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  Página Histórica de Hoy

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bashar
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Miér 4 Nov 2015 - 21:01

dia 4 de noviembre (1780)

Estalla la rebelión de Tupac Amaru


El curaca mestizo, Tupac Amaru II, comprobó la terrible opresión que padecían los súbditos de su cacicazgo, sometidos a la mita de potosí, los repartos obligatorios de mercaderías por parte de los corregidores, el peso del tributo y de las aduanas terrestres, todo lo cual inspiro en el el animo secreto de liberarlos. Poreso, hacia 1770, inicio gestiones a favor de los indios, al mismo tiempo que pleiteaba con la familia Betancurt para ser declarado legalmente descendiente de Los Incas y con derecho al marquesado de Oropesa. Sus reclamos y pretensiones fueron infructuosos en la ciudad de Lima, en donde se puso en contacto con algunos criollos, por lo que quedo convencido que el camino legal quedaba vedado para los indios del sur Andino.
Entonces es que concibió la idea de la insurrección, para lo cual, aprovechando su condición de arriero, tejió los hilos de una vasta conspiración en el Sur Andino y el altiplano altoperuano (boliviano).



Tupac Amaru II, ante las terribles exacciones del Corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, que pretendía utilizarlo para explotar aun mas a los indios, se resistió a colaborar con el español y este lo amenazo de muerte y con el destierro a España, por lo que decidió precipitar los acontecimientos.

El 4 de noviembre de 1780, aprovechando la circunstancia de un ágape ofrecido por el párroco de Yanaoca, por ser cumpleaños del Rey, y donde estaban reunidos el corregidor Antonio de Arriaga y Tupac Amaru II, después del armuerzo, y cuando el corregidor retornaba a Tinta, Tupac Amaru II lo embosco y apreso en el abra o paso de Hilaywa, en el lugar denominado Wanqoraqay, camino de tinta. Luego el caudillo rebelde convoco a los indios de Canas y canchis, juzgo al corregidor, lo condeno a muerte, y lo hizo ahorcar en la Plaza de Tungasuca el 10 de noviembre de 1780. Luego proclamo el fin de los repartos y la mita y la persecución de los corregidores.


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Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Miér 4 Nov 2015 - 22:53

dia 5 de noviembre (1907)

Natalicio de Don Aarón Felix de Anchorena, iniciador del vuelo en Argentina


nacido en Buenos Aires, un 5 de Noviembre de 1877. Hijo de una familia de larga tradición Argentina, fue un hombre interesado en los deportes y las aventuras.

En 1901 participó de la primera competencia automovilística realizada en Buenos Aires. En 1902 recorrió la Patagonia a caballo donde conoció al Perito Francisco Pascasio Moreno. Al llegar al lago Nahuel Huapi y la Isla Victoria, solicitó adquirirla para plantar un parque con todas las especies coníferas del planeta.

En el año 1905, ocupó ad-honorem la Secretaría de Legación Argentina en Francia, allí conoció al Brasileño Santos Dumont y se contagió de él la pasión por el vuelo. Fue tan así que se asoció al Aero Club de Francia, donde recibió instrucción del mismísimo Paul Tissandier, obteniendo su licencia de Piloto de Globo Aerostático.

Su retorno a la Argentina fue en Julio de 1907 e importó desde Francia un Globo de 1200m3 que adquirió a la misma fábrica que construyo el de Santos Dumont, al que bautizó “PAMPERO”.
El 25 de Diciembre de ese mismo año y acompañado por el Ingeniero Jorge Newbery, realizó su primer vuelo despegando desde las actuales instalaciones del Campo Argentino de Polo en Palermo. Esa fue la primera actividad Aeronáutica realizada en el país y está considerada como el origen de la Aviación Civil Argentina.





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ariel
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 5 Nov 2015 - 11:12

Gracias Oscar por tan buen laburo!
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 7 Nov 2015 - 14:23

ariel escribió:
Gracias Oscar por tan buen laburo!

gracias Ariel!!!!


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 7 Nov 2015 - 14:24

dia 20 de noviembre (1820)

Izamiento de la bandera Argentina en las Islas Malvinas


El 2 de noviembre de 1820, David Jewett, al mando de la fragata corso Heroína, ya en el archipiélago, dirigió a los capitanes de todas las naves —allí ancladas— una comunicación, cuyo texto reza así:

Señor:

Tengo el honor de informar a Ud. de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país a que naturalmente pertenecen. Al desempeñar este deber deseo obrar con la mayor deferencia y equidad hacia todos los pabellones amigos. Uno de los objetivos principales es evitar esa abusiva destrucción de los recursos tan útiles para aquellos, cuyas necesidades los compelen o convidan a visitar estas islas, y auxiliar a. los que deseen abastecerse a poca costa.

Como su objeto no es contravenir a estas disposiciones, y como creo que puede resultamos alguna ventaja de una entrevista personal, invito a Ud. a que venga a bordo de mi buque donde podré alojarlo todo el tiempo que Vd. quiera.

Suplico a Ud. al mismo tiempo haga saber esto a los subditos británicos que se hallen en estos parajes s.

Aunque sólo se conoce este texto, presumimos que se trata del remitido al capitán Weddell; su contenido demuestra un grado de cortesía impropio de ser otorgado a los demás capitanes. El contenido de la comunicación remitida a las demás naves pudo ser similar, mas no idéntico. A pocos días de enviar la circular, el coronel David Jewett, tomó posesión —en nombre de nuestro Gobierno— del archipiélago. La ceremonia contó con la presencia de ciudadanos de los Estados Unidos y subditos británicos. Se realizó el día 6 de noviembre.

El capitán David Jewett preparó un marco de gala, en la medida de sus posibilidades, para impactar a los extranjeros que merodeaban las islas. El viejo fuerte destruido por la acción corrosiva del tiempo y abandonado involuntariamente por el Gobierno patrio, durante muchos años, revivió alborozado. Por primera vez en su mástil flameaba la enseña nacional, saludada por una salva de 21 cañonazos. Los oficiales en la ocasión —según Weddell— se presentaron vestidos de gala; sus uniformes eran exactamente iguales a los de la marina británica, aunque contrastaban con el estado calamitoso de la fragata4.. ¿ Cuál era la razón de tal ostentación ? Nos lo aclara Weddell:

"Jewett se proponía impresionar con esta demostración a los capitanes presentes en las islas, pues había afirmado sus derechos a los restos de un buque de un náufrago en contra de las pretensiones de aquéllos, y no escapaba a su penetración que las circunstancias imponían un despliegue de autoridad. El hecho es que algunos de los capitanes entraron en aprehensión por temor a un asalto o a un embargo, tanto que uno de ellos vino a proponerme nos armásemos contra Jewett.

Ricardo Levene, en un estudio sobre los gobiernos del general Lavalle y Viamonte, comenta la toma de posesión —por parte de David Jewett —asignándole el valor de ser el primer acto de dominio por parte de los argentinos, en las islas Malvinas.

El capital W. B. Orne de la fragata General Knox, una de las tantas naves que pudo ver Jewett, y que ilegalmente explotaban la región, dejó constancia, en carta del 8 de junio de 1821, enviada al extranjero, de la nota que Jewett remitió a los capitanes, participando de la ceremonia del 6 de noviembre de 1820. La nota remitida por el capitán W. B. Orne, lleva fecha 9 de noviembre.

Evidentemente el hecho tuvo repercusión en el extranjero. Actualmente se conocen algunas noticias aparecidas en órganos informativos —aunque no puede descontarse que existan otras, desconocidas por nosotros— donde publicaron el suceso malvinero del 6 de noviembre.

"El Argos de Buenos Aires" conoció la información por lo que dice el "Redactor de Cádiz", en agosto de 1821.

"Gibraltar. - Agosto de 1821. - El coronel Jewett de la marina de las Provincias Unidas del Sur de América y comandante de la fragata Heroína, en circular fecha 9 de noviembre de 1821 en el puerto de la Soledad, previene haber tomado el 6, posesión de las islas Falkland en nombre de dichas provincias. (Redactor de Cádiz.)'"5

Un periódico editado en los Estados Unidos de Norte América, nos referimos a "La Gaceta de Salem" (8-6-1821), da a conocer una carta circular —que ya citamos— del capitán Jewett y que W. B. Orne dio a publicidad, con el siguiente comentario :

Señor, tengo el honor de informarle sobre mi arribo a este puerto para tornar posesión de estas Islas en nombre del Supremo Gobierno de las Provincias de Sud América. Esta ceremonia se llevó a cabo publicamente el día 6 del actual mes de noviembre, y el Pabellón Nacional, izado en el fuerte fué saludado por esta fragata en presencia de varios ciudadanos de los Estados Unidos y subditos británicos.

La presencia de David Jewett dejó constancia de la nómina de barcos cuyos tripulantes ejecutaban, ilegalmente. la tarea de explotación de riquezas naturales en la región.

en:



http://www.histarmar.com.ar/Prefectura/REVISTA-GUARDACOSTAS/ElViajedeDavidJewett.htm

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 7 Nov 2015 - 14:43

dia 7 de noviembre (1810)

batalla de Suipacha


La batalla de Suipacha fue un enfrentamiento ocurrido el 7 de noviembre de 1810 entre las fuerzas del Ejército del Norte enviadas por la Primera Junta de gobierno de Buenos Aires durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú y las fuerzas realistas españolas. Fue el primer triunfo de los ejércitos argentinos en la guerra de independencia.

La batalla se produjo a 25 km de Tupiza, en la población de Suipacha, a orillas del río homónimo en la provincia Sud Chichas del Departamento de Potosí en la actual Bolivia, entonces Intendencia de Potosí.


Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas. El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con 100 veteranos de los Granaderos Provinciales de La Plata provenientes de Chuquisaca y a Basagoytía con 350 hombres de las milicias de Puno y de Arequipa, por lo que al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al día siguiente por 1.200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre, ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.

El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, éste al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, éste había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.

Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.

La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Nieto que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.

En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oranenses, tarijeños, cinteños y la Caballeria chicheña de Tupiza, comandada por el coronel Pedro Arraya. Martín Miguel de Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Las evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus 4 cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.

El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.

En el momento de la batalla Juan José Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.

Una de las dos banderas tomadas fue enviada a Buenos Aires con una nota de Castelli que decía:

A fin de que V. E. la destine a la sala del rey D. Fernando, con las que adornan su retrato. La Junta autorizó a todos los comandantes victoriosos en Suipacha, a llevar en el brazo derecho un distintivo con la inscripción:"La patria a los vencedores de Tupiza" Cumpliendo órdenes de Buenos Aires y como castigo por la represión de 1809 en las rebeliones de Chuquisaca y La Paz, los jefes realistas José de Córdoba, Vicente Nieto y Francisco de Paula Sanz fueron capturados en Potosí y ejecutados. A González Balcarce le valió los galones de brigadier y la confianza para avanzar hacia el río Desaguadero, límite del virreinato en la época colonial.




en:

http://www.lagazeta.com.ar/suipacha.htm

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 8 Nov 2015 - 20:06

dia 8 de noviembre (1814)

Creación del regimiento N° 11 de Línea


Definidas las líneas generales del plan de campaña, San Martín inició los trabajos para organizar el ejército con que habría de llevar a cabo la gran empresa, sobre la base de los dos únicos núcleos de tropas que existían en Mendoza: el Cuerpo de Auxiliares de Chile, al mando del coronel Gregorio de Las Heras - que fue llevado a Mendoza después de la derrota de Rancagua, en 1814- y las milicias cívicas de la provincia, agrupadas en dos cuerpos de  caballería y dos batallones de infantería denominados Cívicos Blancos y Cívicos Pardos.  

Al mismo tiempo que se organizaba el ejército había que atender a la defensa inmediata del territorio, siempre amenazado desde Chile. Esta eventualidad obligó a San Martín a aumentar urgentemente los efectivos de los cuerpos mencionados y colocarlos en condiciones de afrontar las tareas de protección más indispensables, para lo cual implantó una especie de servicio militar obligatorio para la provincia de Cuyo.  

El 8 de noviembre de 1814, se creó el Batallón N° 11 de Infantería, , durante la organización del Ejército de los Andes y utilizando como núcleo a los Auxiliares de Chile, cuerpo de infantería que al mando del entonces Teniente Coronel Juan Gregorio de Las Heras había sido enviado a Chile en 1812, como ayuda a su Junta de Gobierno ante la invasión realista en el sur de ese país. Los Auxiliares recibieron su bautismo de fuego en el combate de Cucha Cucha el 23 de febrero de 1814, volviendo a combatir con éxito en Membrillar el 20 de mayo del mismo año. Después de la importante victoria española de Rancagua en Octubre, debieron cubrir la retirada de sus camaradas chilenos y de su gobierno a la ciudad de Mendoza. En 1815, el 11 de Línea contó con la primer banda militar regimental del Ejército de los Andes, a partir del apoyo económico de Don Rafael Vargas, hacendado mendocino. Cuando pasó a Chile en 1817, el regimiento cruzó la Cordillera por el paso de Uspallata, siempre al mando de Las Heras. Luego de asistir a la victoria de Chacabuco, encabezó la División Sur, confrontando el 4 de abril en el combate nocturno de Curapaligüe y el 5 de mayo en Gavilán, dos victorias brillantes. También participó del frustrado asalto a Talcahuano, del 6 de diciembre. El 5 de abril de 1818, el 11 de Línea se batió con heroísmo en la decisiva Batalla de Maipú, que selló la libertad de Chile. Transportado por mar, desembarcó en Perú en Septiembre de 1810, participando de los combates de Nazca, Acarí y Jauja y en el sitio y ocupación de Lima del 9 julio de 1821 y en la rendición del fuerte de El Callao el 21 de septiembre. En 1824 el 11 de Línea fue disuelto. Recreado en 1865, ocupó posiciones en la frontera de los territorios ocupados por los indios salvajes, en Tapalqué, Olavarria y Tres Arroyos, en la Provincia de Buenos Aires. Por decreto del año 1910 del presidente de la República, Doctor José Figueroa Alcorta, se lo denominó Regimiento 11 de Infantería "General Las Heras" por su ilustre primer jefe. Hoy el 11 de Infantería de Montaña está establecido en Tupungato, Provincia de Mendoza, en el Valle de Uco, cumpliendo 194 años de existencia.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 8 Nov 2015 - 20:22

dia 9 de noviembre (1744)
Natalicio del General  Nicolás José de la Quintana


Nicolás José de la Quintana Riglos nació en la ciudad de Buenos Aires el 9 de noviembre de 1744, hijo del coronel Nicolás de la Quintana y Echeverría, nativo de Bilbao, y de su segunda mujer, la porteña Leocadia Francisca Javiera Ignacia Riglos Torres Gaete.

Siguiendo los pasos de su hermano el entonces capitán y futuro brigadier José Ignacio de la Quintana, el 15 de octubre de 1766 ingresó como cadete en su unidad, el Regimiento de Dragones de Buenos Aires. En 1767 fue promovido a alférez de ese Cuerpo.

A las órdenes del entonces Gobernador Juan José de Vértiz y Salcedo participó de la expedición contra el Fuerte Jesús, María, José de Río Pardo en 1773.

Al iniciarse la Segunda expedición de Cevallos a Río Grande, en 1777 Pedro de Cevallos ordenó a Vértiz detener su avance sobre Río Grande (Brasil) y replegarse a Santa Teresa mientras operaba contra la Colonia del Sacramento. Quintana integró el destacamento de observación que permaneció en la Fortaleza de Santa Teresa.

En 1779, tras convertirse en Virrey, Vértiz lo nombró primer Comandante de los Blandengues de Buenos Aires. Como tal participó del reconocimiento que Vértiz encargó al teniente coronel Francisco Betbezé de los lugares que ocupaban los fortines y de las zonas señaladas para el traslado. Betzabé, acompañado por Nicolás de la Quintana, Juan Joseph de Sarmiento y Pedro Nicolás Escribano inició su expedición al otro lado del Salado en el Fuerte de Salto. El 12 de abril de 1779 presentó su informe aconsejando dejar en su lugar los fuertes y fortines en razón de que había todavía mucho campo sin cultivar a su retaguardia de la línea de frontera lo que no justificaba un avance y concluía por recomendar que "Si se determinare (como lo creo importante útil y conveniente y aun necesario por ahora) subsistan las guardias de la frontera donde actualmente se hallan, o inmediaciones que dejo insinuadas, gradúo indispensable construir un reducto junto a la laguna de los Ranchos entre el Zanjón o Vitel y el Monte; regularizar la mayor parte de los fuertes, que están en disposiciones despreciables, y construir algunos a las inmediaciones indicadas de los que se hayan de mudar; de forma que los de Vitel, Monte, Luján, Salto y Rojas, sean guardias principales y residencias o cuarteles de cinco indispensables compañías de blandengues, y el proyectado en los Ranchos con los de Lobos, Navarro y Areco, sirvan de fortines con una pequeña guarnición, para estrechar las avenidas y facilitar el diario reconocimiento del campo comprendido en el cordón y su respectivo frente".

El 31 de octubre de 1782 casó con su sobrina de 15 años de edad Francisca de Espinosa de la Quintana, hija de su hermana Narcisa Javiera y de Francisco Espinosa, con quien tuvo al menos una hija, María Casimira Javiera de la Quintana Espinosa, nacida en Buenos Aires el 4 de marzo de 1782, fallecida en 1845.

En 1784 Quintana quedó al frente de la Comandancia de la Frontera ante la ausencia del coronel Francisco Balcarce, quien partió al frente de una expedición contra los indios. Intervino personalmente en cuatro expediciones al sur de la frontera, la última de ellas en diciembre de 1786, durante la que sufrió fuertes pérdidas.

En 1794 fue promovido a sargento mayor, el 4 de septiembre de 1795 a teniente coronel graduado y en 1796 a coronel. Ese año participó en la expedición de Félix de Azara en reconocimiento de las Guardias y Fortines de la Frontera.

En 1801, al producirse la conquista portuguesa de las Misiones Orientales, fue puesto al frente de una división que operó infructuosamente contra los portugueses en la zona de Cerro Largo.

En 1802 era coronel de milicias de caballería afectado a la frontera sur. Propuso concentrar todas las fuerzas en la frontera, establecer un cuartel general en Laguna Blanca y poblar la zona repartiendo en propiedad la tierra pública, lo que aunque aprobado por Rafael de Sobremonte, con quien lo ligaban lazos de parentesco, no se ejecutó.

Durante la primera de las Invasiones Inglesas, al producirse el 25 de junio de 1806 el desembarco británico en Quilmes, Quintana al frente de partidas del cuerpo de Blandengues intentó ofrecer resistencia, limitada a algunas descargas de fusilería. Se reunió luego con Sobremonte y se retiró con él a Monte Castro, mientras su hermano quedaba al frente de la ciudad y encargado de ajustar los términos de la capitulación con William Carr Beresford.

Tras la reconquista, el 16 de agosto Nicolás de la Quintana ordenó que las Milicias de la Campaña de Buenos Aires se restituyeran a sus casas por no ser ya necesarias.

A principios de 1807, Santiago de Liniers destacó una división para reforzar la defensa de Montevideo en previsión de un nuevo ataque, entre ellos 325 Blandengues de Buenos Aires al mando de Quintana. Durante la Segunda invasión inglesa al Río de la Plata participó de la defensa de la ciudad sitiada por los británicos hasta su caída el 3 de febrero de 1807.

Quintana, al igual que sus oficiales y tropas fueron embarcados como prisioneros pero al establecerse la paz entre españoles y británicos fueron liberados. En la península, las tropas porteñas se organizaron en el "Batallón Fixo de Buenos Ayres" o "Colorados de Buenos Aires", por el color de sus uniformes ingleses. Durante la Guerra de Independencia de España combatieron a órdenes del general Blacke el 14 de julio de 1808 en la Batalla de Moclín, próximo al pueblo de Medina de Río Seco (Valladolid).

Finalmente, los sobrevivientes (entre ellos Nicolás de la Quintana, José Rondeau, Antonio, Diego y Marcos González Balcarce regresaron a su patria.

Nicolás de la Quintana fue promovido a brigadier de los Reales Ejércitos y pasó a retiro en 1809. Después de la Revolución de Mayo adhirió al movimiento y quedó agregado al Estado Mayor hasta que en 1813 se le suspendió el sueldo pese a que pasó al Cuerpo de Inválidos.

Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 29 de octubre de 1828.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 12 Nov 2015 - 21:39

dia 10 de noviembre (1778)

Natalicio de Teodoro Sanchez de Bustamante



Nació en Jujuy el 10 de Noviembre de 1778: hizo las primeras letras en su ciudad natal. Fue luego llevado a Bs.As. para estudiar filosofía en el Real Colegio de San Carlos. De allí pasó a Charcas en cuya Universidad se doctoró en leyes en Febrero de 1804. Y en su audiencia fue designado fiscal. En 1809 solicitó las licencias para ejercer abogacía en todo el distrito de la Real Audiencia de Charcas y encargó su incorporación a la de Buenos Aires. El 25 de mayo de 1809 tomó partido a favor de la revolución en el movimiento de Chuquisaca pese a lo cual continuó ejerciendo su profesión en la Real Audiencia. En 1810 se trasladó a Jujuy, en donde fue elegido Alcalde de 1° voto por el Cabildo de Jujuy.


El 29 de diciembre de 1810 , Cornelio Saavedra como presidente de la 1ª Junta lo nombró fiscal interino de la audiencia de Buenos Aires y puso a su cargo la fiscalia de la Audiencia en lo civil y criminal, . Por cuestiones de salud renunció en 1812 y de regresó a Jujuy, el Cabildo lo nombró Asesor General. Acompañó a Belgrano y Rondeau en la Expedición al Alto Perú. Posteriormente fue elegido diputado por su provincia para el Congreso de Tucumán. En junio de 1816 fue elegido presidente del mismo, siendo antecesor de Laprida en el cargo. Junto con Serrano y Medrano, formó la comisión encargada de redactar el "Manifiesto de la Independencia", aprobado finalmente el 27 de octubre de 1817. En noviembre de ese año fue elegido, por segunda vez, presidente del Congreso. Participó en la redacción y sanción de la Constitución de 1819 y resultó electo diputado por Santiago del Estero para la formación de la Cámara de re Representantes, que junto con la de Senadores, integrarían el Poder Legislativo. En 1825 fue gobernador interino de Salta, ante la ausencia del titular, Álvarez de Arenales. El 27 de noviembre de 1826, Álvarez de Arenales lo nombró Gobernador Intendente de Jujuy, cargo que ocupó durante casi diez meses. En 1831 se radicó en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), donde consiguió la dirección de un colegio, del que fue rector: falleció en esa ciudad en 1851, a los 83 años




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Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
plumas para las flechas.»
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 12 Nov 2015 - 22:02

dia 11 de noviembre (1799)

Natalicio del general Mariano Hacha



El 13 de octubre de 1818 recibía las insignias de alférez del Regimiento de Dragones de la Patria, y formando parte del escuadrón del sargento mayor Diego Beláustegui asistió el 4-1-1820 al combate del Arroyo del Medio, librado por fuerzas directoriales al mando del coronel Antonino Rodríguez, contra la vanguardia de los caudillos federales Ramírez y López. 1-2-1820 Se halló en la batalla de Cepeda, donde fué batido el Director Rondeau Asistió a otras funciones de guerra en el curso de aquel año funesto para los argentinos, entre las que deben mencionarse las de la Cañada de la Cruz, el 28 de junio; San Nicolás, el 2 de agosto; Pavón, el 12 del mismo mes. Cuatro días despues de esta última, el alférez Acha, al frente de una pequeña partida de Dragones, reforzada con un piquete de 12 Colorados al mando de Duarte y Guerreros, que había sido enviado por Dorrego, en apoyo, derrotó en la Cañada Rica como a 60 hombres de López, que tuvieron dos muertos, mientras Acha tuvo dos Colorados de pérdida y un herido grave 2-9-1820 En el combate de las "Puntas de Pavón" o del "Gamonal", Acha cayó prisionero de los santafecinos nov. 1822 ya era teniente de "Húsares de Buenos Aires", y se hallaba en campaña.

El  coronel Rauch fué su jefe en el servicio de fronteras por espacio de muchos años, en los que diariamente se combatía contra las tribus originarias. Allí, Acha aprendió la famosa táctica de aquel valiente jefe: esperar a pie firme la acometida, raleando sus filas con nutrido y certero fuego que generalmente hacía volver caras a los indios, obtenido lo cual, los Húsares de Rauch saltaban sobre su caballo, carabina a la espalda y sable en mano, consumando la derrota con cargas profundas. Acha fué discípulo aventajado de aquel  soldado, y por sus condiciones sobresalientes y sus servicios distinguidos, en febrero de 1825 ya era capitán de aquel cuerpo, destacado en la Guardia del Salto 13-2-1827 era promovido a sargento mayor del Regimiento de Húsares que había tomado el numero 5 del arma en la reorganización del Ejército Nacional con motivo de la Guerra del Brasil 7-6-1827 era ascendido a comandante del tercer escuadrón del mismo 1828 expedicionó al desierto formando parte de la División del coronel Ángel Pacheco, y en estas circunstancias estalló en Buenos Aires el pronunciamiento del 10 de diciembre, que derribó al gobernador Dorrego. Alcanzado éste en los campos de Navarro, fué completamente derrotado por las fuerzas vencedoras de la campaña del Brasil que habían regresado al país. Dorrego huyó en dirección al norte, en demanda de las fuerzas de Pacheco, presentándose en la noche del 10 de diciembre en el campo de aquella división. Momentos después, el Regimiento 5.° de Húsares, acaudillado por Escribano y Acha, se ponía sobre las armas. Dorrego y Pacheco conferenciaban en un rancho cercano sin apercibirse de lo que pasaba, y de pronto se presentó Acha intimando orden de prisión al ex-gobernador, a nombre del teniente coronel Escribano. Dorrego quedó estupefacto, pero sobreponiéndose prontamente, dijo: "Compadre, se ha vuelto loco? No esperaba de Vd. semejante acción". Acha no sospechó jamás que al dar aquel paso firmaba la sentencia de muerte de Dorrego, considerándolo solamente como el causante de los males que afligían al país, y creyendo al reducirle a prisión que cometía, no un delito, sino un acto de patriotismo: era la consecuencia del tratado de paz ajustado con el Brasil 16-12-1828 Lavalle ascendió a Acha a coronel efectivo de caballería A consecuencia de estos sucesos, los caudillos Molina y Mesa se sublevaron, encomendando el general Lavalle su sometimiento a la "División del Norte", comandada por el coronel Isidoro Suárez. El coronel Acha tomó parte en esta expedición, asistiendo al combate de "Las Palmitas", librado el 7-2-1829, protegiendo con su escuadrón de Húsares la brillante carga que el  7 de Caballería mandado por Pringles y los húsares del sargento mayor Pedro José Melián, llevaron a la línea enemiga, que fué rota y perseguida tenazmente por espacio de más de ocho leguas, hasta que la obscuridad de la noche y el cansancio de los caballos la detuvieron 28-3-1829 Se halló con Rauch en el famoso combate de Las Vizcacheras, donde el último perdió su vida Posteriormente, destacado en San Nicolás el 7 de junio de aquel año, por una traición del después coronel Facundo Borda, fué tomado por éste y conducido a su campo: el coronel José Félix Bogado, comandante militar de aquel punto, logró rescatarlo al siguiente día, pero Acha y Borda habían convenido que el primero le entregaría al segundo su familia que se hallaba en San Nicolás, y en retribución, Borda haría llegar la de Acha que estaba en el Salto, así como también algunos equipajes. El 13, a las 4 de la tarde. Borda avisó que llegaba con la familia, según lo convenido; Acha marchó entonces con la de aquél, acompañado del capitán de artillería Eduardo Bloc y el teniente de Cívicos Ricardo Arana; más apenas recibió Borda su familia, con la tropa que iba a su retaguardia, cargó, no dándole más tiempo a la familia de Acha que para subir a un carro y a escape llegar a San Nicolás; resultando muertos los dos oficiales nombrados, y gravemente herido de un lanzazo en la espalda, el coronel Acha.

Vencido el gral Lavalle, el coronel Acha se dirigió al interior para incorporarse a las fuerzas que mandaba en jefe el general Paz. En1831 se le encuentra operando en la provincia de Catamarca, en auxilio del gral Deheza, marchando después a reunirse al ejército que mandaba el vencedor de Oncativo. Caído éste prisionero, Acha marchó el 1-6-1831 a Catamarca, hallándosele en septiembre del mismo año, conjuntamente con los coroneles Lorenzo Barcala y Santiago Albarracín, operando con 300 hombres en el lugar llamado Piedra Blanca. En la sangrienta batalla de la Ciudadela, el 4-11-1831, Acha mandó la División "Catamarca", fuerte de 230 hombres, y el valor prodigioso que mostró en aquella funesta jornada le conquistó la admiración de los tucumanos. Después de aquella derrota emigró a Bolivia, estableciéndose en Tupiza. Pasó también un tiempo al Perú. Poco antes de estallar la Coalición del Norte, el coronel Acha regresó a Tucumán, donde se hallaba cuando llegó el general Lamadrid procedente de Buenos Aires, en misión de Rosas. Acha mandaba los Coraceros que constituían la escolta del gobernador Bernabé Piedrabuena 7-4-1840 se pronunciaba la Provincia contra el Restaurador. Mientras Lamadrid marchó en agosto a La Ríoja para auxiliar al general Brizuela, Acha, que había sido separado del mando de los Coraceros, quedó en Tucumán encargado de organizar los contingentes que fuesen llegando Al pasar por Tucumán el gobernador de Salta, cnel Manuel Sola, en octubre de aquel año, con su fuerza de 400 hombres para incorporarse a Lamadrid, que se dirigía a buscar la unión con Lavalle, Acha se incorporó a las tropas salteñas, las que atravesaron Santiago del Estero, sosteniendo combates contra los federales. Al llegar a Córdoba, Sola se incorporó a Lamadrid, y dejando el mando directo de su división a Acha, regresó a su provincia. Después de la derrota sufrida por Lavalle en el Quebracho Herrado, se reunieron los dos ejércitos. Acha fué destacado sobre Santiago, con 700 hombres para destruir a lbarra, lo que no logró. Posteriormente fué destacado para facilitar las comunicaciones entre Catamarca y La Rioja, interrumpidas por el ejército de Aldao, para lo cual marchó con 400 hombres, pero tuvo la poca suerte de ser sorprendido en Machigasta, provincia de La Rioja, el 20-3-1841, y completamente derrotado Hizo la campaña de Cuyo mandando la vanguardia de Lamadrid. El 1-8-1841, éste llegaba a Tuscum, en La Rioja, desde donde ordenó a Acha, que marchase sobre San Juan, para apoderarse de esta ciudad, punto del cual debía tratar de reunir toda clase de auxilios para regresar con ellos al ejército.

El coronel Acha hizo huir al gobernador delegado dejado por Benavídez, don José María de la Oyuela, cuyas partidas arrolló el 13-8-1841 ocupando la ciudad de San Juan, disparando aquel a la Punta del Monte, donde se hallaba el general Benavídez con su división. Posesionado de la plaza, Acha se declaró jefe de ella, tomando de inmediato todas las providencias necesarias para cumplimentar la misión que le asignara su general en jefe. Con favorable resultado, provisto de los elementos requeridos, emprendió el regreso el día 15, en busca de Lamadrid, pero fué détenido al llegar a los campos de Angaco, el 16 de agosto, por el ejército del general Aldao. Acha en este trance, se vio obligado a librar una batalla desesperada, tremenda, en la cual su talla militar cobra contornos ciclópeos, iluminada por su heroísmo y el de sus valientes compañeros. Acha allí iba a conquistar como ninguno, los entorchados de general argentino. La batalla de Angaco es la acción más extraordinaria que presentan los fastos militares de la República, pues con 600 hombres que habían realizado una marcha de 80 leguas en 5 días, yendo a pie la infantería salteña, triunfó del aguerrido ejército del Fraile Aldao, fuerte de 2.200 hombres, entre los cuales, 700 eran infantes; habiendo sostenido el combate desde las 7 de la mañana hasta ponerse el sol de aquella  jornada victoriosa para las armas unitarias. 200 infantes que sobrevivieron del ejército de Aldao fueron hechos prisioneros, y la caballería fué muerta o dispersa. Se cuenta que en lo más recio de la lucha, que fué tremenda, Acha de pie, sereno y sonriente, golpeando la caña de su bota con un latiguillo, decía, refiriéndose a sus bravos enemigos:

"¡Picaros!. . . ¡Ahora vais a ver bueno!". . .

En medio de la pelea, enardecía a sus hombres, diciéndoles: "Ya lo saben, nuestros enemigos no dan cuartel al vencido. El hombre que cae en sus manos es en el acto degollado. Muramos, pues, si fuere menester, pero muramos peleando. Vamos a dar una nueva carga y que sea la última, caiga quien caiga!". "Echando la vista sobre nuestras líneas, dice un actor de aquella formidable tragedia, vimos que estaba horriblemente diezmada, y pudimos comprender que había llegado el momento del último y supremo esfuerzo". "Bajo esta impresión, dióse orden de efectuar un golpe definitivo sobre cuanto obstáculo se ofreciera a nuestro frente. Igual impaciencia aparecía en las filas contrarias.

Las caballerías cambiaron de puesto, y su infantería debió pasar por modificaciones análogas, a juzgar por sus movimientos". "Como queda dicho, ésta tenía ahora por parapeto la acequia, delante de la cual tuvieron que detenerse los enemigos. Entonces empezó un fuego a discreción de una y otra parte a quema ropa, que duró hasta que nuestra caballería vencedora y encarnizada en la persecución, se presentó sobre el campo de batalla". "Fué aquí que ese resto de enemigos inclinó las armas y se declaró vencido. Puestos en orden y en situación de ver claro sobre cuánto había pasado, nos apercibimos con asombro que sólo quedábamos en pie 300 hombres a lo más, de los 450 con que habíamos entrado en batalla. Todos "los demás habían perecido". El campo quedó sembrado de 1.000 cadáveres del ejército de Cuyo y 200 de la gente de Acha. Aldao se retiró del campo de batalla, como igualmente,  Nazario Benavídez, que se apartó de aquel campo de desastre solo y sombrío de ira y vergüenza por el revés sufrido. En su marcha, encontró un refuerzo de tropas, que procedente de Mendoza y al mando del coronel José Santos Ramírez, marchaba a incorporarse a Aldao. Benavídez no trepida un instante y las incorpora a su rota columna, que suma ya 800 hombres, haciendo alto en la Cañada Honda. Resuelve volver sobre sus pasos y dar un golpe de mano sobre las tropas que le ha infligido tan extraordinaria derrota: regresa a San Juan. Acha se hallaba acampado en las inmediaciones de la ciudad estremecida aún por el fragor de la batalla. El bravo vencedor de Angaco fué sorprendido por su enemigo el día 19, en medio de un viento zonda que azotaba la zona, logrando dispersar la caballería las tropas atacantes.

Acha se replegó de aquel punto, llamado la Chacarilla. distante media legua al sud de la ciudad, sobre la capital, pero ésta ya había sido ocupada por Benavídez. En estas circunstancias, Acha formó su infantería en columna y a la cabeza de ella penetró en la ciudad a paso de ataque, tomando posesión de la plaza sin la menor resistencia. El general Acha sólo contaba con 250 hombres, que repartió en cantones en el círculo de la plaza, posesionándose él de la torre da la catedral. Defendió durante tres días ese recinto contra las furiosas embestidas de Benavídez. al cual ya se le habían incorporado la mayoría de las masas de San Juan. Privados de agua los soldados de la plaza por haber cortado los enemigos las acequias, y después de haber sufrido el sitio, haciendo un fuego tenaz y disputando al enemigo posición por posición, denodadamente sostenidas por Benavídes; muerta ya la mayor parte de la tropa y consumidas sus municiones, Acha con 100 soldados y 12 oficiales, la única fuerza que le quedaba disponible, se refugió en la catedral a las 10.30 de la mañana del 22 de agosto. El coronel Ramírez se aprestaba a derribar la torre de la iglesia con dos cañones que llevaba; en tales circunstancias, Acha manifestó su intención de rendirse a Benavídez. ante quien capituló con todos los que le acompañaban, bajo Ia garantía de la vida. Acha marchó con la columna de Benavídez, el cual se incorporó a Aldao en el Desaguadero y retomado por éste el comando superior el día 15 de septiembre, estando todavía a gran distancia de aquel punto, el general Ángel Pacheco que avanzaba con su ejército a marchas forzadas.

Aldao y Benavídez levantaron apresuradamente campamento, dejando los prisioneros escoltados por fuerzas del coronel Nicolás Granada, en tres carretas sin toldo de las denominadas entonces "Castillos". Poco después volvió la escolta comandada por un teniente Marín, el cual sacó al general Acha engrillado; lo hizo subir así a caballo y marchó con él 8 leguas hacia San Luis, diciéndole que lo llevaba a Buenos Aires. "Al fin, dijo Acha, después de tantos años, le volveré a ver la cara a Rosas. que debe estar más grueso y siempre coloradito". Llegados cerca de un árbol coposo algo desviado del camino que va desde el rio Desaguadero a la represa de la cabra, le dijo el teniente Marín al general Acha: "Eche pie a tierra, general, porque tengo orden de ejecutarlo". "No me extraña, replicó el vencedor de Angaco, cúmplala Vd." . Una vez desmontado, sacó del cinto unas cuantas onzas de oro, del dedo de la mano izquierda un anillo, y del bolsillo del chaleco un rico reloj, y repartió todo a los soldados, recomendándoles que le apuntaran bien y le tiraran al pecho. Después miró fijamente al teniente Marín, que bajó la vista, y dijo con profundo desprecio: "¡Estoy listo!" Fué fusilado por la espalda después de atado codo con codo y arrodillado a la fuerza. Acha se enfureció al ver que iba a ser ejecutado en esa forma, increpando al cuadro que lo iba a ejecutar con la palabra "Cobardes!" .

Después de muerto, se le cortó la cabeza, en cumplimiento a las sanguinarias disposiciones ordenadas por el general Aldao, que tan cobardemente huyó del campo de Angaco. Colocada la cabeza en un palo largo, éste fué clavado cerca de la Posta de la Cabra, en el camino por donde debía pasar el general Pacheco con su ejército, como efectivamente sucedió al día siguiente. En aquellas circunstancias la cabeza de aquel bravo soldado se hallaba en su sitio, y su cadáver a un costado medio devorado por los buitres. El valiente general Acha fué ejecutado el 16-9-1841, en las proximidades de la Posta de la Cabra. La referencia de su ejecución fué hecha medio siglo después por el teniente general Donato Alvarez, que formó parte del destacamento del teniente Marín que fusiló a aquel sobresaliente soldado. El historiador Hudson que conoció personalmente al Héroe de Angaco, pinta así la figura física de éste: "Su rostro de tez blanca, tostado por el sol, larga barba de un subido rubio infundían en la imaginación de aquel que le miraba con atención y estudio, la idea del prestigio, de la admiración del tipo que designa el valor, la grandeza de alma y del genio que revela la cualidad escasa de saber mandar y hacerse obedecer". ("Recuerdos Históricos sobre la Provincia de Cuyo", tomo II. pág. 420)

El mismo historiador pinta en su verídico libro la figura exterior del general Acha, que tuvo tres caballos muertos en la acción de Angaco: "Gran figura militar poseía el general Acha. Era completamente en su "aspecto, un caballero de la edad media, no solamente por su continente "de rasgos enérgicos, graves y de angulosas formas, sí que también, por la "severidad y digno aspecto que característicamente revestía. Vestía una blusa azul celeste de paño, una gorra de larga manga, sin visera, tendida a la espalda, del mismo color, un pantalón ajustado azul, calzando sobre él botas altas de becerro del color natural como salen de las fábricas de curtiembre del Tucumán, espuelas de plata de sencilla forma y llevando "su larga espada al cinto, en su ligera montura, pistoleras provistas y a la grupa su manta de abrigo".
Recopilacion por Guillermo Garcia -

en :

genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I388939#sthash.3mi7WNt8.dpuf


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Jue 12 Nov 2015 - 22:28

dia 12 de noviembre (1838)

Asesinato del general Alejandro Heredia


Educado en el Colegio de Nuestra Señora de Loreto en Córdoba. Gobernador de Tucumán; poderoso líder de las provincias norteñas en la década de 1830.
Comandante de las fuerzas argentinas en la guerra contra la Confederación de los Andes bajo el mando de Andrés Santa Cruz.
Se unió al ejército patriótico del norte con posterioridad a la Revolución de Mayo. Fue enviado en misión diplomática por Manuel Belgrano para entrevistar al general realista Goyeneche.  


En 1817 proporcionó ayuda a Santiago del Estero. Se desempeñó como jefe de estado mayor de Martín Güemes. En 1824 representó a Tucumán ante el Congreso Nacional Constituyente de Buenos Aires y en el de 1826 a Salta. En 1832, asumió como gobernador de Tucumán. En 1834 bajo el gobierno provisional de Juan Vicente Maza en Buenos Aires, estalló la guerra civil entre los gobernadores Heredia y Pablo de Latorre, de Salta.


Después de consultar a Rosas, Maza envió al antiguo caudillo de La Rioja, Juan Facundo Quiroga, a mediar entre ellos pero, mientras Quiroga se dirigía a cumplir dicha misión, se enteró de que Latorre había sido vencido por Heredia y asesinado (mientras regresaba a Buenos Aires, el caudillo riojano fue también asesinado). Heredia pasó entonces a ser la figura central del norte; impuso a su hermano Felipe en la gobernación de Salta.
En 1837 Rosas colocó a Heredia al mando de las fuerzas argentinas contra Santa Cruz, en Bolivia. Rosas no sólo temía el desarrollo del poder confederado boliviano-peruano en el norte, sino que también pretendía aplastar a las conspiraciones antifederales de los argentinos exiliados en Bolivia contra las provincias norteñas; cuando los tan esperados refuerzos de Rosas no llegaron, Heredia se lanzó a la invasión con sus propias fuerzas, el 24 de junio de 1838 fue derrotado en Cuyambuyo, lo que decidió la perdida por las armas de manera definitiva de Tarija.

Como varios líderes unitarios conspiraron contra el ejército, Heredia los arrestó; pero en lugar de ejecutarlos, los desterró hacia Bolivia, con un decreto que explicaba que


"ningún individuo está obligado a vivir en un país cuyo gobierno, instituciones y leyes no son conformes a sus intereses y sentimientos "

Protegida por el caudillo santiagueño Ibarra, la provincia de Catamarca se separó del protectorado, recuperando los departamentos del oeste.

Heredia nunca se enteraría: en los mismos días fue emboscado por una partida de oficiales, organizada por los opositores (uno de cuyos instigadores, aparentemente fue Marco Avellaneda), dirigidas por un capitán llamado Gabino Robles, que tenía una ofensa personal que vengar.Según historiadores como Carlos Paéz de la Torre, Alejandro Heredia habría abofeteado a Robles durante una noche de copas en la ciudad de Salta, ordenando que fuese detenido. Sin embargo, las pruebas relevadas por Mariano Maza, oficial federal que interrogó a Marco Avellaneda luego de ser capturado en su huida con posterioridad a la Batalla de Famaillá, se confirmó que los caballos que utilizó la partida que participó en el posterior asesinato de Heredia, habían sido provistos por el propio Avellaneda. El asesinato de Heredia aconteció en el camino de San Pablo a dos leguas de San Miguel de Tucumán, cuando éste se dirigía hacia su finca de Arcadia, Lules, en noviembre de 1838. Cuenta Zinny:


"El general se asomaba por uno de los postigos y sabiendo cómo tratar el asunto dice: ¿Qué quiere usted, Robles? ¿Quiere usted el gobierno? Allí lo tiene usted ¿Quiere usted dinero? Le daré a usted cuanto necesite. El asesino contesta: No, cobarde, perverso, no quiero dinero, ni el gobierno: tu vida es lo que quiero, monstruo desgraciado; y nada más que tu vida"


El gobernador brigadier doctor Alejandro Heredia, comandante en jefe del ejército argentino confederado de operaciones contra el general Santa Cruz, fué asesinado el 12 de noviembre de 1838, por una partida armada y encabezada por el comandante (coronel 20 años después) Gabino Robles, comandante Juan de Dios Paliza, Vicente Neyrot, José Casas y Gregorio Uriarte, en el punto llamado Los Lides, como a 3 leguas de la capital de Tucumán, yendo en carruaje, acompañado de su hijo, con dirección a su casa de campo.4

El victimario de Heredia, Gabino Robles gozó por un tiempo de la protección del nuevo gobierno de signo unitario de Bernabé Piedrabuena, cuyo ministro de gobierno era, precisamente, Marco Avellaneda. Ante el silencio del gobierno de Juan Manuel de Rosas, el nuevo gobierno tucumano intentó consolidar un foco unitario en el norte del país. La certidumbre de que los federales no lo permitirían, provocó que Gabino Robles huyera hacia Bolivia donde se encontaban otros emigrados unitarios en Tupiza (en el territorio que Argentina reclamaba como parte de la Provincia de Tarija).

La muerte de Heredia comenzó las reacciones unitarias contra la dominación de Rosas en el interior, que desembocarían en la Coalición del Norte. Cuando ésta fuera derrotada, el dominio de Rosas ya no tendría límites hasta la batalla de Caseros en el 3 de febrero de 1852.


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MensajeTema: Cuánto desperdicio   Vie 13 Nov 2015 - 11:31

¡Cuánto valor desperdiciado, de ambos lados! Quiroga, Pringles, Heredia, Lavalle, Dorrego, (que personalmente nunca me cayó simpático por su maltrato a Belgrano)Acha ... y tantos otros.

Cuando leo estas cosas se me pone la piel de gallina de la emoción mientras la cabeza me dice cuánta sangre tirada a la basura de la guerra civil.

Saludos,

José Luis
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 14:20

dia 13 de noviembre (1784)

Natalicio del coronel Diego González Balcarce



militar español, nacionalizado luego al Virreinato del Río de la Plata, hermano menor del General Juan Ramón González Balcarce, don Diego Balcarce tendría una importante participación durante los intentos de invasiones inglesas, así como también durante la Guerra de la Independencia. Supo combatir también en el exterior, luego de que fue tomado prisionero por los ingleses posteriormente a las invasiones de 1807, fue trasladado a Europa, y envíado más tarde a pelear contra Napoléon en la Península Ibérica.

Regresó a nuestro país casi justo para mayo de 1810, encontrándose en plena explosión de la Revolución de Mayo, donde acto seguido se alistó raudamente al Ejército que llevaba Belgrano hacia el Paraguay, combatiendo en sendas batallas de Campichuelo, Paraguarí y Tacuarí. También dio combate y se destacó en las batallas de Salta y Tucumán, y sería en la Batalla de Sipe Sipe, el 29 de noviembre de 1815 que fuera su caballería arrasada y derrotados, logrando huir dificultosamente Balcarce se refugió varios días, hasta que lo que quedaban de sus hombres lograron llevarlo hacia Tucumán, mal herido y donde nunca lograría recuperarse, a lo cual casi un año después, fallece muy joven a los 31 años de edad allí en Tucumán el 22 de de agosto de 1816.

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 14:23

dia 14 de noviembre (1813)

Batalla de Ayohuma


Después de la derrota de Vilcapugio, Belgrano debió reorganizar su ejército. El 5 de octubre se hallaba en Macha, a tres leguas de los ingenios de Ayohuma; y allí tomó todas las medidas necesarias para reorganizar su ejército y afrontar nuevamente la suerte de las armas. A principios de noviembre, Belgrano, situado en Ayohuma, contaba de nuevo con 3.000 hombres y 8 piezas de artillería, en regular estado de organización. Había tenido que remontar sus efectivos con reclutas del país, por lo cual debía combatir a todo trance, pues se hallaba persuadido de que una retirada, en su situación, lo exponía a los riesgos de una deserción considerable y, en consecuencia, a la desbandada total de sus tropas.

El ejército realista, en cambio, se movía desde Ancacato, con 3.500 hombres estimulados por la victoria y 18 piezas de artillería.

Poco antes de la batalla, Belgrano reunió a los jefes de su ejército en junta de guerra. En ella se opuso a todo proyecto de retirada y a otros planes poco prudentes y tomó sobre sí la responsabilidad de la acción. Pero al ponerla en práctica, no mostró el arresto de otras veces. No tenía confianza en la moral de las tropas; ni ya era el hombre de Tucumán que, al advertir una falsa maniobra del enemigo, se precipitó sobre él, sable en mano. Guareció su ejército detrás de un barranco, frente a la pampa de Ayohuma, en que pensaba debía desarrollarse la acción, con la esperanza de envolver mediante su fuerte caballería el flanco izquierdo del ejército enemigo. “El plan de Belgrano – dice Mitre- era esperar el ataque en sus posiciones: dejar que el enemigo se comprometiese en la llanura, hasta que estrechado a su izquierda por el barranco que quedaba a la derecha de los patriotas, se viera en la necesidad de ganar terreno en dirección opuesta, y entonces lanzar sobre su izquierda los lanceros de Zelaya, envolviéndola y tomando a su espalda, al mismo tiempo que la infantería cargase a la bayoneta sobre el resto de la línea”. Para que dieran resultado estas disposiciones, era preciso que el ataque del enemigo se pronunciase de frente, como lo esperaba el general. Prestábase a críticas la colocación de la caballería, que hubiera tenido que concretarse a la izquierda, por tener un terreno propicio para sus operaciones, y no ser necesaria su presencia a la derecha, que estaba asegurada”

Una hábil maniobra de Pezuela, que se corrió sobre la izquierda, apareciendo por sorpresa sobre el ala derecha de Belgrano, obligó a Belgrano a modificar bruscamente su formación, cambiando de frente. Pero al no introducir variantes en su plan de lucha, éste se inutilizó. Fueron desechas las dos alas patriotas y quedaron sin apoyo las columnas del centro. Bajo un intenso fuego de la artillería realista se produjo la dispersión de las fuerzas patriotas, perdiéndose fatalmente la batalla. La resistencia fue heroica y el triunfo resultó caro en vidas para el vencedor.



Según el parte de Pezuela, los soldados de Belgrano resistieron “como si hubieran criado raíces en el lugar que ocupaban”.  Las pérdidas fueron enormes para el ejército patriota. Los comandantes Cano y Superí, de Cazadores y de Pardos y Morenos respectivamente, quedaron muertos en el campo de batalla. Belgrano debió dejar en poder del enemigo cerca de l.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros. Al iniciar el movimiento de repliegue con aproximadamente l.000 hombres, Belgrano le encargó a Zelaya la dura tarea de protegerlo con 80 dragones. Al día siguiente de la batalla, Belgrano se hallaba en la quebrada de Tinguipaya, donde terminó la reorganización de sus tropas. Según el testimonio del general Paz, que acompañaba a Belgrano, la disciplina más severa se observó en todas las marchas. En esas críticas circunstancias Belgrano ordenó rezar el Rosario, a pesar de la cercanía del enemigo. La religión presente en los momentos de triunfo, les daba fortaleza a Belgrano y a su ejército en la derrota.

Lamentablemente esta derrota tuvo graves consecuencias militares y políticas; se perdieron las provincias altoperuanas en manos de los realistas y la Revolución quedó nuevamente seriamente amenazada desde el norte, por donde los realistas podían avanzar sin obstáculo.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 15:10

dia 15 de noviembre (1573)

fundación de la primitiva  Santa Fe de la Vera Cruz




La actual Cayastá, está asentada casi en el sitio donde en 1573, Juan de Garay fundó por vez primera la ciudad de Santa Fe. Escasos 1000 metros separan a Cayastá de ese sitio al que se lo denomina a menudo como Santa Fe la Vieja, que allí permaneció hasta la década de 1660, cuando se decidió su traslado a un lugar más conveniente desde el punto de vista económico, estratégico y de seguridad, es decir, al actual lugar de la ciudad capital de la provincia.

Cayastá está ubicada en el kilómetro 71 de la Ruta Provincial Nº 1, al norte de la actual Santa Fe de la Vera Cruz, y aproximadamente a 1 Km. antes de llegar a a esta localidad, se encuentran las famosas ruinas de la primitiva Santa Fe, descubiertas por el lúcido historiador e investigador Agustín Zapata Gollán (1895-1986), que inició las excavaciones en la zona cuando corría el año 1949, basándose en previos estudios que determinaron su exacta localización. Digamos de paso que Agustín Zapata Gollán, fue un erudito y a la vez excelente empleado público que prestigió su cargo de funcionario del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales de Santa Fe.

El sitio fue declarado mediante decreto 112.765/42 como Lugar Histórico Nacional, pero luego de las excavaciones dirigidas y exhumadas por Zapata Gollán, en 1957 esta declaración fue ampliada a la de Monumento Histórico Nacional, en razón de que los estudios y descubrimientos hechos permitieron ubicar tres templos: Santo Domingo, San Francisco y La Merced; además en el templo franciscano, fueron hallados los restos del primer gobernador criollo del Río de la Plata, Hernandarias de Saavedra, junto a los de su esposa, que era hija del fundador de la ciudad. Digamos también, que el voto unánime de los miembros de la Academia Nacional de la Historia avaló que las ruinas encontradas pertenecían a la primitiva Santa Fe.

La fundación de la ciudad de Santa Fe, siguió las pautas que eran norma en esa época, una cuadrícula de aproximadamente 100 has. cuya parte central se destinó a plaza de armas, a cuyo alrededor se ubicaron las despendencias administrativas, religiosas y para vivienda de los personajes principales, entre ellos el mismo Don Juan de Garay, guiándose por otros ejemplos de fundaciones como las de Lima en 1535. Fue sin duda una ciudad que respondió a una estudiada planificación previa. Si bien en el acta se hace referencia a un plano o traza que sirvió de base para el reparto de solares confeccionado por el propio Garay, este documento se extravió en la época colonial, perdiéndose con ello los datos de la distribución física de las partes adjudicadas a cada vecino, no obstante conocerse el nombre de cada uno de ellos.

Fue Garay quien repartió personalmente los solares, determinándose los espacios para chacras y suertes de estancias. Cada solar equivalía a un cuarto de manzana divididas a su vez por estrechas calles en cruz, sin duda bien hecho con criterio tanto económico como estratégico. A los hombres que gozaban de su mayor confianza les adjudicó los terrenos vecinos a lo que reservó para sí. Ya se sabe que el que parte y reparte se queda con la mejor parte.

Debe recordarse que Juan de Garay partió desde Asunción un 14 de abril de 1573 con el exclusivo propósito de fundar una ciudad que sirviera como escala y apoyo logístico al tránsito fluvial entre el Río de la Plata y Asunción, expedición que comenzó con nueve españoles peninsulares, setenta mestizos y aborígenes guaraníes traidos del área paraguaya.

Fundada que fue la ciudad a orillas del río Quiloazas (hoy San Javier), brazo del Paraná, un 15 de noviembre de 1573, transcurridos siete meses desde la partida de Asunción, en un trayecto que no estuvo exento de dificultades, se agregaron a estos audaces primigenios pobladores, otros aborígenes locales, (calchines y mocoretás) y esclavos negros africanos destinados al más rudo trabajo de las tierras que dieron origen a las primeras plantaciones de frutales y viñedos, el cultivo de cereales y la cría de ganado, escontrando esto último un excelente medio para su desarrollo que con el tiempo se volvió incontrolable y librado sólo a los avatares naturales.

El trayecto se cumplió tanto por vía terrestre, con 50 caballos, como por vía fluvial, con un bergantín, unas cuantas canoas, armas y municiones.

Los asunceños buscaron afanosamente “abrir puertas a la tierra”, para combatir su forzoso aislamiento de otros grandes centros poblados y de difícil acceso en esos años en que los caminos tenían que abrirse a golpe de machete. Esta fundación, por lo menos les facilitó la entrada y salida por el “mar dulce” como lo denominó Solís.

La necesaria convivencia de este heterogéneo conglomerado humano, diverso en lo étnico y en lo cultural, sin duda conformó una sociedad de características especiales donde cada grupo hizo aportes de su cultura originaria.

Abandonado que fue el lugar tras el traslado al nuevo emplazamiento, el río Quiloazas con la paciencia que los años pusieron a su disposición fue carcomiendo las costas y modificando su cauce sin apuro pero sin pausa lo que dio como resultado que de las 100 hectáreas originales hoy queden sólo unas 69, proceso facilitado por la arenosa y poco consistente compactación de los suelos que surca, arrastrando el material aguas abajo y cavando un nuevo curso que dejó bajo sus aguas el sector próximo a la Plaza de Armas, donde se encontraban la Iglesia Matriz, la de la Compañía de Jesús, la de San Roque y la propia casa de Juan de Garay. En el sector que no fue afectado, está el remanente de la Plaza, las Iglesias conventuales de San Francisco, Santo Domingo y La Merced; el Cabildo y un gran número de viviendas que pertenecieron entre otros a un nieto del fundador, Cristóbal Garay; a Francisco de Paez, a Juan González de Ataide, a Alonso Fernández Montiel, a Manuel Ravelo y a un escribano Juan de Cifuentes.

Las excavaciones pusieron al descubierto gran cantidad de objetos que dan indicios de la vida de la ciudad que existió un poco más allá de la mitad del siglo XVII. Vieron la luz, monedas, medallas, amuletos de plomo, rosarios, cuentas de collares, útiles de labranza, porcelana oriental, ladrillos, tejas (algunas con dibujos e inscripciones), herramientas, cerámicas españolas e indígenas.

Dentro de los recintos de los templos las excavaciones mostraron los restos de más de 200 pobladores enterrados en el lugar, y Zapata Gollán logró identificar a varios entre los que se encontraron los de Hernandarias y su esposa.



en:

http://historiaybiografias.com/santafe/

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 15:19

dia 16 de noviembre (1810)

Fundación de Curuzú Cuatiá





Las corrientes conquistadoras y colonizadoras del norte y los Jesuitas que venían de la costa del Uruguay, llegaron a este lugar llamándolo Posta de la Cruz, pero los guaraníes ya lo conocían como Curuzú Cuatiá.

Grandes y pobladas estancias situadas en la zona y el avecinamiento de pobladores, creó un serio problema jurisdiccional entre los Cabildos de Corrientes y de Yapeyú.

Este litigio data aproximadamente desde el año 1797, cuando el Comandante del Partido Tomás Castillo, levantó una capilla que nucleaba a los pobladores, y que continuó hasta la Revolución de Mayo.

El General Dr. Manuel Belgrano, Jefe del Ejército del Norte, en su viaje misional al Paraguay, llegó a este lugar el 14 de noviembre de 1810 y como Vocal de la Primera Junta Gubernativa, puso final al problema, adjudicándole al Cabildo de Corrientes su jurisdicción.

El 16 de noviembre de 1810, Belgrano dicta el decreto de fundación de la ciudad de Curuzú Cuatiá.

Es así como fija los límites de la planta urbana, y establece los lugares donde se construirán la escuela, la plaza mayor, la iglesia matriz, el ayuntamiento y la casa capitular de Curuzú Cuatiá.

 

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 15:26

dia 17 de noviembre (1618)
Diego de Góngora es designado primer gobernador de  Buenos Aires


Nacido en Pamplona, Navarra, Diego de Góngora pertenecía a la Orden de Santiago y durante más de siete años había guerreado en la campaña de Flandes de la que regresó con una elogiosa recomendación del Duque de Lerma.

Con esos antecedentes, cuando Felipe III decidió dividir el territorio de la Gobernación del Río de la Plata creando una sede administrativa en Asunción y otra en Buenos Aires, el 16 de diciembre de 1617 nombró a Diego de Góngora como primer gobernador de la gobernación del Río de la Plata.

Zarpó de España ya en 1618 con tres naves que transportaban contrabando, incluyendo esclavos, y por una enorme suma (300.000 ducados). La carga era ajena, el operaría ingresándola a Buenos Aires. Cuando la flotilla llegó a la bahía de Todos los Santos le llegaron noticias de que la operación había sido descubierta. Góngora argumentó primero que el cargamento era de uso personal pero dado lo inverosímil de la excusa optó por desembarcarlo en la bahía dejando que se hiciera cargo la red de contrabando de transportarlo por tierra.

El 17 de mayo de 1618 asumió la gobernación. Ni bien llegó, mandó a apresar a Hernandarias, el anterior Gobernador del Río de la Plata. No sólo lo apresó sino que vendió sus bienes y propiedades, esto en concurso con la red de contrabando establecida en la ciudad, a la que aquel había perseguido. De hecho, excluyendo a Hernandarias casi todos los gobernadores (y funcionarios e incluso la iglesia) estuvieron comprometidos en mayor o menor grado con el contrabando y Góngora no fue una excepción.

Los principales contrabandistas (se los denominaba Confederados) eran el sevillano Juan de Vergara, notario del Santo Oficio, y el portugués Diego de Vega. Fueron perseguidos por Hernandarias pero con Góngora se convirtieron en los verdaderos dueños de la ciudad. Las fuerza del contrabando en Buenos Aires tenía connotaciones no sólo obviamente delictivas sino razones económicas profundas, originadas en las restricciones al comercio por parte de la Monarquía que favorecían los intereses de la península y en segundo lugar de Lima, en perjuicio del Alto Perú y Buenos Aires.

Góngora no se limitó a apoyar con entusiasmo el contrabando: en épocas en que la actividad corsaria comprometía los dominios españoles, insistió a las autoridades en que precisaba con urgencia recursos de armas, municiones y fondos extraordinarios dado que contaba con información que hacía prever inminentes ataques de corsarios holandeses. La información era falsa y fue simplemente un negociado más.


Ante el creciente escándalo, la Corona envió a investigar a Matías Delgado Flores, quien al poco tiempo calificó al gobernador de "señor y dueño absoluto de esta tierra". También afirmó "los contrabandistas están en todas partes, he de matar a todos los de esta ciudad" lo que dio un magnífico pie a que Góngora instruyera a Vergara para que como notario del Santo Oficio lo encausara y condenara. Finalmente la Audiencia de Charcas designó a su oidor, Alonso Pérez de Salazar, para que interviniera. Góngora evadió el arresto, refugiándose en casa de los jesuitas, donde murió dos años después. Como detalle, Góngora había encomendado a los jesuitas junto con los franciscanos la actividad misionera en la Banda Oriental (actual Uruguay).

En el juicio de residencia, Góngora fue hallado culpable de permitir la introducción de más de 5000 negros esclavos y la salida ilegal de exportaciones de cueros. Ya muerto, el Consejo Real de Indias condenó a la familia de Góngora a pagar 23.050 ducados gravando su herencia.

Juan de Vergara lo suplanto como gobernador

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 16:07

dia 18 de noviembre (1844)

fallecimiento del general José Rondeau


Su padre era un comerciante francés. De joven, se mudó con su familia a Montevideo. Se educó allí. Abandonó sus estudios teológicos en segundo año para comenzar la carrera militar en el regimiento de Infantería de Buenos Aires (1793).
Combatió contra los indios y los portugueses del Brasil. Intervino en la defensa de Montevideo contra la invasión inglesa. Las fuerzas de Whitelocke lo capturaron y lo enviaron como prisionero a Londres. Logró liberarse y fue a España.
En La Coruña, organizó el batallón de Buenos Aires para luchar contra la invasión de Napoleón.
En agosto de 1810 regresó a Montevideo. De inmediato, se unió a los patriotas de la Revolución de Mayo. La Primera Junta de Buenos Aires lo nombró teniente coronel y estuvo a cargo de las fuerzas patrióticas en la Banda Oriental (Uruguay). Apoyó a Artigas en el primer sitio de Montevideo y luchó en el segundo. Por sus brillantes tácticas en la batalla de El Cerrito contra los realistas fue nombrado comandante del ejército del Norte para reemplazar a San Martín que había renunciado por razones de salud (1814).


Durante corto tiempo, fue Director Supremo después de la caída de A1vear (1815). Regresó al Alto Perú y obtuvo la victoria de Puesto del Marqués pero su ejército fue casi totalmente desintegrado por las derrotas de Venta y Media y Sipe Sipe. Delegó el mando en Belgrano el 7 de agosto de 1816. Regresó a Buenos Aires; fue director supremo interino durante el difícil período (9 de junio de 1819 - 11 de febrero de 1820) después de la renuncia de Pueyrredón. Renunció después de la batalla de Cepeda y decidió no intervenir en las guerras civiles que prosiguieron.
Regresó al servicio militar en 1824 como brigadier general al mando de fuerzas que luchaban contra los indios en la frontera sur. Actuó como ministro de Guerra de Dorrego. Luego fue gobernador provisional y comandante militar de la nueva República del Uruguay (diciembre de 1828 - abril de 1830). Desarrolló otras funciones gubernamentales pero después de que los uruguayos se separaron en dos grupos políticamente hostiles (1836) se retiró de la vida pública
Antes de morir en Montevideo, entregó su espada a su ahijado, el sargento de artillería Bartolomé Mitre que luego se convertiría en un importante historiador de los acontecimientos en los que había participado. Fue enterrado en el Panteón Nacional del Uruguay.



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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 19:21

dia 18 de noviembre (1844)

fallecimiento del general José Rondeau



Su padre era un comerciante francés. De joven, se mudó con su familia a Montevideo. Se educó allí. Abandonó sus estudios teológicos en segundo año para comenzar la carrera militar en el regimiento de Infantería de Buenos Aires (1793).
Combatió contra los indios y los portugueses del Brasil. Intervino en la defensa de Montevideo contra la invasión inglesa. Las fuerzas de Whitelocke lo capturaron y lo enviaron como prisionero a Londres. Logró liberarse y fue a España.
En La Coruña, organizó el batallón de Buenos Aires para luchar contra la invasión de Napoleón.
En agosto de 1810 regresó a Montevideo. De inmediato, se unió a los patriotas de la Revolución de Mayo. La Primera Junta de Buenos Aires lo nombró teniente coronel y estuvo a cargo de las fuerzas patrióticas en la Banda Oriental (Uruguay). Apoyó a Artigas en el primer sitio de Montevideo y luchó en el segundo. Por sus brillantes tácticas en la batalla de El Cerrito contra los realistas fue nombrado comandante del ejército del Norte para reemplazar a San Martín que había renunciado por razones de salud (1814).


Durante corto tiempo, fue Director Supremo después de la caída de A1vear (1815). Regresó al Alto Perú y obtuvo la victoria de Puesto del Marqués pero su ejército fue casi totalmente desintegrado por las derrotas de Venta y Media y Sipe Sipe. Delegó el mando en Belgrano el 7 de agosto de 1816. Regresó a Buenos Aires; fue director supremo interino durante el difícil período (9 de junio de 1819 - 11 de febrero de 1820) después de la renuncia de Pueyrredón. Renunció después de la batalla de Cepeda y decidió no intervenir en las guerras civiles que prosiguieron.
Regresó al servicio militar en 1824 como brigadier general al mando de fuerzas que luchaban contra los indios en la frontera sur. Actuó como ministro de Guerra de Dorrego. Luego fue gobernador provisional y comandante militar de la nueva República del Uruguay (diciembre de 1828 - abril de 1830). Desarrolló otras funciones gubernamentales pero después de que los uruguayos se separaron en dos grupos políticamente hostiles (1836) se retiró de la vida pública
Antes de morir en Montevideo, entregó su espada a su ahijado, el sargento de artillería Bartolomé Mitre que luego se convertiría en un importante historiador de los acontecimientos en los que había participado. Fue enterrado en el Panteón Nacional del Uruguay.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 19:27

dia 19 de noviembre (1816)
combate de India Muerta


La invasión de la Banda Oriental llevada a cabo en agosto del año 1816 por el ejército portugués procedente de Río Grande del Sur. El motivo de la invasión aducido por el rey de Portugal era el propósito de pacificarla, dado que el estado insurreccional en ella reinante podía extenderse al territorio riograndense. La causa real, residía en la antigua aspiración portuguesa de extender sus dominios territoriales hasta el río de la Plata.  

La acción

El jefe oriental Fructuoso Rivera con unos 1.000 hombres ataco cerca de India Muerta (arroyo que desemboca en el extremo sur de la laguna Mirin), al brigadier Pinto de Araujo, que con una columna de 900 hombres había sido destacado por el general Lecor. Los patriotas orientales sufrieron una severa derrota.

Después de India Muerta los artiguistas libraron, en el mes de diciembre, dos acciones victoriosas: una en el arroyo Sauce, al N. N. O. de Maldonado y otra en el arroyo Cordobés, afluente del río Negro al O. S. O. de Cerro Largo.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 19:38

dia 20 de noviembre (1845)
Combate de Vuelta de Obligado


Quizás uno de los aspectos más notables e indiscutidamente positivos del régimen de Rosas haya sido el de la defensa de la integridad territorial de lo que hoy es nuestro país. Debió enfrentar conflictos armados con Uruguay, Bolivia, Brasil, Francia e Inglaterra. De todos ellos salió airoso en la convicción –que compartía con su clase social- de que el Estado era su patrimonio y no podía entregarse a ninguna potencia extranjera. No había tanto una actitud nacionalista fanática que se transformaría en xenofobia ni mucho menos, sino una política pragmática que entendía como deseable que los ingleses manejasen nuestro comercio exterior, pero que no admitía que se apropiaran de un solo palmo de territorio nacional que les diera ulteriores derechos a copar el Estado, fuente de todos los negocios y privilegios de nuestra burguesía terrateniente.

En el Parlamento británico se debatía en estos términos el pedido brasileño y de algunos comerciantes ingleses para intervenir militarmente en el Plata a fin de proteger sus intereses: “El duque de Richmond presenta una petición de los banqueros, mercaderes y tratantes de Liverpool, solicitando la adopción de medidas para conseguir la libre navegación de el Río de la Plata. También presenta una petición del mismo tenor de los banqueros, tenderos y tratantes de Manchester. El conde de Aberdeen (jefe del gobierno) dijo que se sentiría muy feliz contribuyendo por cualquier medio a su alcance a la libertad de la navegación en el Río de la Plata, o de cualquier otro río del mundo, a fin de facilitar y extender el comercio británico. Pero no era asunto tan fácil abrir lo que allí habían cerrado las autoridades legales. Este país (la Argentina) se encuentra en la actualidad preocupado en el esfuerzo de restaurar la paz en el Río de la Plata, y abrigo la esperanza de que con este resultado se obtendrá un mejoramiento del presente estado de cosas y una gran extensión de nuestro comercio en esas regiones; pero perderíamos más de lo que posiblemente podríamos ganar, si al tratar con este Estado, nos apartáramos de los principios de la justicia. Pueden estar equivocados en su política comercial y pueden obstinarse siguiendo un sistema que nosotros podríamos creer impertinente e injurioso para sus intereses tanto como para los nuestros, pero estamos obligados a respetar los derechos de las naciones independientes, sean débiles, sean fuertes”.

El canciller Arana decía ante la legislatura: “¿Con qué título la Inglaterra y la Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores? ¿Y cuál es la ley general de las naciones ante la cual deben callar los derechos del poder soberano del Estado, cuyos territorios cruzan las aguas de estos ríos? ¿Y que la opinión de los abogados de Inglaterra, aunque sean los de la Corona, se sobrepondrá a la voluntad y las prerrogativas de una nación que ha jurado no depender de ningún poder extraño? Pero los argentinos no han de pasar por estas demasías; tienen la conciencia de sus derechos y no ceden a ninguna pretensión indiscreta. El general Rosas les ha enseñado prácticamente que pueden desbaratar las tramas de sus enemigos por más poderosos que sean. Nuestro Código internacional es muy corto. Paz y amistad con los que nos respetan, y la guerra a muerte a los que se atreven a insultarlo”.

Se ve que Su Graciosa Majestad decía una cosa y hacía otra, porque en la mañana del 20 de noviembre de 1845 pudieron divisarse claramente las siluetas de cientos de barcos. El puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por las dos flotas más poderosas del mundo, la francesa y la inglesa, históricas enemigas que debutan como aliadas, como no podía ser de otra manera, en estas tierras.

La precaria defensa argentina estaba armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional.

Aquella mañana el general Lucio N. Mansilla, cuñado de Rosas y padre del genial escritor Lucio Víctor, arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

Mientras las fanfarrias todavía tocaban las estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná nuestras baterías abrieron fuego sobre el enemigo. La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota franco-inglesa desembarcó y se apoderó de las baterías. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte. En la acción de la Vuelta de Obligado murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.

Al conocer los pormenores del combate, San Martín escribía desde su exilio francés: “Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside a la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y el resto de las demás provincias, y aunque no dudo que en la capital tenga un número de enemigos personales, estoy convencido, que bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero; ello es que la totalidad se le unirán (…). Por otra parte, es menester conocer (como la experiencia lo tiene ya mostrado) que el bloqueo que se ha declarado no tiene en las nuevas repúblicas de América la misma influencia que lo sería en Europa; éste sólo afectará a un corto número de propietarios, pero a la mesa del pueblo que no conoce las necesidades de estos países le será bien diferente su continuación. Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que con más o menos pérdidas de hombres y gastos se apoderen de Buenos Aires (…) pero aun en ese caso estoy convencido, que no podrán sostenerse por largo tiempo en la capital; el primer alimento o por mejor decir el único del pueblo es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea; estoy persuadido será muy corto el número de argentinos que quiera enrolarse con el extranjero, en conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería del país y 25 o 30 piezas de artillería volante, fuerza que con una gran facilidad puede mantener el general Rosas, son suficientes para tener un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires”.

Juan Bautista Alberdi, claro enemigo del Restaurador, comentaba desde su exilio chileno: “En el suelo extranjero en que resido, en el lindo país que me hospeda sin hacer agravio a su bandera, beso con amor los colores argentinos y me siento vano al verlos más ufanos y dignos que nunca. Guarden sus lágrimas los generosos llorones de nuestras desgracias aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo con colores argentinos: Rosas no es un simple tirano a mis ojos; si en su mano hay una vara sangrienta de hierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano. No me ciega tanto el amor de partido para no conocer lo que es Rosas bajo ciertos aspectos. Sé, por ejemplo, que Simón Bolívar no ocupó tanto el mundo con su nombre como el actual gobernador de Buenos Aires; sé que el nombre de Washington es adorado en el mundo pero no más conocido que el de Rosas; sería necesario no ser argentino para desconocer la verdad de estos hechos y no envanecerse de ellos”.

El embajador norteamericano en Buenos Aires, William Harris, le escribió a su gobierno: “Esta lucha entre el débil y el poderoso es ciertamente un espectáculo interesante y sería divertido si no fuese porque (…) se perjudican los negocios de todas las naciones”.

Dice el historiador H. S. Ferns: “Los resultados políticos y económicos de esa acción fueron, por desgracia, insignificantes. Desde el punto de vista comercial la aventura fue un fiasco. Las ventas fueron pobres y algunos barcos volvieron a sus puntos de partida tan cargado como habían salido, pues los sobrecargos no pudieron colocar nada”.

Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante los bloqueos le valió la felicitación del general San Martín y un apartado especial en su testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 19:49

dia 21 de noviembre (1816)

Muere en combate el bravo Coronel Ignacio Warnes


Muy joven ingresó como cadete en el Cuerpo de Blandengues de Montevideo, destinado a cuidar las fronteras. El 2 de enero de 1799 el rey lo nombró alférez del Cuerpo de Blandengues de Buenos Aires. Entre 1806 y 1807 combatió contra las Invasiones Inglesas. En 1810 adhirió decididamente a la Revolución de Mayo, alistándose en los ejércitos de la emancipación; revistó como uno de los lugartenientes de Manuel Belgrano en la pequeña tropa que marchó a libertar al Paraguay Expedición Libertadora al Paraguay.
En esa campaña cayó prisionero el 6 de diciembre de 1810. Ese día desde Candelaria Belgrano dirigió un oficio al gobernador del Paraguay Bernardo de Velasco, al Cabildo de Asunción y al obispo, pidiéndoles un acuerdo para evitar el derramamiento de sangre, invitándolos al sometimiento a la Junta y el envío de un diputado. El capitán Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó el parlamento, pero fue apresado por Pablo Thompson, jefe de un destacamento paraguayo de 500 hombres apostado en la margen opuesta del río y remitido engrillado a Asunción, desde donde fue enviado a Montevideo. Luego logró ser liberado, reintegrándose a las fuerzas que luego participarían de las campañas del Ejército del Norte a las órdenes de Belgrano y con el grado de teniente coronel.

Warnes fue nombrado jefe del Regimiento N° 6 de Infantería, conocido como 6 del Perú. Warnes se destacó en las exitosas batallas de Tucumán (septiembre de 1812) y Salta (febrero de 1813), batallas luego de las cuales el Ejército del Norte reintentó la liberación del Alto Perú. Durante las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, Warnes se distinguió por su valentía y arrojo.

Combate de El Parí

Componían el ejército realista, el Batallón Fernando VII, el Talavera de la Reina, dos divisiones cochabambinas y dos piezas de artillería, haciendo un total de 1.600 hombres.

El Ejército Patriota componíase de poco más de 1.000 hombres distribuidos en las tres armas: la caballería al mando del coronel Mercado, la infantería al mando del comandante Saturnino Salazar y el comandante Rocha dirigía la artillería, una parte de la fusilería estaba integrada por unos 300 jóvenes criollos de lo más selecto de la juventud boliviana.
Mercado divisó la caballería enemiga que fue interceptada. Mercado, después de esto, había vencido a la caballería cochabambina y la perseguía.

Mientras tanto Warnes atacaba a la infantería e iba torciendo la balanza hacia su favor en el Pari. Luego dirigía a sus tropas sobre la línea de fuego pero el coronel Aguilera espero astutamente esta situación y no se sabe exactamente, pero por orden de Aguilera o por un soldado se produjo un disparo de fusil o cañón que derribó al caballo de Warnes, quedando el caudillo con su pierna aprisionada, este incidente fue aprovechado por un "talaverino" que mató a Warnes con su bayoneta, produciéndose la dispersión de los patriotas tras la muerte de su comandante.

Después de más de cinco horas de encarnizada lucha, con innumerables bajas de uno y otro lado, no quedaba más que un puñado de hombres, el campo yacía lleno de soldados muertos, algunos desmembrados, con sus caballos muertos.

Posteriormente, el vencedor brigadier Aguilera, expuso en una picota la cabeza de Warnes en la esquina sudeste de la Plaza de Armas de Santa Cruz de la Sierra, su ciudad natal

La batalla de El Pari fue más sangrienta que hubo en la Guerra de Independencia Hispanoamericana y en la independencia de América en general ya que solo 200 hombres sobrevivieron en el ejército realista y unos 350 de las fuerzas patriotas.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 19:58

dia 22 de noviembre (1861)

Matanza de Cañada de Gómez


Después de Pavón, en que Urquiza le regala la victoria a Mitre, aquel se retira al tranco a su feudo de Entre Ríos. En vano esperaría los federales la intervención del “federal” Urquiza, que haría oídos sordos a pedidos y cartas enviadas por los federales para que les sacara de encima al ejercito de Buenos Aires que lo reprimía en todas las provincias interiores, menos en Entre Ríos. Urquiza cumplía a rajatablas el “pacto” de Pavón, y dejaría las manos libres a los mitristas a cambio de su feudo, sujetando a los bravos entrerrianos que se salían de la vaina por ir contra “los porteños”. Urquiza no escucharía ni a sus amigos ni partidarios, como López Jordán, y no contestaría las cartas que en vano le mandaba el Chacho. Urquiza se mantenía inmutable en su palacio de San José, mientras los mitristas “limpiaban de gauchos y federales” el interior.

Mientras tanto Mitre, para no comprometerse, incentivaba en medias palabras Sarmiento, que no necesitaba nada para excederse, y a su vez incorporaba como jefes del ejército a los colorados uruguayos Venancio Flores, Paunero, Sandes, Irrazábal, entre otros.

El 22 de noviembre de 1861, Flores se adelanta hasta Cañada de Gómez y sorprende a los federales, a los que derrota y pasa a degüello a gran parte e incorporando al resto. Esta acción le adjudicaría el mote de “el degollador de Cañada de Gómez”.

El suceso es tan aberrante, que hasta el ministro de guerra de Mitre, Gelly y Obes, muestra su espanto en el parte de la hecatombe:

“El suceso de la Cañada de Gómez – informa al gobernador Manuel Ocampo – es uno de los hechos de armas que aterrorizan al vencedor…Eso es lo que le pasa al general Flores, y es por ello que no quiere decir detalladamente lo que ha pasado. Hay más de 300 muertos que por nuestra parte solo hemos tenido dos muertos…Ese suceso es la segunda edición de Villamayor, corregida y aumentada… Para disimular más la operación confiada a general Flores se le hizo incorporar toda la fuerza de caballería de la División Córdoba enemiga” (Archivo Mitre, IX, 277)

Los “incorporados” por Flores desertan en la primera ocasión, y entonces no habrá más incorporaciones: solo degüellos. Mitre no se “ensucia las manos”, ya calla mientras sus mercenarios cumplen la tarea de limpiar el interior, y poner todo “de un mismo color” imponiendo “el reino de la libertad” como dice textualmente el diario La Nación de Mitre. El que no calla es Sarmiento, que dirá: “Los gauchos son bípedos implumes que de tan infame condición, que no sé que se gana con tratarlos mejor”

Los degolladores contratados por Mitre, además de uruguayos colorados (liberales) son italianos, hábiles en degollar gauchos dormidos. José María Roxas y Patrón escribía a Rosas el 6 de enero de 1862:

“Una gran parte de la emigración europea que nos viene, propaga esos instintos feroces. En la matanza de Gómez, según dicen los que escaparon, los italianos hicieron despertar en la otra vida a muchos que, cansados de los trabajos del día anterior, dormían profundamente”

Era la emigración “civilizada” que el mitrismo liberal porteño traía de Europa para “civilizar” el “bárbaro” interior, en tanto Urquiza disfrutaba de su feudo entrerriano mientras los pobres gauchos morían al grito de ¡Viva Urquiza!




en

http://www.lagazeta.com.ar/caniada_de_gomez.htm

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 20:09

dia 23 de noviembre (1895)

Primera Conscripción militar de ciudadanos argentinos en Cura Malal


Por la ley 3318 se llamó a la primera conscripción general de ciudadanos el 23 de noviembre de 1895 y se puso en marcha el 12 de marzo de 1896. Se decretó la movilización de 24.000 ciudadanos que junto a 10.000 hombres del ejército de línea realizaron los movimientos para concentrarse en Cura Malal.


En Pigüé el 15 de abril de 1896, 8.000 soldados arribaron para luego dirigirse al valle del Cura Malal Grande, las maniobras se realizaron ante una hipotética guerra con Chile.
La llamada “Primera Conscripción de Cura Malal”, si bien se desarrolló en distintos campamentos del país, concentró el mayor número de ciudadanos en la localidad así denominada del partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires.


Un importante monumento conmemorativo recuerda este hecho a la entrada de esta ciudad (ingreso por ruta nacional 33) y además en el propio sitio del campamento original, un monolito recuerda la gesta. En las inmediaciones del cerro se encuentra un cementerio donde fueron enterrados varios de los soldados que fallecieron, por las inclemencias del duro invierno y algunas enfermedades de la época.
En el Museo Regional local se conservan gran cantidad de elementos y uniformes de este hecho histórico y los listados oficiales de soldados y oficiales y suboficiales que participaron de la Primera Conscripción. También mucho material escrito de crónicas y diarios de la época.

Este ensayo, que tuvo alcance nacional, fue muy exitoso e inició un sistema de incorporaciones por clase a las fuerzas armadas que tuvo un siglo de vigencia, hasta ser abolido en la última década del Siglo XX El Mayor y Director de Banda Juan Ríspoli (Italia 1847-Argentina 1907), escribió la marcha Cura Malal, como homenaje a la primera conscripción argentina.

El Monolito, edificado con lajas de las sierras, de acuerdo con los planos preparados por el Ingeniero Luis María Campos, recuerda al Este lugar es declarado Lugar Histórico, y es el sitio donde tuvo lugar, en abril de 1896, la instrucción militar, bajo las órdenes del Gral. Luis María Campos, del primer contingente de soldados conscriptos, luego de la sanción de la ley del servicio militar obligatorio por el presidente José E. Uriburu, en noviembre de 1895.


El monolito que conmemora este hecho se yergue frente al imponente paisaje de la sierra de Cura Malal.
Desde aquí se puede realizar un hermoso paseo a pie, trayecto de 600 m en subida, para visitar la Gruta de Cura Malal.


Ejército Argentino en el lugar donde unos 8.000 soldados llegaban a Pigüé para cumplir con el primer Servicio Militar Obligatorio el 15 de abril de 1896. Fue inaugurado el 15 de Abril de 1936 y declarado Monumento Histórico el 1 de Mayo de 1951.



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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 27 Nov 2015 - 20:17

dia 23 de noviembre (1818)

toma del fuerte de Monterrey de California


El 20 de noviembre de 1818 el vigía de Punta de Pinos, ubicado en uno de los extremos de la bahía de Monterrey, avistó a las dos embarcaciones argentinas, la Chacabuco y la Argentina. Otros informes que existen en los archivos de California, señalan que las naves fueron primero avistadas en el presidio de San Francisco, sin que se acercaran a la costa. Tras avisar al gobernador, se prepararon los cañones de la costa, se puso en armas a la guarnición de 40 hombres (25 soldados del presidio, 4 artilleros de línea y 11 artilleros milicianos) y se envió a la misión de Soledad (otras fuentes dicen que al Rancho del Rey) a las mujeres, niños, ancianos y personas incapacitadas para pelear. A cargo de las fuerzas se hallaba el sargento Manuel Gómez, tío del oficial Luciano Gómez, que iba en la expedición corsaria. Una batería de 3 cañones fue improvisada en la playa, al mando del cabo José Jesús Vallejo.

Bouchard se reunió con sus oficiales para diseñar el plan de ataque, el cual consistía en hacer que la Chacabuco ingresara al puerto con bandera estadounidense, para obtener información sobre las defensas, para luego ingresar La Argentina y efectuar el desembarco. El oficial Peter Corney ya había estado en dos oportunidades en Monterrey, por lo que conocía la profundidad de la bahía. Se determinó utilizar para el ataque la corbeta Chacabuco, ya que el gran calado de la fragata La Argentina podía producir que esa embarcación encallase, y se concentró allí la tropa de desembarco. Debido a una calma marina, la fragata tuvo que echar al agua varios botes para que la remolcaran lejos del alcance de la artillería española, hasta anclar en quince brazas de agua. Una vez remolcada, Bouchard envió en los mismos botes hacia la Chacabuco al capitán Sheppard junto a 200 hombres armados con fusiles y lanzas con órdenes de desembarcar inmediatamente.

La corbeta Chacabuco, al mando del Corney, ancló a las doce de la noche en las cercanías de un promontorio, sin saber que Solá había destacado 2 baterías con 6 cañones que podían alcanzar al barco. Debido al cansancio que sufrían los hombres, tras remolcar la fragata y remar hacia la corbeta, Sheppard decidió no atacar de noche, mientras desde tierra intentaban comunicarse con él con una bocina. Corney hizo entender a los españoles que por la mañana realizaría arreglos con ellos, sin que fuera atacado durante la noche. Con la primera luz del día descubrió que había anclado demasiado cerca de la costa, y que a pocos metros se encontraban la artillería española lista para atacarlos. El capitán decidió abrir fuego, que fue respondido por las 2 baterías, y tras quince minutos de combate la corbeta arrió la bandera en señal de rendición16 con el puente lleno de muertos y heridos, ante la vista de Bouchard que no podía avanzar por la calma marina. Bouchard envió 6 botes, pero el cabo Vallejo los atacó desde la playa con la batería improvisada, y debieron retornar.


A los diez y siete tiros de la fortaleza tuve el dolor de ver arriar la bandera de la Patria! escribió bouchard en el parte diario


Corney se hallaba con su barco inmovilizado y ordenó que sus hombres bajaran a los botes. Los españoles exigieron que el capitán bajara a tierra, pero solo lo hizo como parlamentario el segundo comandante de la Chacabuco, Joseph Chapman, junto con dos marineros, quedando encarcelados. Desde la fragata, Bouchard vio cómo sus hombres eran derrotados, pero también observó que los españoles no intentaron apoderarse de la Chacabuco ya que carecían de embarcaciones. Solá ordenó continuar el fuego, pero Gómez rehusó, debido a que ya se había rendido la Chacabuco por lo que Vallejo lo supuso en complicidad con su sobrino y continuó haciendo fuego hasta que su padre se acercó a convencerlo. Algunas versiones señalan que Gómez ordenó disparar sobre la batería de Vallejo para impedir que exterminara a la tripulación. Durante la noche, luego de que comenzara a soplar el viento, Bouchard ordenó levar anclas y moverse en dirección al puerto, contando entonces con solo 40 hombres a bordo. Sin embargo, debido al calado de la fragata, no podía acercarse lo suficiente como para abrir fuego, pero sí para proteger a la corbeta. Para ganar tiempo, envió un parlamentario a solicitar al gobernador que dejara salir a la corbeta, pero, según Bouchard éste le contestó que lo haría a cambio de una suma de dinero. La versión de Solá dice que el parlamentario exigió la rendición de la provincia y que él le contestó que la defendería en nombre del Rey. A las nueve de la noche comenzaron las tareas para trasladar a la fragata en botes a los sobrevivientes de la corbeta, lo que se realizó en sigilo mientras en tierra se realizaban festejos, pero dejando a los heridos a bordo para no alertar a los españoles.

En la madrugada del 24 de noviembre, Bouchard ordenó a sus hombres que se pusieran al mando de los 9 botes, 4 de ellos con un cañón a bordo. En las embarcaciones, comandadas por Bouchard, se encontraban 200 hombres, 130 armados con fusiles y 70 con picas de abordaje. Desembarcaron en Punta Potreros, a una legua del fuerte, en una caleta oculta por las alturas, quedando el teniente Burgen a cargo de los barcos. Mientras subían un desfiladero, se les acercó una fuerza de milicianos realistas de caballería al mando del alférez José Estrada enviada a rechazarlos, que fue dispersada retornando al presidio de Monterrey. Bouchard dice que eran entre 300 y 400 hombres de caballería, Solá dice que eran 25. Estrada dijo haberse retirado al ver 400 corsarios con 4 cañones. Al mismo tiempo, la Chacabuco abrió fuego sobre la batería costera, que recibió órdenes de destruir los cañones y retirarse hacia el presidio.

La resistencia del fuerte fue muy débil, los defensores abandonaron las fortificaciones antes de ser asaltadas. Los atacantes comenzaron a escalar los muros mientras los defensores escapaban por la puerta del fuerte y tras una hora fue enarbolada la bandera de la Argentina en el fuerte. Fueron capturadas 22 piezas de artillería, 12 de las cuales se hallaban en la batería baja, y 8 en la alta de la fortaleza, junto con 2 piezas volantes.


Después de tomar el Fuerte, las tropas argentinas decidieron atacar la otra batería, que restaba, y con otras varias piezas de artillería volante escoltadas por algunos piquetes de Caballería, que guarnecían sus presidios, y nos hacían bastante resistencia, y por ello, á sangre y fuego logramos rendir todo aquel pueblo y salvar a sus prisioneros.

Las tropas realistas dispersas se reagruparon en la población pero ante el avance de la infantería, el gobernador Solá se dirigió a Rancho del Rey (actual Salinas), llevando los archivos provinciales, un cañón de dos libras, dos cajas de pólvora y 6.000 cartuchos de fusil. Allí recibió 200 soldados de refuerzos de San José y San Francisco, y un considerable número de indígenas, retornando a Monterrey luego de que la población fuera casi completamente destruida y abandonada por los atacantes.

Los corsarios argentinos tomaron la ciudad durante seis días, en los que se apropiaron del ganado, que sacrificaron junto a los caballos que encontraron, destruyeron la artillería, quemaron el fuerte y lo arrasaron, el cuartel de los artilleros, la residencia del gobernador y las casas de los españoles junto a sus huertas y jardines. Solo permanecieron en pie los templos y las casas de los americanos. Solo 2 piezas de artillería ligera de bronce fueron embarcadas, junto con algunas barras de plata encontradas en un granero.

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