, el 20 de junio de 1919, los tres aviadores partieron en su raid con sus respectivas aeronaves. Matienzo lo hizo en un Nieuport 28 de 165 HP, de origen francés.

Fue en aquel mes de mayo de 1919 que los tres aviadores estaban ante un reto muy importante: cruzar los Andes a una altura de 6.000 metros.

A las 6.40 de la madrugada, los pilotos con sus máquinas levantaron vuelo desde el campo de aviación de Los Tamarindos. Poco después regresaba el capitán Pedro Zanni, por agotársele el combustible, haciéndolo más tarde el teniente Parodi, que sufrió un desperfecto en el motor.

Pasaron algunas horas sin que se tuvieran noticias del vuelo de Matienzo, pero la lentitud de las comunicaciones de esa época justificaba el silencio. No obstante, ya se empezaba a insinuar cierto temor con respecto a la suerte que pudiera haberle tocado al bravo piloto, a pesar de la ilimitada confianza que se tenía respecto de su destreza, experiencia y serenidad.

La ansiedad pública fue creciendo con el correr de las horas y se hizo más evidente al día siguiente.


Ante la perspectiva de un accidente, las autoridades militares destacaron comisiones especiales que recorrieron Las Cuevas, Zanjón Amarillo y Tupungato, porque los últimos datos que se tenían del vuelo situaban el aparato desplazándose en dirección noroeste a Las Cuevas.

La solidaridad chilena, siempre presente en sucesos como estos, no se hizo esperar y nutridas comisiones militares iniciaron el reconocimiento en la parte transcordillerana del Juncal, Río Blanco, Caracoles y Los Andes. La acción terrestre fue completada por aire cumpliendo minuciosos vuelos de exploración por ambos lados del macizo andino. La afanosa búsqueda no arrojó el menor indicio.

Los intensos temporales de nieve, que habían azotado la zona, dificultaban las operaciones y hacían peligrar la seguridad humana.



Las versiones más dispares empezaron a correr en las calles. Cada día que pasaba daba pie a la inventiva popular que circulaba de boca en boca y que atribuían tal o cual resultado a las investigaciones; pero invariablemente las fuentes informativas responsables se encargaban de desvirtuarlas. Poco a poco, los diarios desplazaron sus titulares de las noticias sobre el asunto.

Al final, se hizo silencio en torno del suceso, fatalmente impuesto por el devenir de los nuevos acontecimientos.

Sin embargo, no había olvido, pues casi a diario se filtraba en la calle o en la tertulia familiar una frase que avivaba el recuerdo.


Pasó el invierno y la cordillera se desprendió de su manto de nieve por acción de los deshielos.

A mediados de noviembre de 1919, el subcomisario de Las Cuevas tuvo la idea de intentar la búsqueda del desaparecido piloto.

El 17 de noviembre partió la modesta expedición al mando del subcomisario Pujadas. Ésta, sin encontrar nada, regresó.

Al día siguiente prosiguió la búsqueda pero sin resultados positivos. En la madrugada del miércoles 18 de noviembre de 1919, el grupo prosiguió con la búsqueda. Encabezaba aquella patrulla el subcomisario Pujadas, el guarda hilos de la Compañía Telegráfica Sud América Juan Hernández, el cabo Teófilo Morales y el agente Segundo Zelayes.

Eran las 9 de la mañana cuando llegaron a una casucha en la primera serie de minas, propiedad de un chileno llamado Lobos, en el valle de Las Cuevas a unos 14 kilómetros de aquel lugar.

Allí los expedicionarios hicieron un alto para descansar y comer. Sentados, comenzaron a plantearse algunas hipótesis sobre dónde habría caído el infortunado aviador.

Media hora después, el grupo partió hacia el norte. A menos de sesenta metros de allí, el chileno Juan Hernández gritó a sus compañeros: “Ahí está Matienzo”. En efecto el cadáver de Matienzo apareció como reclinado en una saliente de roca. Todos habían quedado sorprendidos.



Al escuchar el grito de Hernández, Pujadas observó el cadáver que yacía en el suelo recostado sobre una gran piedra, con las piernas ligeramente encogidas y los brazos extendidos a ambos lados.
 
El cuerpo vestía un traje color caqui oscuro y encima una tricota de color blanco. Esta prenda, desgarrada por las aves de rapiña, había dejado al descubierto la caja torácica. Se podía ver que sobre los breches llevaba un pantalón y calzaba botas negras; tenía ropa interior de lana.

El panorama era bastante ingrato. A pesar de haber nieve se podía sentir el hedor del cuerpo en descomposición. Inmediatamentese pudo observar que la cara estaba descarnada. Sus dientes, firmemente apretados, y el cuello y las vísceras comidos por los cóndores.

Sus manos quemadas por la nieve se veían de un color negro en el reverso y sus dedos. Con una extraña sensación de tristeza, el grupo siguió observando que en el deteriorado dedo anular izquierdo se encontraba un anillo de oro con las iniciales BM que resaltaban de un fondo rojo.

En el costado izquierdo del cuerpo se encontró un lápiz de color negro. El estado de las botas llamó mucho la atención a Pujadas y varios del grupo porque estaban peladas. Se supone que Matienzo había caminado un gran tramo desde la caída de su avión.

A unos veinte metros del cadáver se encontró el casco, un pasamontañas y restos de vestimenta arrastrada por el viento.

Un hallazgo importante realizó Joaquín Pujadas al encontrar el revólver. De las seis balas faltaban dos. Esto desconcertó a los investigadores.

Pudieron conjeturar que podría haberse suicidado por la situación insoportable que Matienzo enfrentó, pero esta hipótesis quedó totalmente descartada.

La noticia corrió rápidamente por Mendoza y tuvo resonante eco en todo el país y en el extranjero. El comentario público se inflamó nuevamente y constituyó el tema obligado en todos lados.

Treinta años después, la expedición militar del suboficial Svars y Bringa fue la que encontró el avión de Matienzo y así se cerró aquella trágica historia.


Benjamín Matienzo

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 10 Abr 2015 - 21:06

10 de abril (1840)

Combate de Don Cristóbal


Echagüe, después de la derrota de Cagancha y previendo una ofensiva de Lavalle, improvisó un nuevo ejército con los restos salvados del desastre, recursos enviados por Rosas y milicias entrerrianas.

En abril contaba con 3000 hombres , pertrechados todos y con el lujo de 700 infantes y  6 cañones.

Ante la invasión de Lavalle se situó al norte de Nogoyá y a oeste del arroyo homónimo interceptando el camino en su avance sobre el Río Paraná.

El 10 de abril ambos ejércitos se encontraban en las puntas del Arroyo Don Cristóbal.

El ejército  de Echagüe se dispuso en la bajada de una cuchilla, con cañadones que defendían los flancos y teniendo como resguardo  la selva de Montiel por  la izquierda y el arroyo don Cristóbal por derecha. Echague y sus oficiales experimentados ocultaron en la espesura y la lomada la disposición de los cañones y el número de infantes.

Presionado por la falta de agua y sin poderi maniobrar de flanco, Lavalle tuvo que decidir la batalla o retirarse.

Con 2700 hombres y una parte no menor en descubierta y otras misiones, tuvo que arreglárselas  con menor número de tropas. ordenó a la caballería echar pie y enviar por turnos a secciones para abrevar a los animales.

Informado Echagüe de la situación por unos desertores del Ejército unitario, decidió que fuertes contingentes de su caballería en el ala izquierda avanzacen y arrollar el ala  derecha  de los jinetes de Lavalle.

pero esta reaccionó de inmediato y la rechazó, yendo ahora  a estrellarse a las líneas de la fuerte división de Gómez, del ejército federal.

Lavalle tuvo que apoyar la acción, moviendo a la legión de Vilela, a fin de evitar la aniquilación del arrebato intespestivo del ala derecha.

La acción de ambos ejércitos se generalizó.

la izquierda federal es puesta en fuga rápidamente, donde la Legión rico y el escuadron Mayo  dieron cuenta de la caballería federal, siendo estos escuadrones dirigidos por el mismo Lavalle.

Sin embargo, el centro y la derecha se mantuvieron a pie firme y rechazaron al Escuadrón Vega, que no pudo quebrar las líneas.

En esta situación, el ala derecha federal, dirigida por el general Ramírez,  se desorganizó de tal manera en  ataque que no pudo reagruparse y no pudo concurrir al centro de batalla y enfrentar a los escuadrones unitarios.

la llegada de la noche culminó con la refriega, que no dejó de ser sangrienta. quedaron en el campo 500 soldados federales y se dispersaron  alrededor de mil, lo que dejó a Echagüe con la mitad de efectivos. el Ejercito de Lavalle conto con 150 muertos y heridos. pese a que los números lo favorecieron y permaneció en el control del campo. Lavalle no pudo  aprovechar la victoria y como en Cagancha, Echagüe estaba en condiciones de reunir a los dispersos y con mas abastecimientos que llegaban continuamente de Buenos Aires, estaba en condiciones de poner sobre las armas un nuevo Ejército.


Pascual Echagüe

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 11 Abr 2015 - 19:21

11de abril (1870)

Asesinatos de Justo José de Urquiza y sus hijos


Ya estaba cayendo el sol, era el atardecer, la crónica lo ubica al General en una de las galerias del Patio de Honor, casi enfrente a una de las puertas que daban a un dormitorio, no muy grande. Estaba mateando, era otoño, a menos de un mes de haber empezado. Era su casa, en una de las estancias, de importante extensión. Lo llamaban el palacio San José. Urquiza habia gobernado como presidente de la República a lo largo 6 años, desde el 1 de mayo de 1854 hasta el mismo mes de 1860. Mucho tiempo pasó en el Palacio ejerciendo las funciones presidenciales.
Dicho mansión, primero se llamo Posta San José, después el nombre cambio por el conocido actualmente. La obra comenzó en 1848 y finalizo en 1857.
Había sido construido con toda la fastuosidad posible de la época, con elementos traídos de Europa. Urquiza admiraba su residencia.

El Palacio San Jose
Consta de varias áreas, con una entrada con sobresaliente portón de rejas, rodeada de jardines y plantas, desde donde se accede a una construcción cuadrangular, adornada con dos torres principales, donde las galerías están conformadas por gruesas columnas e importantes arcadas, están los salas de recepción, comedor y dormitorios principales, de uso de la familia del General e ilustres visitantes, alrededor de un gran patio central, llamado Patio de Honor,  mezclado con canteros. Luego sigue otra construcción, un patio parecido en dimensiones, con mas dormitorios, para otros invitados de menor nivel protocolar, al cual denominan Patio del Parral. Luego continúan otras habitaciones y dependencias para el servicio, al fondo un lago artificial, a mas de doscientos metros del caserío.

En ese crepúsculo de la tarde, un 11 de abril de 1879, una partida,  dicen que eran alrededor de 50 hombres, con uniforme militar unos pocos, al mando del coronel Robustiano Vera, gritando, muy ruidosos,  burlaron la primera entrada y fueron tomando posiciones, pero solo un grupo, siguió su avance hasta el Patio de Honor, en sus cabalgaduras y luego desmontan. Testigos oyen gritar: 'Abajo el tirano Urquiza' 'Viva el general López Jordan'.

El asesinato
El grupo de 5 en total, comandados por el coronel Simón Luengo, se compone de Nicómedes Coronel, oriental, capataz de una de las estancias del general Urquiza, un cordobés llamado 'el tuerto' Alvarez, el pardo Luna, oriental, y el capitán José María Mosqueira, entrerriano, nacido en Gualeguaychu, quienes a los gritos entran al patio principal, donde estaba el general mateando.
                                         

Urquiza, ante el bullicio, el griterío alocado, se incorpora y entra al cuarto, que estaba a sus espaldas, y anuncia: ¡son asesinos!, según relato del coronel Carlos Anderson, que estaba cerca, ayudante del general y jefe de su guardia. Busca en el interior un arma. Los atacantes se acercan, desde el cuarto Urquiza les grita: 'no se mata asi a un hombre en su casa, canallas',  y alcanza a disparar un tiro que pega en el hombro del pardo Luna, hiriéndolo. Pero Alvarez se acerca y con un disparo de revolver, acierta y penetra la bala muy cerca de la boca, pero el General hace movimientos. Entonces, como demostrando el significado del ataque, la saña, buscando irremediablemente la muerte, el caudillo cae casi sobre la puerta, donde Nicómedes Coronel se agacha y le asesta dos puñaladas, acto seguido, remata con otros tres puntazos, el cordobes Luengo, el único de los 5 que vestía ropas militares, quien ejecuta la acción, en el momento que la esposa Dolores y Lola, su hija, tomaban el cuerpo arrastrándolo hacia el rincón, enfrentado a la entrada de la habitación, donde se pueden ver presuntas manchas de sangre en los baldosones del cuarto, conservadas hasta hoy. Hay también un pañuelo grande, manchado de sangre que su esposa le coloca sobre el cuerpo, conservado en la actualidad.

                                               

El General Urquiza, el caudillo entrerriano, ha muerto, siendo el Gobernador de la Provincia de Entre Rios,  fruto del odio y en el modo que  hombres argentinos dirimían sus ansias de poder, fomentando gravisimas luchas fraticídas, que duraron años y provocaron muerte.



Dato histórico:


La foto del cadáver  fue tomado por unos estudiantes tucumanos, Guillermo y Augusto Araoz, que poseían un estudio fotográfico, para solventar sus cursos en el colegio, en la ciudad de Concepción y colocan el trípode y equipos (ciertamente voluminosos en su tiempo) dentro de la morgue, pasadas las 14 horas del día siguiente, cuando traen el cuerpo del General al pueblo. Allí obtienen esa foto donde muestran la bala cercana a la boca y las distintas heridas mortales fruto de los puntazos inferidos. Hay un estudio que demuestra, que la bala no fue la determinante de la muerte, porque las piezas dentales habrían desviado el tiro y sí fueron las heridas de las armas blancas, las causante mortales.


fotografía del cadáver del General J.j. de Urquiza

ASESINATO DE LOS HIJOS DE URQUIZA

El mismo día que se perpetraba el asesinato del General, Concordia fue tambien escenario de un doble asesinato: el de los coroneles Justo Carmelo y Waldino de Urquiza, hijos del vencedor de Caseros, víctimas también -olvidados- del complot de asesinato político llevad a cabo por los federales Jordanistas.

Antonio P. Castro escribió ampliamente al res­pecto. Y nos ajustamos estrictamente a lo que él publicó sobre este hecho, referido exclusivamente a la muerte de los hijos de Urquiza:.

“Para que el golpe tuviera éxito —dice— era necesario terminar, no sólo con Urquiza, sino con sus hijos —Justo Carmelo, jefe político de Concordia, y Waldino, comandante militar del departamento—. En ellos descansaba la autoridad de aquel y los conjurados temían que fueran los vengadores de su padre.

Justo Carmelo o Justo del Carmen (Justito) era coronel y desempeñaba el cargo de jefe político de Concordia desde hacía varios años. “Era hombre de sanas costumbres —dice Castro— muy de su casa y querido por la población, en su triple carácter de autoridad, hijo del gobernador y de su bondad”.

Waldino —tenía el mismo grado que su hermano— era comandante militar del departamento y brazo de­recho del general. “Militar recto, de carácter du­ro y autoritario, sin llegar jamás a la arbitra­riedad, hacía respetar en todo momento el poder de su padre, siempre amenazado por sus encarnizados e­nemigos. Era el ojo avisor que constantemente guar­daba las costas del Uruguay contra cualquier ata­que imprevisto”.

Waldino no sólo ayudó a Mitre cuando éste pre­paraba sus tropas para invadir el Paraguay, sino que tuvo destacada actuación en la guerra civil u­ruguaya, y fue recomendado al gobierno por su va­lor en el combate de Itapeby. Participó también en la batalla de Caseros, en la que su división per­siguió al enemigo en la huída.

Según Castro, “Justo Carmelo era de temperamen­to bondadoso y afable, hombre de costumbres senci­llas y sin complicaciones. Acostumbraba reunirse casi de noche a noche en el hotel “La Provincia”, situado en calle Entre Ríos Nº 526, propiedad del coronel uruguayo Aberasturi, acompañado de un gru­po de amigos, entre los que estaban don Mariano Querencio, Herrera, Jeneiro y el mencionado Aberas­turi, a jugar una partida de naipes y tomar mate.

Esa noche se hallaba como siempre en el hotel de Aberasturi, entregado a la tranquila partida acostumbrada”.

La tarea de ejecutar a la víctima había sido sorteada privadamente, explica el autor citado, en­tre los complotados. La misión recayó sobre el men­cionado Herrera.

“Urquiza estaba sentado al borde de una cama —retomamos a Castro— y tenía a su lado a Herrera y a Jeneiro y al frente, a Querencio y a Aberasturi. La partida seguía desarrollándose tranquilamente cuando llegan a la puerta de la pieza varios per­sonajes emponchados: era la señal de que Waldino había sido ya asesinado. Al verlos, Querencio se levanta y desenfunda dos pistolas de dos caños y apuntándole le intima rendición, comunicándole que había estallado un movimiento revolucionario contra su padre, que acababa de morir, así como su herma­no Waldino y otro miembro de la familia Urquiza. Instantáneamente, Herrera, el ejecutor trágico, le dio una terrible puñalada en el pecho, derribándo­lo inerme.

Rodéanlo los asesinos y cerciorándose de su muerte, lo meten en una bolsa que atan a la cola de un caballo, y en esa forma, arrastrándolo por nuestras calles, lo llevan hasta un bañado, cerca del Yuquerí, frente al viejo hipódromo, conocido por Paso de la Barca, donde lo dejaron abandonado y cubierto con ramas para encubrir su crimen. Al­gunos meses después un niño de las inmediaciones, apellidado Ruggero, de unos hornos cercanos, encontró casualmente el mutilado cadáver, que se di­jo pertenecía al ex jefe desaparecido.

Waldino de Urquiza había sido, mientras tanto, la primera de las víctimas en Concordia, porque e­ra a quien más temían los complotados, talvez “por su prestigio personal y político y por su ascen­diente sobre la población”.

Este hijo de Urquiza vivía “en la casa ubicada en la esquina de las calles 1º de Mayo y Pellegri­ni, frente a la plaza principal, al lado de la Je­fatura de Policía.

“Entre las doce de la noche y la una de la ma­drugada —relata Castro— del 11 de abril de 1870, varios hombres a caballo llaman a la casa del co­ronel Urquiza. Este sale rápidamente en paños me­nores, cubiertas sus espaldas por un poncho de vi­cuña, y al inquirir las causas del llamado, uno de los asesinos —conocido del Jefe—, le dice que su com­padre y amigo el coronel Domingo González, emigra­do uruguayo, se encontraba gravemente enfermo y le rogaba fuera inmediatamente a su casa. A todo es­to, el coronel Urquiza, ya pasado todo temor, es­taba sobre el cordón del zaguán, y en un momento dado, los demás hombres le tiran un poncho sobre la cara y rápidamente es maniatado y aprehendido, todo dentro del mayor silencio y en brevísimos se­gundos.

Enseguida fue enancado sobre un caballo y la partida de asesinos enfiló velozmente por la calle 1º de Mayo y llegando a la altura del Cementerio Viejo, lo ultiman lanceándolo ferozmente y lo arro­jan luego a través del muro del mencionado cementerio, donde lo dejan y huyen nuevamente en direc­ción al centro, para proseguir su obra nefasta Días después el cadáver fue sepultado sin ceremo­nia alguna.

Las implicancias históricas de estos hechos conformaron el inicio de la historia institucional de la argentina, que como siempre se inaugura con hechos sangrientos.



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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 12 Abr 2015 - 23:20

Día 12 de abril (1876)

Fundación de Trenque Lauquen



La fundación de la ciudad cabecera corresponde al avance de Alsina de 1876. Su nombre aborígen tiene que ver con la denominación de la laguna “Trenquélauquén”, a cuya vera nació el poblado. Traducido significa “Laguna Redonda”.

El entonces Coronel Conrado Excelso Villegas avanzó desde Ancaló hasta ocupar el paradero “Trenquélauquén”, fundando aquí un pueblo el 12 de Abril del citado año, en el que fijó centro de operaciones de la División Norte a partir del establecimiento de la Comandancia de Frontera (edificio que aún se conserva dentro del predio del Palacio Municipal y que fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Dto. Nacional Nº 4.452 de 1958).

El Dr. Alsina, fiel a su ideal, dijo: “…Nuestra lucha no es contra el indio para destruirlo, sino contra el desierto para poblarlo”.

De este modo, acercó la civilización y el progreso a estas inmensas soledades de la pampa, esforzándose por atraer al aborígen e integrarlo al país que se estaba formando.

Nuevos movimientos permitieron el nacimiento de otras poblaciones: Guaminí, Puán y Carhué, fronteras de la civilización desde 1876, y construída la Zanja de Alsina, límite con el desierto.

Este avance permitió que Trenque Lauquen se constituyera en la escala desde donde el Coronel Villegas, luego de capturar al más bravo de los caciques pampas, Pincén, y bajo las órdenes del flamante Ministro de Guerra y Marina Nacional Julio A. Roca, se preparó para el desarrollo final de la campaña que bajo su personal conducción, permitió incorporar 15.000 leguas a la Nación.

En cuanto a Treinta de Agosto, su nombre recuerda la inauguración del Ferrocarril del Oeste, hito fundamental de la actividad ferroviaria en la Argentina, por lo que esta fecha es de relevancia nacional.

A los señores Julio Doblas y Roberto Urquiza corresponde considerarlos como fundadores, por ser los propietarios que impulsaron el trazado y el consecuente loteo de tierras. Fue responsable de dirigir la traza el agrimensor Cadet. El señor Julio Doblas fue el encargado además, de imponer los nombres de las estaciones Ing. Corazzi y La Porteña, ambas en el partido de Trenque Lauquen, que recuerdan al primer maquinista y a la primera locomotora del Ferrocarril Argentino.

El 31 de Marzo de 1911, el Poder Ejecutivo de la Provincia aprobó el plano del pueblo, luego de algunos inconvenientes por no tener el ejido de Treinta de Agosto trazadas sus chacras ni aprobado el análisis de aguas. El Gobernador de la Provincia que firmó el decreto de aprobación fue el Gral. José Ignacio Arias y el Ministro de Obras Públicas que acompañó fue el Dr. Tomás Sojo. La población celebra el aniversario de la ciudad los 30 de Agosto y la antiguedad de la misma, desde el año 1910.

La otra localidad importante del distrito es Beruti, pueblo que nació en la antigua Colonia Agrícola “General Paunero”, para luego extenderse del otro lado de las vías, sobre tierras donadas por el señor Guazzone, propietario de la Colonia Agrícola “La Luisa”.

Su fecha de fundación es celebrada el 25 de Agosto de 1890, día en que paró por primera vez el tren en la Estación Beruti. Su nombre recuerda a Luis Beruti, patriota durante los hechos patrios del 25 de Mayo de 1810.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 14 Abr 2015 - 16:35

Día 13 de abril (1813)

Artigas envía a la Asamblea del año XIII las instrucciones


El 13 de abril 1813, el general José Gervasio Artigas envía a Buenos Aires sus famosas "Instrucciones", programa que representa una justa interpretación del movimiento revolucionario que dio la independencia a América.

Para 1813, los pueblos de la Banda Oriental fueron invitados a enviar sus diputados al Congreso de Peñarol; Artigas asistió. Allí se nombraron cinco diputados a la Asamblea Constituyente de Buenos Aires que pertenecían a los cinco cabildos de la Provincia; de éstos, cuatro eran sacerdotes y un quinto era un ex oficial del Cuerpo de Blandengues. Ellos recibieron la tarea de elaborar un programa político-jurídico bajo el cual debían ajustar su conducta.

Durante la primera sesión para el reconocimiento de la Asamblea General Constituyente, el general Artigas en su oración inaugural leída el 5 de abril de 1813 declara: “Ciudadanos: los pueblos deben ser libres. Su carácter debe ser su único objeto y formar el motivo de su celo. Por desgracia, 1810-1813 va a contar tres años nuestra revolución y aún falta una salvaguardia general al derecho popular.

Estamos aún bajo la fe de los hombres y no aparecen las seguridades del contrato. Todo extremo envuelve fatalidad: por eso una confianza desmedida sofocaría los mejores planes; ¿pero es acaso menos temible un exceso de confianza? Toda clase de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar nuestro destino. Es muy veleidosa la probidad de los hombres; sólo el freno de la constitución puede afirmarla.

Mientras ella no exista, es preciso adoptar las medidas que equivalgan a la garantía preciosa que ella ofrece.

Yo opinaré siempre que sin allanar las pretensiones pendientes, no debe ostentarse el reconocimiento y jura que se exigen. Ellas son las consiguientes del sistema que defendemos y cuando el ejército la propuso no hizo más que decir quiero ser libre.”


Al regreso, en el campamento de Artigas, fueron elegidos los diputados orientales que irían como representantes de la Banda Oriental a la Asamblea Nacional General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La inspiración de Artigas creó las famosas Instrucciones del Año XIII cuyo contenido federalista y revolucionario reclamaba: declaración de independencia absoluta de las colonias; libertad e igualdad civil y religiosa de los individuos de cada provincia, quienes debían constituir la base de los gobiernos locales y del gobierno central; organización política federativa conforme a un pacto de reciprocidad; estados autónomos; garantías de comercio para ciertos pueblos orientales y establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires.

Las Instrucciones del Año XIII forman parte de lo que se considera un compendio del “movimiento artiguista” y una definición del pensamiento nacional, expresión auténtica de una filosofía de tolerancia y libertad que debe existir entre los hombres. Los preceptos allí establecidos están muy vigentes en la actualidad, incluso los que hacen referencia a las relaciones igualitarias en materia de comercio: “que ninguna tasa o derecho se imponga sobre artículos exportados de una provincia a otra”.

Sin embargo, ante la formulación emancipadora, la Asamblea rechazó los diplomas y las ideas de los diputados orientales bajo argumentos de defectos en la forma de elección. Pero las motivaciones reales para el rechazo se debían al contenido de las instrucciones que afectaban al centralismo de Buenos Aires. Los congresistas, de tendencias centralistas y oligárquicas, brincaron ante la propuesta justa y valiente que presentaba soluciones a problemas que a ellos no convenía solucionar. A pesar de esto la popularidad del prócer llegaba hasta las provincias argentinas que, al igual que la Banda Oriental, se encontraban insatisfechos con la política de libre comercio y puerto único.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 14 Abr 2015 - 16:45

14 de abril (1880-1961)

Nacimiento y pase a la posteridad del Alférez y Doctor en Geología José Maria Sobral




Fue explorador, militar y geólogo argentino el primero en la Antartida.José María Sobral ingresó en la Armada Argentina y realizó el primer viaje de la fragata Sarmiento. En 1902 viajó a la Antártida en la expedición científica de Otto Nordenskjöld, permaneciendo 20 meses entre los hielos.A fines de 1901 se organizó en Suecia, con donaciones privadas, una expedición integrada por científicos navegantes, con la misión de explorar el desconocido continente antártico, invernando en él para realizar estudios y mediciones. Estaba dirigida por el sabio geólogo sueco Otto Nordenskjöld y la nave que la realizó fue el velero Antartic que comandaba Carl Anton Larsen.A instancias del teniente Ballvé, Nordenskjöld invitó al gobierno argentino a integrar la expedición enviando a un representante: la elección recayó en el alférez José María Sobral de 21 años. A su regreso, el júbilo y delirio que despertó en la población argentina lo convirtieron en un personaje muy popular.En 1905, luego de solicitar su baja de la Armada, viajó a Suecia para estudiar geología, obteniendo allí el doctorado en la Universidad de Upsala. Sobral se casó y tuvo 9 hijos, cuatro suecos y cinco argentinos.Regresó a la Argentina en 1914 y fue designado director de Hidrología, cargo que desempeñó hasta 1930. Intrigas y envidias lo desplazaron de su puesto, pero el presidente general Agustín P. Justo lo nombró embajador en Noruega. Sobral hablaba 9 idiomas y escribió excelentes artículos en Europa.En 1930 también fue declarado por la Sociedad Hispánica de Nueva York el sabio geógrafo más grande del Hemisferio Sur. Fue tan admirado en Suecia, que los científicos de aquel país llamaron "Sobral" a un mineral descubierto allí.Sobral murió olvidado en Buenos Aires en 1961, el mismo día de la semana en que nació.Años después de su muerte, se puso en servicio el buque aviso «ARA José María Sobral», Al desatarse el conflicto por las Islas Malvias el Aviso SOBRAL al mando del capitán Sergio Gómez Roca fue destacado en misión de rescate de dos tripulantes del avión Canberra B-110 abatido por los británicos el 1º de mayo y se internó profundamente en la llamada «zona de exclusión». Continuó con su misión de salvamento una vez conocido el ataque al crucero General Belgrano y alertado sobre la presencia de un fuerte «grupo de tareas» británico a solo 100 millas de su posición. Gómez Roca era plenamente consciente del peligro que corría y mostró una gran serenidad y determinación en sus decisiones. Cuando recibió el primer ataque de un helicóptero, cuyo misil que destruyó la lancha y dejó al buque sin comunicaciones, mandó al personal a cubiertas bajas y se quedó en su puesto de mando con el personal indispensable. Sabía, por el estado de mar y el impacto ya recibido, que en cubiertas bajas estarían mas protegidos y permaneció en su puesto de mando, el puente, el lugar mas expuesto, ya que el vuelo del misil tendría esa altura. El segundo ataque, 40 minutos mas tarde, destruyó el puente y causó la muerte del comandante y siete tripulantes. El segundo comandante asumió el mando y, tras muchos esfuerzos, consiguió llevar el buque a Puerto Deseado, sofocando incendios, con un timón improvisando en la emergencia y guiándose por la dirección de las olas y la variación de la fuerza de la señal de una pequeña radio portátil. La tripulación improvisó un palo, sacó de su cofre e izó el pabellón de guerra. El destruído puente del «Aviso ARA SOBRAL» se encuentra en el Museo Naval de la Nación, en el Tigre. Una corbeta lleva el nombre de Gómez Roca y un Aviso el del Guardiamarina Olivieri muertos en esa acción. El «Aviso ARA SOBRAL» continuo operando con un puente reformado.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 14 Abr 2015 - 16:52

Gracias como siempre Oscar!
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Miér 15 Abr 2015 - 20:36

Día 15 de abril (1817)

Batalla de La Tablada de Solomosa (Tarija)




Al acercarse a Tarija la división de Aráoz de Lamadrid pasó sin ser notada a la izquierda de un escuadrón y de 50 infantes al mando del entonces realista Andrés de Santa Cruz, que se hallaba en el valle de Concepción, y sin atacarlos para no perder la sorpresa sobre Tarija. Cuando el comandante y gobernador realista de Tarija observó el avance de las tropas, pensó que se trataba de las fuerzas gauchas del teniente coronel Francisco Pérez de Uriondo (quien había partido con sus fuerzas desde San Ramón de la Nueva Orán hacia Tarija), por lo que ordenó la salida de los granaderos del Cuzco para atacarlas, expresando: Vamos a desparpajar a esos gauchos. Luego de cruzar el río Guadalquivir, al observar el despliegue y darse cuenta de que no eran fuerzas irregulares, ante los primeros disparos ordenó el repliegue y se encerró en la villa protegida por las trincheras hechas construir recientemente por José de la Serna. Aráoz de Lamadrid ocupó el morro de San Juan, en donde emplazó sus 2 cañones y luego intimó la rendición de Ramírez, que fue rechazada.

Los gauchos de Pérez de Uriondo, junto con otros grupos de montoneros, entre ellos los comandados por Eustaquio Méndez y por José María Avilés (la después llamada Republiqueta de Tarija), aportaron un millar de hombres y colaboraron en el sitio de Tarija, rodeándola por orden de Aráoz de Lamadrid, a fin de capturar a los mensajeros despachados con pedidos de ayuda hacia las divisiones ubicadas en el valle de Concepción y en Cinti (la actual Camargo), mandada esta última por el presidente de la Real Audiencia de Charcas, el brigadier de marina José Pascual de Vivero y Salaverría. Méndez se adelantó con 100 jinetes bien armados a recibir a Aráoz de Lamadrid en la Cuesta del Inca. Santa Cruz, quien se hallaba casualmente en Tarija, intentó sortear el sitio para ir en busca de su división, pero no lo logró.

Al escuchar los cañonazos, las fuerzas realistas acantonadas en el valle de Concepción (unos 130 soldados) se dirigieron hacia Tarija, entrando por el campo de la Tablada en las primeras horas del 15 de abril de 1817 al mando del oficial Malacabeza. Aráoz de Lamadrid había salido a reconocerlas con solo 32 húsares, el ex capitán Lorenzo Lugones que viajaba como aventurero en la expedición,1 y los ayudantes de húsares: Manuel Cainzo y teniente Victorio Llorente. Al encontrarse de pronto con las fuerzas realistas, envió a Llorente en busca de la 1° compañía de húsares al mando del capitán Mariano García y cargó sable en mano obteniendo la victoria de la batalla, en la que murieron 65 realistas, incluso 2 oficiales, quedando prisioneros otros 40, con solo un muerto patriota y un portaestandarte y 3 soldados heridos. Inmediatamente después, Aráoz de Lamadrid retornó a Tarija y volvió a intimar la rendición al sitiado Mateo Ramírez, quien luego de rechazarla, la aceptó ante la amenaza de ser todos degollados y por temor al ataque desordenado de un millar de gauchos, y a pesar de contar con fuerzas superiores, salió él mismo a parlamentar con Aráoz de Lamadrid solicitando que no se saquearan sus pertenencias y que se le concediesen los honores de la guerra.

La rendición de los realistas en Tarija le significó al Ejército del Norte la captura de 20 oficiales (incluyendo a Ramírez, Santa Cruz y otro teniente coronel) y 274 soldados, habiéndose tomado 400 fusiles, 10 pares de pistolas, 20 sables,2 47 lanzas, 5 cajas de guerra, abundantes municiones, útiles de maestranza, víveres, e incorporándose además muchos altoperuanos al ejército. Posteriormente fueron encontrados otros 50 fusiles. El costo total del ataque a Tarija fue de 2 muertos y entre 5 y 7 heridos. Aráoz de Lamadrid envió un mensaje a Manuel Belgrano comunicándole la victoria y avisándole que enviaría los prisioneros por la ruta del Chaco salteño escoltados por una compañía de 50 milicianos de Tucumán al mando del capitán Carrasco que había llevado con la división, lo que ocurrió dos días después.




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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 17 Abr 2015 - 13:12

Dia 16 de Abril (1987)

Levantamiento Carapintada de Semana Santa

La revuelta, que tuvo como epicentro el edificio de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, se produjo el 16 de abril de 1987 y se prolongó, durante Semana Santa, hasta el día 19 de ese mismo mes y año.
En aquellos tiempos Aldo Rico, Veterano de Malvinas del escuadron 602 , se amotinó junto a otros oficiales para resistir a una citación judicial al Mayor cordobés Ernesto Barreiro, encausado por su participación activa en la represión al movimiento obrero y popular de su provincia.
Antes de este hecho, en diciembre de 1986, se había sancionado la Ley de Punto Final, que ponía un plazo de 60 días para procesar a los acusados por crímenes cometidos durante la dictadura; pero la medida no alcanzó para frenar el descontento de los militares; quienes también reclamaban por el cese de lo que ellos llamaban “campaña de agresión contra las Fuerzas Armadas” y por conseguir un incremento en el presupuesto que Alfonsín había recortado tras asumir en 1983.

“Felices Pascuas, la casa está en orden”

El alzamiento de los “carapintadas” fue rechazada por la ciudadanía que -a partir del Jueves Santo- salió a las calles masivamente en defensa del sistema democrático. Todo concluyó con una gran manifestación el domingo de Pascuas en la Plaza de Mayo; cuando -de regreso de Campo de Mayo y desde el balcón de la Casa Rosada- Alfonsín pronunció una de las frases políticas menos felices de la historia, que a partir de ese momento es usada para ironizar sobre algún desorden: “Felices Pascuas, la casa está en orden”.
A causa de este primer alzamiento carapintada, meses más tarde, el gobierno acabó promulgando la Ley de Obediencia Debida.

La relación del Gobierno radical con las Fuerzas Armadas

La relación con los militares fue siempre un tema espinoso para el gobierno que asumió el 10 de diciembre de 1983. A cinco días de la asunción, Alfonsín emitió un decreto para enjuiciar a las Junta Militares que gobernaron del 24 de marzo de 1976 hasta la guerra de Malvinas, en 1982 y creo la Conadep, el organismo que debía investigar violaciones a derechos humanos de la dictadura.
La Conadep publicó su informe “Nunca Más” en septiembre de 1984 y el 9 de diciembre de 1985 una cámara federal condenó a prisión perpetua a Jorge Videla y Eduardo Massera y penas menores a otros jefes militares que se adueñaron del poder. Al año siguiente, el propio Alfonsín debió lidiar con legisladores de su propio partido para que el Congreso aprobara la Ley de Punto Final, que obligaba a iniciar juicios en 60 días contra los responsables de crímenes aberrantes. Pero esto no les pareció suficiente y la rebelión de oficiales del Ejército se inició el 16 de abril, cuando el mayor de inteligencia Ernesto Barreiro se negó a concurrir al juzgado que lo investigaba por cargos de tortura y asesinato y se amotinó en el Comando de Infantería Aerotransportada de Córdoba junto a otros 130 militares, para resistir la orden de detención judicial.
La reacción se extendió a otros cuarteles y el teniente coronel Aldo Rico, a cargo de un regimiento en Misiones, pasó a liderar la amenaza sobre el gobierno nacional desde la Escuela de Infantería de Campo de Mayo. Los carapintadas exigían la renuncia de las altos mandos del Ejército y la sustitución del juicio a los autores de violaciones a derechos humanos por otra que contemplara situaciones más flexibles para los oficiales que recibieron órdenes. El gobierno nacional ordenó a fuerzas militares que obligaran a sus pares a deponer la rebelión, pero nadie se movió de sus cuarteles, con excepción del general Ernesto Alais, que salió con una fuerza de tanques desde el II Cuerpo, con sede en Rosario, pero nunca llegó en cuatro días a Campo de Mayo.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 17 Abr 2015 - 19:14

Dia 17 de abril (1951)

Se crea el Instituto Antartico Argentino


Las actividades antárticas de la Argentina datan de principios de siglo, cuando el Alférez de Navío José María SOBRAL integró -en calidad de meteorólogo, magnetólogo y geodesta- la expedición sueca del doctor Otto NORDENSKJÖLD, que partió de Buenos Aires en diciembre de 1901.

En el año 1902 comenzó la instalación de un observatorio meteorológico-magnético y un faro en la isla Año Nuevo, tarea encomendada a la Marina Argentina, como muestra de adhesión de nuestro gobierno a las inquietudes del Congreso Internacional de Geografía de 1899.

En el mes de noviembre de 1903 al mando del Teniente de Navío Julián IRIZAR, la corbeta "Uruguay" rescató la expedición de NORDENSKJÖLD, en nuestra primera demostración de capacidad operativa antártica, que se prolongaría luego en otro crucero de la "Uruguay" en busca de la expedición francesa de Charcot.

En 1904, la Argentina tomó a su cargo el funcionamiento del observatorio de las islas Orcadas del Sur y tuvo el honor de establecer el primer correo antártico del mundo, con la inauguración, el 22 de febrero de ese año, de la primera estafeta postal de la zona.

Luego de varias expediciones y trabajos realizados en la región, en 1940 se creó la Comisión Nacional del Antártico. Esta Comisión preparó un informe en el que recomendaba el envío de expediciones polares destinadas a realizar exploraciones y levantamientos hidrográficos y también a elegir los lugares más adecuados para la instalación de observatorios meteorológicos y geofísicos.

Así se realizaron trabajos hidrográficos en la isla Decepción y el archipiélago Melchior y se instaló el faro 1º de Mayo en la por entonces llamada isla Lambda.

Posteriormente se instalaron nuevos laboratorios permanentes, y el 21 de marzo de 1951 fue inaugurada en bahía Margarita la Base San Martín, primer asentamiento al sur del Circulo Polar Antártico.

En vista del número de organizaciones que participaban anualmente en las campañas antárticas, el gobierno argentino decidió establecer una entidad central responsable del trabajo científico hecho en la Antártida, y para que además fuera depositaria de la información reunida sobre expediciones anteriores así como para las futuras actividades y de esta manera, las autoridades de la Nación atendieron a las repetidas gestiones y proyectos presentados por el Coronel Hernán PUJATO.

Así, el 17 de abril de 1951 fue creado el Instituto Antártico Argentino (IAA) por decreto Nº 7338/51, con el propósito de "continuar asegurando en forma irrenunciable para la Nación Argentina los derechos históricos, geográficos y territoriales que la asisten sobre el sector de la zona antártica que le pertenece".

Desde su inicio, el Instituto Antártico Argentino (IAA) ha ido creciendo hasta ocupar una posición destacada en los asuntos antárticos y a partir del verano de 1952/53 ha enviado regularmente investigadores y técnicos a la Antártida para realizar estudios y observaciones sobre paleontología, geología , glaceología, biología y otras disciplinas.

También ha realizado tareas fundamentales, entre las que merecen citarse:

Traslado de los elementos que componían el laboratorio para la investigación de física de la alta atmósfera desde la Estación Científica Ellsworth a la Base General Belgrano (1962/63). Construcción y habilitación de una torre de observación de auroras en la Base Belgrano. Construcción y habilitación de la Estación Científica Almirante Brown en el antiguo destacamento naval, en la que se desarrollaron programas de investigación en biología, bioquímica, fisiología humana y animal, patología bacteriología, meteorología, auroras, radiación nuclear ambiental, glaceología, oceanografía y ecología. Construcción e instalación del Laboratorio Belgrano (Base Belgrano 1969/70), en el que se realizaron observaciones regulares de fenómenos de la alta atmósfera y fenómenos meteorológicos y desde 1969, se llevan a cabo observaciones visuales continuas y observaciones con cámara "todo cielo." Inauguración del Laboratorio de Ciencias de la Atmósfera (Base San Martín, 1986.) Inauguración del laboratorio argentino-alemán DALLMANN. Planes científicos para estudios sobre el efecto invernadero LAJUB (Base Jubany, 1994.) Inauguración del Laboratorio de Ozono LAMBI (Base Marambio, 1994.)

Para cumplir con su misión científica, el Instituto Antártico Argentino (IAA) cuenta con un plantel de investigadores dentro de los campos de las ciencias naturales y utiliza "la técnica polar" como instrumento.

A través de los años ha realizado importantes actividades de investigación en Ciencias de la Tierra, Ciencias Biológicas, Ciencias de la Atmósfera, Ciencias del Mar, Medio Ambiente, Psicología Antártica y Museo.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 19 Abr 2015 - 12:56

Dia 18  de abril (1938)

Ultimo viaje de instrucción de la Fragata Sarmiento


En 1893 el capitán de navío Martín Rivadavia ejercía el comando del crucero 9 de Julio. Este oficial era un avezado marino, veterano de las aguas de la Patagonla y Tierra del Fuego, formado en la bravía escuela de Don Luis Piedra Buena, a cuyo lado había terminado de formarse profesionalmente.  En el período noviembre 1888 - junio 1889, la corbeta La Argentina cumplió el cuarto viaje de aplicación de los cadetes de la Escuela Naval Militar. Esa nave iba al mando del capitán Rivadavia. Durante la navegación se recaló en puertos de la Patagonia, en Punta Arenas, Talcahuano, Valparaíso, Coquimbo, Iquique y El Callao. Su comandante comprobó que La Argentina presentaba defectos que hacían necesario su reemplazo por otra nave que estuviera provista de los más modernos elementos de la náutica y la hiciera idónea para cubrir adecuadamente la tarea de buque-escuela, a cuyo bordo los cadetes debían terminar su formación marinera.

Fue así que en 1893 el capitán Rivadavia elevó al señor jefe del Estado Mayor General de Marina, contraalmirante Daniel de Solier, un proyecto para construir un buque-escuela para la Armada Argentina. Encabezaba así la nota de elevación: 'Creyendo servir como miembro de la Marina de Guerra Nacional a uno de sus mejores intereses, con la venia que personalmente me fue concedida por V.S., tengo el honor de presentar el adjunto proyecto de un barco de vela y máquina auxiliar, dotado de todos los elementos necesarios para dar enseñanza práctica en puerto y en el mar a las diversas clases que forman el personal de cubierta de un buque moderno de guerra.'

La idea de dotar a la institución de tal tipo de buque se había concebido hacia rnucho tiempo y a medida que éste pasaba, era más fuerte ese convencimiento. El capitán Rivadavia hacía constar: 'Concebido el plan que a mi juicio debía adaptarse en el diseño de un barco como el que ahora propongo, aproveché la feliz oportunidad que me brindó mi recien- te viaje por Europa para consultar sobre este tópico a varios ingenieros navales de reputación, entre los que puedo citar a los señores OrlandoHnos., directores de los Astilleros de Livorno, en Italia; el señor Laganne, director de Forges et Chantiers de la Mediterranés, en Toulón, y al constructor del acorazado chileno Prat y del buque- escuela brasileño Benjamín Constant. Y por fin al señor Watt, director de los Astilleros de Arnrstrong, Mitchell y Cía., de Inglaterra, constructor de nuestros dos cruceros gemelos.'

Los planos que presentaba agregados al proyecto fueron confeccionados por el citado ingeniero Watt, sin costo alguno, como una atención especial hacia el capitán Rivadavia, dado el continuo contacto que habla existido entre ambas personas por estar ellas afectadas a la construcción del crucero 9 de Julio. Afirmaba luego Rivadavia que la navegación en los buques a vapor no era tan instructiva como si se hiciera a vela y entre otros conceptos dejaba asentado: 'La enseñanza práctica en el mar ha disminuido notablemente para los marinos de guerra, con la introducción de los actuales tipos de buques; tomando como ejemplo lo esencial de la navegación, esto es, las observaciones astronórnicas y los cálculos náuticos, vese que en estos trabajos no pueden ensayarse los oficiales suficientemente, porque la permanencia en el mar es demasiado corta a causa de las grandes velocidades que poseen las naves. Al hacerse un buque a la mar después de haber permanecido largo tiempo en fondeadero, como es general, puede suponer que un buen número de oficiales, habiendo descuidado la repetición de sus estudios astronórnicos y de navegación, hallarán lejos de estar al corriente de los procedimientos que deben seguirse en las operaciones náuticas.'

Se explayaba luego sobre la ventaja de la navegación a vela sobre la navegación a vapor para formar marinos, y que éstos debían estar preparados para tripular un velero de cualquier clase, pues en caso de guerra, hostilizando el comercio enemigo, los oficiales y marineros de la Escuadra estarían preparados para tomar cargo y conducir a un puerto nacional los buques de vela de importancia por su cargamento, que fueran apresados en el mar. A continuación describía el buque propuesto, cuyas dimensiones principales eran éstas:

Desplazamiento de prueba con todos los pesos, víveres, agua y 200 toneladas de carbón: 3.200 toneladas EFslora: 200 pies Puntl: 48 pies Manga: 30 pies Capacidad de las carboneras: 500 toneladas Fuerza de la máquina: 950 caballos Superficie del velamen: 21.000 pies cuadrados Se preveía alojar 38 componentes de la Plana Mayor, 40 guardiarnarinas, 14 oficiales de mar, 10 clases de artillería y torpedos, etc., 18 de maestranza y 400 de marinería. Se podían almacenar víveres para una duración de cinco meses y agua para un período de tres meses, para atender las necesidades de la tripulación. El casco de acero, forrado su fondo de madera teca, cubierto con planchas de cobre para mantenerlo lirnplo y poder así navegar durante tres o más años sin necesidad de ser recorrido. La arboladura tipo Clipper, de cuatro palos, pero cruzando vergas sólo en tres, los de proa, y el de popa con una vela mesana de gran tamaño. La máquina requerida para este tipo de buque, siendo de carácter auxiliar, debía tener una potencia capaz de imprimir la velocidad con que originariamente se efectúan las entradas y salidas de puerto. El armamento comprendía 16 cañones y 7 ametralladoras. Para la iluminación eléctrica dos dínamos Siemens de 80 volts; contarla con dos focos proyectores de 15.000 bujías, uno a proa y otro a popa. Además el buque estaría provisto de tres tubos lanzatorpedos: uno fijo a proa y uno móvil por cada banda.

A continuación, el capitán Rivadavia, en el informe mediante el cual elevaba sus proyectos, detallaba las ventajas de la nave propuesta, las diversas conveniencias de la navegación a vela y, en uno de sus párrafos, hacía constar: 'S1 bien las ordenanzas no permiten al oficial de guardia aumentar o disminuir el velarnen ordinariamente sin previo aviso, lo autorizan en cambio a hacer cualquier maniobra que se ofrezca repentinamente para evitar averias, y es en esta circunstancia donde la sangre fría y la concepción rápida del oficial se ponen a la más ruda prueba. Fuera de los momentos críticos y apresuramientos por que pasa en la guardia el oficial le quedan numerosas ocasiones donde debe proceder con el mayor acierto y corrección so pena de verse desacreditado ante los superiores, companeros e inferiores.' Supo Rivadavia fundar su requerimiento y hacerse escuchar por las autoridades políticas que vieron la situación y la necesidad imperante, concretándose el proyecto que derivó luego con la firma del respectivo contrato de construcción de la nave. Mediante decreto fechado el 13 de setiembre de 1895, el capitán de navío Manuel Domecq García es designado comandante-inspector del buque-escuela a construirse, para lo cual le fueron entregados los antecedentes y planos de la futura nave.

Dornecq García efectuó un exhaustivo análisis de todo ello y produjo un extenso informe al Estado Mayor General de Marina, en el cual formulaba observaciones y solicitaba autorización para efectuar modificaciones al proyecto original, hecho que mereció la aprobación de la superioridad. Arribado a Gran Bretaña, el capitán Domecq García estableció contacto con los directores del Astillero Laird Brothers, en Birkenhead. Tras múltiples estudios, consultas y discusiones, se llegó a un acuerdo definitivo, que concluyó con la firma del contrato respectivo. Por nuestro país suscribió el mismo el embajador de la República Argentina ante la corona inglesa, Dr. Dornínguez; la fecha de ese acuerdo fue el 14 de febrero de 1896. Toda la documentación fue refrendada por el escribano Thomas S. Kind. El ingeniero Bevis del astillero Laird Brothers gozaba de fama como diseñador de veleros y era el autor del trazado de los planos de la famosa fragata Clive que en tres ocasiones había ganado el premio instituido al vencedor de la regata Inglaterra-Cabo de Buena Esperanza. El diseño de esa fragata, en líneas generales, sirvió de modelo para la fragata Presidente Sarmiento.

De acuerdo con el Libro Historial de la fragata Presidente Sarmiento, Tomo 1, éstas fueron las características definitivas de la nave y su armarnento, tras las modificaciones introducidas por el capitán Dornecq García al proyecto original del capitán Rivadavia:

Eslora: 85,5 m Manga: 13,32 m Puntal: 7,55 m Desplazamiento con combustible completo: 2.733 tn.Lineas del casco tipo Clipper.arnericano  Aparejo: de fragata de tres palos 21 velas con 24.000 pies cuadrados de superficie, más 12 velas suplementarias ('alas' y 'rastreras') con 6.000 pies cuadrados más  Máquinas: Una máquina de sistema vertical, triple expansión, 1.800 HP Velocidad: 13 nudos Armamento original: 4 cañones Arrnstrong, de tiro rápido, de 120 mm, 6 cañones de tiro rápido de 57 mm 2 cañones de tiro rápido de 76 mm, 2 ametralladoras Maxim-Nordenfeldt de 7,62 mm, 2 cañones de 37 mm Maxim-Nordenfeldt,  3 tubos lanzatorpedos

El primer remache en la quilla fue colocado en julio de 1896 y el flotamiento del casco tuvo lugar el 31 de agosto de 1897. La señora Ana C. de Domínguez, esposa de nuestro embajador, fue la madrina de la ceremonia. Las pruebas de mar tuvieron lugar el 19 de mayo de 1898 y cinco días después se probaba el armamento. El 30 de junio de 1898 se enarboló el pabellón nacional en la fragata Presidente Sarmiento. En tal ocasión hizo uso de la palabra el comandante de la nave, capitán de fragata Onofre Betbeder, que se ausentaba para Génova a fin de hacerse cargo del comando del crucero acorazado Pueyrredón. Ese mismo día, formaba nuevamente la tripulación en una ceremonia por la cual se reconocía corno comandante accidental de la fragata al teniente de navío Enrique Thorne y como segundo comandante al teniente de fragata Alfredo Malbrán. A cargo del teniente Thorne, la Sarmiento zarpó de Liverpool el 14 de julio de 1898 y con escalas en Vigo y en Génova (allí se unió al crucero Pueyrredón) salió de ese puerto italiano con rumbo a Buenos Aires el 8 de agosto de 1898. Navegando sólo a vela, arribó a la Rada Exterior del puerto de Buenos Aires el 10 de setiembre de ese año. Mientras permaneció en servicio, la fragata Presidente Sarmiento cumplió 37 viajes de aplicación con los alumnos de la Escuela Naval Militar. Comenzó el primero de ellos el 12 de enero de 1899. El día 18 de abril de 1938 la gloriosa nave zarpaba del Puerto de Buenos Aires para cumplir el último de los viajes de aplicación (N' 37), que finalizaría en noviembre de ese año.


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Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
plumas para las flechas.»
Samaniego, Félix Mª de
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 19 Abr 2015 - 13:09

día 19 de abril (1987)

Concluye la Rebelión Carapintada de Semana Santa


Con una de las movilizaciones populares más grandes de las que se tenga memoria. Fue una resistencia pacífica a la rebelión militar de Semana Santa, encabezada por Aldo Rico.

Millones de argentinos fueron los protagonistas. Las plazas de las grandes ciudades y de los pueblos más lejanos desbordaban de gente en esa jornada plena de sol. Una marea humana con banderas argentinas cubrió por completo la Plaza de Mayo. Fue un movimiento espontáneo, único; todos se volcaron a las calles a defender la democracia amenazada.

Aquel histórico domingo 19 de abril de 1987, el presidente Raúl Alfonsín salió al balcón y la multitud quedó paralizada cuando dijo: “Les pido a ustedes que me esperen acá y, si Dios quiere, dentro de un rato vendré con la noticia de que cada uno de nosotros podemos volver a nuestros hogares”.

El presidente se desplazó en helicóptero a Campo de Mayo, ocupado por los “carapintadas” (porque se habían pintado los rostros con carbón, como en las películas bélicas) comandados por el teniente coronel Aldo Rico.

Alfonsín tuvo que aguardar más de 40 minutos para ser recibido por el jefe del levantamiento militar.

Por medio de lo que llamaron “Operación Dignidad”, los amotinados exigían que cesaran las citaciones judiciales al personal militar y de fuerzas de seguridad que habían participado en la represión de la dictadura; que se pusiera fin a la persistente de lo que llamaban “campaña de desprestigio a las Fuerzas Armadas” desde los medios de difusión y al relevo de la cúpula del ejército, encabezada por Héctor Ríos Ereñú, a quien apuntaban por ser radical y estar vinculado con el ex presidente de facto Agustín Lanusse.

Afuera, en las calles, ante tanta incertidumbre, algunos ciudadanos se habían armado con palos para resistir a los golpistas. La sociedad civil estaba asustada, temerosa, pero de pie para salvar a las instituciones democráticas.

La angustia llegó a su máxima expresión cuando Alfonsín, con gesto cansado volvió a salir al balcón. A su lado estaba Antonio Cafiero, el máximo dirigente del peronismo por esos tiempos. “¡La casa está en orden! ¡Felices Pascuas!”, dijo el presidente ante la multitud.

La frase transformó la angustia en euforia, pero también marcaría la decadencia política de Alfonsín, porque encubrían un acuerdo con los militares golpistas.

Detonante en Córdoba. En Córdoba, una multitudinaria manifestación permitió ver ese domingo inolvidable al gobernador Eduardo César Angeloz junto con su rival y actual gobernador, José Manuel de la Sota. Esa imagen, esa foto, fue irrepetible. Y tenía un significado muy especial porque la mecha de la bomba que estalló en Campo de Mayo se había encendido en Córdoba.

El miércoles 15 de abril, el mayor Ernesto Barreiro debía presentarse a declarar ante la Cámara Federal, acusado de ser el jefe de los torturadores del campo La Perla. Lo imputaban por el secuestro y desaparición de varias personas, entre ellas Carlos Altamira, Alejandra Jaimovich, Rita Ales de Espíndola y Dalila Besio de Delgado, embarazada al ser secuestrada.

Barreiro había arribado el lunes 13 y se había instalado en el desaparecido Batallón de Comunicaciones 141 (hoy Ciudad de las Artes). De allí se trasladó al Regimiento de Infantería Aerotransportada 14, al mando del teniente coronel Luis Polo, a sabiendas de que éste jamás lo entregaría y de que se estaba gestando un alzamiento militar en su apoyo.

“Si alguna vez llaman a declarar a uno de nuestros muchachos, nos plantamos todos”, se habían jurado unos meses antes Aldo Rico, Luis Polo, Ángel León, Enrique Venturino y otros oficiales. Eso había sido en la Escuela de Guerra, cuando hacían el curso de jefes de unidad.

Barreiro era el primer oficial de Ejército citado a declarar y se sabía que quedaría detenido.

El martes 14 un alto jefe del Tercer Cuerpo entrevistó al juez federal Gustavo Becerra Ferrer, quien tenía estrecha relación con sectores militares. “Vengo como amigo a contarle que Barreiro no se presentará y que estamos ante una grave crisis”, le dijo.

El juez le comunicó la mala nueva al gobernador Angeloz. Cuando llegó el miércoles y Barreiro no apareció, la Cámara comisionó al delegado de la Policía Federal, José Elcides Bresso para que fuera a buscar al militar al cuartel donde se había refugiado. “Pasá, está en mi despacho”, invitó Polo al policía del que se consideraba amigo.

Allí estaban Barreiro y el comandante del Tercer Cuerpo, general Antonio Fichera. El comisario intentó convencer a Barreiro para que lo acompañara. “No quiero ser un xxxx”, dijo el mayor. El hombre se había cerrado y no aceptaba razones.

“Usted también es un xxxx”, repitió, dirigiéndose a Fichera. Esa frase demostraba que se había cortado la cadena de mandos, los generales eran comandantes sin tropa.

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Angeloz fue hasta el Arzobispado y le pidió a su amigo el cardenal Raúl Francisco Primatesta que fuera al Regimiento de Infantería e intercediera para descomprimir la situación.

Al cumplirse 15 años del levantamiento, en declaraciones a este diario, Polo contó que, cuando llegó Primatesta, con otros oficiales se tomaron todos de la mano y rezaron el Padre Nuestro. En esa oportunidad, el militar mostró al periodista que lo entrevistó un rosario que tenía en la vitrina de “sus mejores recuerdos”. “Me lo regaló el cardenal Primatesta después de la Semana Santa del ’87, cuando lo fui a visitar a su casa. Es un rosario que a él se lo había entregado el Papa”.

En Córdoba pudieron aplacarse los ánimos cuando Barreiro se escapó. Se decía que mientras Polo atendía a los periodistas que se habían concentrado en el Regimiento, el arzobispo de Córdoba sacó al prófugo en el baúl de su auto. Esto no se confirmó, pero tampoco se desmintió.

Explosión en Campo de Mayo. A esa altura, la denominada “Operación Dignidad” ya estaba en marcha. Aldo Rico y un grupo de seguidores, comandos que cinco años antes habían actuado en la guerra de Malvinas, abandonaron el Regimiento de Infantería 18 en San Javier, Misiones y se instalaron en Campo de Mayo.

Cuando Alfonsín salió al balcón y dijo lo que todos querían escuchar ya estaba sellado el pacto con los carapintada. El precio a pagar se convirtió en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que significaban la paralización de los procesos abiertos a militares acusados por terrorismo de Estado, hasta cierta graduación. El acuerdo se completó con los indultos durante la presidencia de Carlos Menem.

El partido militar ya se la había jurado a Alfonsín que, el 13 de diciembre, a tres días de asumir, firmó los decretos 157/83 y 158/83. El primero alude a “la necesidad de promover la persecución penal de los hechos cometidos por los terroristas” y el otro decreto ordena un juicio sumario al Consejo Superior de las Fuerzas Armadas y a los integrantes de las tres juntas militares de la dictadura. El 28 de diciembre derogó la ley de amnistía dictada por la última junta militar y el 18 de enero ordenó la captura del general Ramón Camps.

Un año antes de la rebelión carapintada, el 19 de marzo de 1986, el presidente Alfonsín, sus ministros y la cúpula militar de entonces hubieran muerto en un atentado en instalaciones del Tercer Cuerpo de Ejército, de no ser por un cabo de apellido Arce, de la Brigada de Explosivos, quien fue a orinar debajo de un puente por donde pasaría la comitiva presidencial. Arce descubrió allí una bomba que, si hubiese explotado, no habría dejado nada en pie en 200 metros a la redonda.

El acuerdo con los carapintada fue una muestra de debilidad del presidente. Decidió ingresar a Campo de Mayo para poner fin al alzamiento porque sabía que ninguna de las fuerzas leales dispararía contra los insubordinados.

Esa debilidad del primer presidente de la democracia quedó plasmada dos días después del domingo de Pascua, cuando pasó a retiro a Ríos Ereñú y lo reemplazó por el general Dante Caridi. El segundo paso se produjo en junio de 1987, cuando se aprobó la Ley de Obediencia Debida que exculpaba a los oficiales de menor graduación acusados de crímenes durante la dictadura.

Alfonsín tuvo que sortear otro levantamiento del ex teniente Aldo Rico, fugado de su lugar de detención por la asonada de Semana Santa y que el sábado 16 de enero de 1988 tomó el Regimiento IV de Infantería de Monte Caseros, en Corrientes. El lunes 18, el golpista se entregó.

El poder de Alfonsín se fue debilitando irremediablemente. Además del frente militar, tuvo que enfrentar 13 paros generales de Saúl Ubaldini, líder de la CGT, el boicot externo de Domingo Cavallo y el consecuente desastre económico que sobrevino con el anuncio, el 6 de febrero de 1989, de la devaluación del peso que le abrió las puertas a la hiperinflación y a los saqueos de supermercados.

Así, el hombre que había movilizado a millones de personas en defensa del sistema democrático, tuvo que renunciar a la presidencia el 30 de junio de 1989.

Víctor Bugge, fotógrafo presidencial y el único civil que acompañó a Alfonsín a Campo de Mayo, lo reivindicó años después al afirmar que “salvó al país de una masacre y eso la gente no lo sabe y le reprochó lo que vino después... Pudo haber 50 mil muertos. Fue un gran hombre, un gran presidente”.

A pesar del descrédito, Alfonsín siguió luchando por la democracia. Además, fue un hombre honesto. El pueblo volvió a volcarse a las calles para reivindicarlo definitivamente 20 años después. Fue el 31 de marzo de 2009, cuando murió a los 82 años.
una de las movilizaciones populares más grandes de las que se tenga memoria. Fue una resistencia pacífica a la rebelión militar de Semana Santa, encabezada por Aldo Rico.

Millones de argentinos fueron los protagonistas. Las plazas de las grandes ciudades y de los pueblos más lejanos desbordaban de gente en esa jornada plena de sol. Una marea humana con banderas argentinas cubrió por completo la Plaza de Mayo. Fue un movimiento espontáneo, único; todos se volcaron a las calles a defender la democracia amenazada.

Aquel histórico domingo 19 de abril de 1987, el presidente Raúl Alfonsín salió al balcón y la multitud quedó paralizada cuando dijo: “Les pido a ustedes que me esperen acá y, si Dios quiere, dentro de un rato vendré con la noticia de que cada uno de nosotros podemos volver a nuestros hogares”.

El presidente se desplazó en helicóptero a Campo de Mayo, ocupado por los “carapintadas” (porque se habían pintado los rostros con carbón, como en las películas bélicas) comandados por el teniente coronel Aldo Rico.

Alfonsín tuvo que aguardar más de 40 minutos para ser recibido por el jefe del levantamiento militar.

Por medio de lo que llamaron “Operación Dignidad”, los amotinados exigían que cesaran las citaciones judiciales al personal militar y de fuerzas de seguridad que habían participado en la represión de la dictadura; que se pusiera fin a la persistente de lo que llamaban “campaña de desprestigio a las Fuerzas Armadas” desde los medios de difusión y al relevo de la cúpula del ejército, encabezada por Héctor Ríos Ereñú, a quien apuntaban por ser radical y estar vinculado con el ex presidente de facto Agustín Lanusse.

Afuera, en las calles, ante tanta incertidumbre, algunos ciudadanos se habían armado con palos para resistir a los golpistas. La sociedad civil estaba asustada, temerosa, pero de pie para salvar a las instituciones democráticas.

La angustia llegó a su máxima expresión cuando Alfonsín, con gesto cansado volvió a salir al balcón. A su lado estaba Antonio Cafiero, el máximo dirigente del peronismo por esos tiempos. “¡La casa está en orden! ¡Felices Pascuas!”, dijo el presidente ante la multitud.

La frase transformó la angustia en euforia, pero también marcaría la decadencia política de Alfonsín, porque encubrían un acuerdo con los militares golpistas.

Detonante en Córdoba. En Córdoba, una multitudinaria manifestación permitió ver ese domingo inolvidable al gobernador Eduardo César Angeloz junto con su rival y actual gobernador, José Manuel de la Sota. Esa imagen, esa foto, fue irrepetible. Y tenía un significado muy especial porque la mecha de la bomba que estalló en Campo de Mayo se había encendido en Córdoba.

El miércoles 15 de abril, el mayor Ernesto Barreiro debía presentarse a declarar ante la Cámara Federal, acusado de ser el jefe de los torturadores del campo La Perla. Lo imputaban por el secuestro y desaparición de varias personas, entre ellas Carlos Altamira, Alejandra Jaimovich, Rita Ales de Espíndola y Dalila Besio de Delgado, embarazada al ser secuestrada.

Barreiro había arribado el lunes 13 y se había instalado en el desaparecido Batallón de Comunicaciones 141 (hoy Ciudad de las Artes). De allí se trasladó al Regimiento de Infantería Aerotransportada 14, al mando del teniente coronel Luis Polo, a sabiendas de que éste jamás lo entregaría y de que se estaba gestando un alzamiento militar en su apoyo.

“Si alguna vez llaman a declarar a uno de nuestros muchachos, nos plantamos todos”, se habían jurado unos meses antes Aldo Rico, Luis Polo, Ángel León, Enrique Venturino y otros oficiales. Eso había sido en la Escuela de Guerra, cuando hacían el curso de jefes de unidad.

Barreiro era el primer oficial de Ejército citado a declarar y se sabía que quedaría detenido.

El martes 14 un alto jefe del Tercer Cuerpo entrevistó al juez federal Gustavo Becerra Ferrer, quien tenía estrecha relación con sectores militares. “Vengo como amigo a contarle que Barreiro no se presentará y que estamos ante una grave crisis”, le dijo.

El juez le comunicó la mala nueva al gobernador Angeloz. Cuando llegó el miércoles y Barreiro no apareció, la Cámara comisionó al delegado de la Policía Federal, José Elcides Bresso para que fuera a buscar al militar al cuartel donde se había refugiado. “Pasá, está en mi despacho”, invitó Polo al policía del que se consideraba amigo.

Allí estaban Barreiro y el comandante del Tercer Cuerpo, general Antonio Fichera. El comisario intentó convencer a Barreiro para que lo acompañara. “No quiero ser un xxxx”, dijo el mayor. El hombre se había cerrado y no aceptaba razones.

“Usted también es un xxxx”, repitió, dirigiéndose a Fichera. Esa frase demostraba que se había cortado la cadena de mandos, los generales eran comandantes sin tropa.

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Angeloz fue hasta el Arzobispado y le pidió a su amigo el cardenal Raúl Francisco Primatesta que fuera al Regimiento de Infantería e intercediera para descomprimir la situación.

Al cumplirse 15 años del levantamiento, en declaraciones a este diario, Polo contó que, cuando llegó Primatesta, con otros oficiales se tomaron todos de la mano y rezaron el Padre Nuestro. En esa oportunidad, el militar mostró al periodista que lo entrevistó un rosario que tenía en la vitrina de “sus mejores recuerdos”. “Me lo regaló el cardenal Primatesta después de la Semana Santa del ’87, cuando lo fui a visitar a su casa. Es un rosario que a él se lo había entregado el Papa”.

En Córdoba pudieron aplacarse los ánimos cuando Barreiro se escapó. Se decía que mientras Polo atendía a los periodistas que se habían concentrado en el Regimiento, el arzobispo de Córdoba sacó al prófugo en el baúl de su auto. Esto no se confirmó, pero tampoco se desmintió.

Explosión en Campo de Mayo. A esa altura, la denominada “Operación Dignidad” ya estaba en marcha. Aldo Rico y un grupo de seguidores, comandos que cinco años antes habían actuado en la guerra de Malvinas, abandonaron el Regimiento de Infantería 18 en San Javier, Misiones y se instalaron en Campo de Mayo.

Cuando Alfonsín salió al balcón y dijo lo que todos querían escuchar ya estaba sellado el pacto con los carapintada. El precio a pagar se convirtió en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que significaban la paralización de los procesos abiertos a militares acusados por terrorismo de Estado, hasta cierta graduación. El acuerdo se completó con los indultos durante la presidencia de Carlos Menem.

El partido militar ya se la había jurado a Alfonsín que, el 13 de diciembre, a tres días de asumir, firmó los decretos 157/83 y 158/83. El primero alude a “la necesidad de promover la persecución penal de los hechos cometidos por los terroristas” y el otro decreto ordena un juicio sumario al Consejo Superior de las Fuerzas Armadas y a los integrantes de las tres juntas militares de la dictadura. El 28 de diciembre derogó la ley de amnistía dictada por la última junta militar y el 18 de enero ordenó la captura del general Ramón Camps.

Un año antes de la rebelión carapintada, el 19 de marzo de 1986, el presidente Alfonsín, sus ministros y la cúpula militar de entonces hubieran muerto en un atentado en instalaciones del Tercer Cuerpo de Ejército, de no ser por un cabo de apellido Arce, de la Brigada de Explosivos, quien fue a orinar debajo de un puente por donde pasaría la comitiva presidencial. Arce descubrió allí una bomba que, si hubiese explotado, no habría dejado nada en pie en 200 metros a la redonda.

El acuerdo con los carapintada fue una muestra de debilidad del presidente. Decidió ingresar a Campo de Mayo para poner fin al alzamiento porque sabía que ninguna de las fuerzas leales dispararía contra los insubordinados.

Esa debilidad del primer presidente de la democracia quedó plasmada dos días después del domingo de Pascua, cuando pasó a retiro a Ríos Ereñú y lo reemplazó por el general Dante Caridi. El segundo paso se produjo en junio de 1987, cuando se aprobó la Ley de Obediencia Debida que exculpaba a los oficiales de menor graduación acusados de crímenes durante la dictadura.

Alfonsín tuvo que sortear otro levantamiento del ex teniente Aldo Rico, fugado de su lugar de detención por la asonada de Semana Santa y que el sábado 16 de enero de 1988 tomó el Regimiento IV de Infantería de Monte Caseros, en Corrientes. El lunes 18, el golpista se entregó.

El poder de Alfonsín se fue debilitando irremediablemente. Además del frente militar, tuvo que enfrentar 13 paros generales de Saúl Ubaldini, líder de la CGT, el boicot externo de Domingo Cavallo y el consecuente desastre económico que sobrevino con el anuncio, el 6 de febrero de 1989, de la devaluación del peso que le abrió las puertas a la hiperinflación y a los saqueos de supermercados.

Así, el hombre que había movilizado a millones de personas en defensa del sistema democrático, tuvo que renunciar a la presidencia el 30 de junio de 1989.

Víctor Bugge, fotógrafo presidencial y el único civil que acompañó a Alfonsín a Campo de Mayo, lo reivindicó años después al afirmar que “salvó al país de una masacre y eso la gente no lo sabe y le reprochó lo que vino después... Pudo haber 50 mil muertos. Fue un gran hombre, un gran presidente”.

A pesar del descrédito, Alfonsín siguió luchando por la democracia. Además, fue un hombre honesto. El pueblo volvió a volcarse a las calles para reivindicarlo definitivamente 20 años después. Fue el 31 de marzo de 2009, cuando murió a los 82 años.



en:

http://www.lavoz.com.ar/suplementos/temas/25-anosde-%EF%BF%BDla-casa-esta-orden

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/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Lun 20 Abr 2015 - 20:22

Dia 20 de abril (1814)

Comienza el sitio naval de Montevideo


La estrategia de Brown vislumbró que una acción naval para liberar Montevideo podía producir la rendición de los realistas en esta bien fortificada plaza que resistía desde casi cuatro años el sitio de las fuerzas terrestres patriotas. Insistó Brown ante Posadas y el Concejo de Estado sobre la necesaria urgencia de iniciar acciones navales contra los realistas embolsados en Montevideo y logró imponer su criterio.

El 15 de abril de 1814 zarpó de Buenos Aires la fuerza naval al mando de Brown, que izó su insignia en la fragata "Hércules", y el pueblo de Buenos Aires contempló alborozado su partida. Las acciones contra la escuadra realista se libraron en aguas de Montevideo, frente al Puerto del Buceo, entre el 14 y el 17 de mayo de 1814, en el llamado combate naval del Buceo, obteniendo Brown una victoria completa. Los realistas incendiaron 2 de sus buques y 5 naves de su escuadra; algunas de sus naves entraron de nuevo a Montevideo, mientras otras huyeron rumbo a España.

El triunfo de Brown en este combate coadyuvó a las operaciones terrestres lideradas principalmente por José Gervasio Artigas y José Rondeau, y trajo aparejada la liberación de Montevideo, que así pasó al poder de las fuerzas patriotas, el 23 de junio de 1814. Según José de San Martín, la victoria de Brown en aguas de aquella plaza fue "lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento".



para ver la antesala de este episodio histórico lea:

http://defensanacional.argentinaforo.net/t7903-la-flota-de-guillermo-brown-un-cuento-de-hadas

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Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 19:44

Hace 97 años, era derribado el Barón Rojo



El 21 de abril de 1918, fue muerto el barón Manfred von Richthofen, el Barón Rojo. Fue el piloto alemán más famoso en la Primera Guerra Mundial y su fama llegó más allá de las fronteras de Alemania. Antes de su derribo, el Barón logró llegar a la marca de 80 victorias contra sus oponentes.

En los Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia, se hizo conocido como  El Barón Rojo  (The Red Baron). La compañía aérea Lufthansa durante mucho tiempo aprovecho la popularidad del Barón Rojo en sus campañas publicitarias en el mercado de EE.UU..



El propio Richthofen contó su carrera como piloto de combate en un libro publicado en 1917. La primera edición de  Der rote Kampfflieger  vendió más de 250.000 ejemplares en un año y se reeditó varias veces. Escrito en un estilo muy arrogante, la biografía ayudó a crear el mito del gran héroe de guerra. La madre de Richthofen describió la muerte del piloto, como el martirio de un joven lleno de ideales y de heroísmo.

Como muchos de los hijos de la nobleza de la época, Richthofen entró en el cuerpo de cadetes imperiales a la edad de 10 años. Más tarde, se convirtió en un oficial de caballería. La carrera de oficial le permitió seguir practicando su gran pasión - la caza.

El placer de matar

Con el inicio de la Primer Guerra Mundial, el ejército alemán había intensificado sus actividades en el reconocimiento de territorio enemigo. Richthofen pidió ser transferido a la recién creada Fuerza Aérea. Pronto llegó a participar en vuelos de reconocimiento y bombardeo. Él mismo decía sentir un verdadero placer en liquidar a un enemigo.

En la primavera europea de 1916, el teniente Richthofen comenzó a recibir entrenamiento de piloto de caza. Fue conocido por su agresividad, y en poco tiempo, derribaría 16 aviones Franceses e Ingleses, lo que le valió la Medalla al Mérito, la más alta condecoración militar del Imperio Alemán, y el rango de capitán de escuadra. Trataba a sus adversarios como animales salvajes y, a veces, derribaba dos o tres cazas por día.

Avión pequeño y ágil

Richthofen fue también uno de los primeros en volar un Fokker triplano, que debutó en los frentes de batalla en el otoño de 1916. Era un avión de combate pequeño, la agilidad y la velocidad de despegue era su arma principal. En maniobras,  era imposible ponerlo en la mira, pero siguiendo un curso fijo, se tornaba más fácil. Eso es lo que probablemente terminó con Richthofen.

El 21 de abril de 1918, poco antes de completar 26 años, fue atacado por detrás por el piloto canadiense Roy Brown, mientras perseguía a su víctima número 81. Al mismo tiempo, infantes australianos disparaban desde el suelo sus ametralladoras. Richthofen fue alcanzado por un disparo mortal.

Su cuerpo fue enterrado con honores militares en un pequeño cementerio de soldados en el norte de Francia. Siete años más tarde, el cadáver fue exhumado a petición de la familia y enterrado en Berlín, de nuevo con honores militares y gran participación popular.

La Fuerza Aérea alemana perdió 7.700 pilotos en la Primera Guerra Mundial . Réplicas del triplano Fokker (que había enviado Richthoffen a pintar de rojo para provocar a sus oponentes) están expuestas en la mayoría de los museos de tecnología y aviación del mundo. Manfred von Richthofen se convirtió en el nombre de estaciones de policía, cuarteles, plazas y calles.

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 19:47

día 21 de abril (1822)

Combate de Río Bamba


El 21 de abril de 1822 bajo una intensa lluvia las tropas del ejercito español se encontraban en el valle de Rio Bamba.

Los independientes a ordenes del Grl SUCRE provocaban con empeño la batalla, pero el enemigo iba cediendo el terreno y se mantenía a la estricta defensiva. Debido al permanente asecho, el ejercito español se vio obligado a ocupar una nueva posición mas a retaguardia, con su caballería al frente.

Al ver esto SUCRE ordeno al 1er Escuadrón de Granaderos a ordenes del Sargento Mayor JUAN GALO de LAVALLE que reconociera el terreno.

LAVALLE junto a sus bravos avanzo sobre el valle y se hallo improvisadamente al frente de toda la caballería enemiga.

Con sus noventa y seis granaderos cargo a fondo sable en mano poniéndolos en completa retirada y los siguió hasta el pie de las posiciones que ocupaban la masa de infantería buscando la protección.

LAVALLE temiendo un ataque por las dos armas ordeno hacer alto y volver caras por pelotones , la retirada se hacia al tranco, pero una vez que la caballería realista se reorganizo volvió al ataque a gran galope, los Granaderos argentinos sostenidos esta vez por los Dragones de Colombia volvieron sus caras y envolviendo a al enemigo lo enfrentaron con bravura. El choque fue recio y sangriento, argentinos y colombianos embestían con furia a los españoles que caían fulminados o emprendían la retirada.

Este combate dejo en el campo 52 muertos, incluso tres oficiales y mas de cuarenta heridos entre los españoles y no mas de cinco entre granaderos y dragones.

Aquel 21 de Abril de 1822 fue la antesala de la independencia del Ecuador.

Fue este uno de los mas importantes combates de Caballería de la Guerra de la Independencia Americana.

Al referirse al mismo, LAVALLE en su parte de guerra dice que el coraje brillaba en los semblantes de los bravos granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga.

Con esta acción la caballería realista quedo anulada para todo el resto de la campaña. Por este triunfo SAN MARTÍN condecoro a LAVALLE y le dio el titulo de Granaderos de Riobamba.

La audacia, el espíritu agresivo, la intrepidez y la iniciativa, le permitieron a LAVALLE el vuelco favorable de esa situación desventajosa en que se encontró imprevistamente. Asumió todos los riegos, por su acción de mando y su ascendiente siempre sostenido por su ejemplo personal arrastro a los tímidos y dudosos convenciéndolos y a los valientes enardeciéndolos hasta lograr la victoria.

El General SUCRE en su parte oficial el 23 de abril hace merecida justicia al Sargento Mayor JUAN GALO de LAVALLE y expresa: Mande al Escuadrón de Granaderos y Dragones a un reconocimiento a poca distancia de la Villa de Río Bamba, el Escuadrón de Granaderos se hallo al frente de toda la caballería enemiga y su Jefe tuvo la elegante osadía de cargarlos y dispersarlos, con una intrepidez que habrá raros ejemplos. Su Comandante a conducido su cuerpo al combate, con un valor heroico, con una serenidad admirable y sus oficiales se han distinguido particularmente.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 20:13

Linda nota del aviso Sobral, gracias, gracias

Saludos Roberto
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 20:16

Pido permiso citando fuentes para poner la nota del Aviso Sobral en mi portal en face.


Saludos Roberto

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 20:26

ai90 escribió:
Pido permiso citando fuentes para poner la nota del Aviso Sobral en mi portal en face.


Saludos Roberto


Concedido!

saludos!!

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 22:37

aplausos  aplausos  aplausos  aplausos  aplausos  aplausos  aplausos






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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 21 Abr 2015 - 23:44

bashar escribió:
ai90 escribió:
Pido permiso citando fuentes para poner la nota del Aviso Sobral en mi portal en face.


Saludos Roberto


Concedido!

saludos!!

Muchas gracias Bashar

Saludos Roberto
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