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  Página Histórica de Hoy

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Quequén Grande
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Lun 15 Feb 2016 - 9:26

Algo un poco mas reciente.

12 de febrero de 1999 el adiós a un guerreo insigne


_________________
No hay prédica mas eficaz de amor a la patria, que la historia bien estudiada.
José Manuel Estrada
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JLBA01

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MensajeTema: Que trsiteza   Lun 15 Feb 2016 - 9:46

Quequén Grande escribió:
Algo un poco mas reciente.

12 de febrero de 1999 el adiós a un guerreo insigne


Que tristeza... y con todo lo técnico resuelto con Fincantieri...

Slds,

JL
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bashar
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 16 Feb 2016 - 15:17

dia 16 de febrero (1835)

Asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco


El día del crimen, antes de que su galera salga de la posta del Ojo de Agua, Facundo pasea lentamente frente al rancho. Está de buen humor porque hace mucho tiempo que no puede caminar así sin que el reumatismo lo mortifique. Habla con el doctor Ortiz, mas sin darle lugar a que vuelva a prevenirle sobre los peligros que los esperan. Observa al maestro de postas mientras ata los caballos a la galera. Asiste serenamente, con una serenidad que no es propia de su temperamento, a todos los preparativos de aquella andanza, que ha de ser la última de su vida. Ve cómo se acomoda el postillón que va en el tiro; observa al niño que los acompaña; a dos correos que se han reunido por casualidad y al negro que monta a caballo para acompañarlo. Sube a la galera, haciéndose preceder por el doctor Ortiz, lo que quizá por primera vez acontece, y luego sube él, casi ágilmente, como si repentinamente se hubiese curado. La galera se pone en marcha.

Desde este momento, desde que el maestro de postas pierde de vista a la galera, nadie sabe nada de lo que acontece con los ocupantes de aquélla, puesto que todos mueren unas horas más tarde, y los dos hombres que han de sobrevivir por haberse retrasado, viajan fuera de ella.

La galera cruza por Macha, sin que sus ocupantes sospechen que poco antes acaba de pasar por aquí Santos Pérez, que el maestro de la posta está en el secreto de todo, y que ahí se encuentra Roque Juncos, soldado de las milicias cordobesas que los espía para prevenir a su jefe de la llegada de Facundo.

En Macha recogen a un correo, luego pasan por Sinsacate y finalmente se aproximan a Barranca Yaco. El tiempo es caluroso, sofocante y una tormenta se anuncia como algo inevitable.

Penetran a la parte en que el camino se enangosta, como si los montes que lo rodean tratasen de estrangularlo. Y es precisamente aquí donde la galera de Facundo se detiene, porque el postillón acaba de escuchar que alguien grita, fuertemente, y por dos veces consecutivas.

- ¡Alto! ¡Alto!

Se produce un extraño silencio, un silencio que dura solamente segundos, pero que parece eterno.

¿Qué ocurre? ¿Por qué se detiene aquí la galera de Facundo? ¿Quién se atreve a gritar, ordenando que se detenga?

Una hora antes, cuando Quiroga permanece aún en la posta, el soldado Roque Juncos llega a la carrera hasta el lugar donde se encuentra Santos Pérez y le previene:

- Han quedado ensillando los peones de la galera.
- ¿Qué dicen los que vienen? -pregunta aquél.

El soldado cuenta que el doctor Ortiz le dice al maestro de postas, mientras ambos se pasean frente a la galera, que los Reinafé los han querido hacer matar, que se han salvado milagrosamente.

Santos Pérez piensa que quizá hayan tenido noticias de lo que se les preparaba en el Monte de San Pedro, pero pronto lo olvida para entregarse a los preparativos del ataque. Distribuye su partida de treinta y dos hombres en tres grupos a lo largo del camino de Barranca Yaco. Avanza al Norte y se ubica él cola sus hombres probados. En rumbo opuesto, al Este de la carretera, coloca al teniente Figueroa, y más allá, sobre el costado del Oeste, al alférez Cesáreo Peralta, escalonados todos a una cuadra de distancia. En los extremos norte y sur establece guardias, con orden de matar a cualquier persona que transite. Nadie se mueve sin orden de Santos y nadie sabe lo que va a ejecutarse, pues lo único que él les dice, al clasificar a los grupos y tomar las posiciones, es esto:

- Vamos a sorprender un tráfico que viene, de orden del gobierno y del coronel Francisco Reinafé. Al que se muestre cobarde yo mismo lo fusilaré. A la voz de mando cargarán las tres emboscadas.

En ese momento aparece por el camino el correo Luis María Luegues, especie de vanguardia de Facundo. Santos Pérez lo hace detener y manda que lo internen en el monte con centinela de vista.

La gente permanece en sus puestos hasta que, a las once de la mañana, se escucha hacia el norte el ruido de un vehículo y el del galope de algunos caballos. Poco después aparece la galera de Facundo en el comienzo de un recodo. Es en este momento cuando Santos Pérez se cruza en el camino y grita:

- ¡Alto! ¡Alto!

En seguida, al advertir que la galera se detiene, vuelve a gritar, pero ahora dirigiéndose a sus hombres:

- iMaten, carajo!

Los integrantes de las tres emboscadas avanzan rápidamente y descargan sus armas sobre la galera. Se escuchan los gritos de los conductores y auxiliares de la diligencia, que resultan heridos. En este momento Facundo asoma la cabeza por la ventanilla de la galera y alcanza a gritar, mientras hace fuego:

- ¡Eh! No maten a un General...

Son sus últimas palabras, porque Santos Pérez, que acaba de verlo, descarga sobre él su pistola. El tiro, certera o casualmente, da en el rostro de Facundo; le penetra por el ojo izquierdo y lo mata en el acto.

Así muere, casi sin darse cuenta de que lo matan, sin que le den tiempo de seguir aterrorizando con el bramido de su voz, el vencedor de "El Puesto"; el héroe que derrota y desarma a los veteranos del glorioso Regimiento 19 de los Andes; el vencedor de Lamadrid en "El Tala" y "Rincón de Valladares"; el vencido por Paz en "La Tablada" y "Oncativo"; el hombre que conquista la llanura y llega a dominar la región andina partíendo de Buenos Aires con trescientos ex presidiarios, y 150 vagos; el vencedor de "La Ciudadela"; el caudillo cuyo poder inspira tanto terror, que inclusive lleva al terreno del crimen a sus enemigos más encarnizados. Su cabeza queda colgando hacia afuera, desde la abierta ventanilla de la galera, mientras un hilo de sangre corre por su rostro.

Desde el momento en que Facundo cae muerto, todo lo demás es fácil. Santos Pérez penetra a la galera y atraviesa el pecho del doctor Ortiz con su espada, en el mismo momento en que aquél grita:

- ¡No! ¡No es preciso esto!






 Santos Pérez llama al sargento Basilio Márquez y le ordena "despenarlos". En este momento, Quiroga, que ya está muerto, "recibe un golpe en la cabeza y un puntazo de cuchillo en la garganta. Su secretario, moribundo, es degollado".

Inconmovible ante la sangre que corre, Santos Pérez le ordena a Mariano Barrionuevo, señalando a los aterrorizados peones:

- A ésos llevenlos al monte.

"Les atan las manos atrás, les alzan en ancas de los caballos, y en dos grupos los internan a cuatro cuadras del camino". Un momento después aparece el asistente Flores y le consulta:

- Señor Capitán. Dice el sargento Barrionuevo si fusila a los presos o qué clase de muerte les da.

Santos Pérez se dirige al alférez Peralta, que está allí esperando órdenes al frente de su partida.

- Vaya, alférez; dígale que los degüelle a todos.

Entre los lamentos de los ajusticiados se escuchan las súplicas del postillón, un niño de 12 años, llamando a su mamita! El soldado Benito Guzmán le pide a Santos Pérez que perdone al chico, miembro de una familia amiga.

- No puedo, por ordenarlo así mis jefes responde Santos Pérez.

El soldado Guzmán insiste hasta que lo hacen callar de dos balazos. No muere en el acto, sino al cabo de una semana. Pero no se le permite confesar para que no revele aquel secreto.

Barrionuevo y Peralta son los encargados de los degüellos. Y no paran hasta que mueren todos, inclusive el postillón de doce años.

Sacan la galera delcamino, borran las huellas y se dedican al saqueo: "A los muertos se les despoja de las ropas útiles; se vacía el interior de la galera y el noque, y se bajan los baúles de cuero de la zaga delantera. El mismo Santos Pérez los abre. Extrae dos vejigas con treinta y cuatro onzas de oro y las guarda en su tirador. Encuentran una bolsa grande, con 382 pesos fuertes, en monedas de a ocho y cuatro reales y distribuye tres pesos por soldado. Al Alférez Peralta le obsequia con treinta y ocho, y cien le entrega al teniente Figueroa, para "contentar a su gente". Figueroa sólo le da un peso plata a cada soldado, mientras que Santos Pérez les dice:

- Esta gratificación en dinero se la doy yo. El gobierno ha de mandar mil pesos que ha ofrecido.

Se reserva los baúles y algunos objetos de valor que encuentra en el fondo del noque: una pava, tres cucharas y una jarra de plata, un yesquero y botones de oro, el reloj y cadena, los sellos y armas del General, una valija de cartas y papeles manuscritos. Las ropas usadas, en cambio, las distribuye entre su tropa. Terminada la tarea, Santos Pérez les muestra a sus soldados el cadáver de Quiroga y les dice de quién se trata. Los soldados tiemblan. No habían podido siquiera imaginarse que era a él a quien mataban.

Abandonan el lugar sin enterrar los cadáveres, dejándolos cubiertos de manchas rojas. Pero esa noche, al estallar la tormenta que amenazaba, la lluvia torrencial lava la sangre. Así termina en Barranca Yaco el 16 de febrero de 1835.

Cuando llegan a Los Timones, Santos Pérez disuelve a sus soldados, recomendándoles no usar todavía las ropas de los difuntos, y luego agrega:

- Mañana se presentarán en mi casa del Portezuelo a entregar las armas y caballos que son reyunos.

Al teniente Figueroa lo envía a Tulumba, para que informe al Comandante Reinafé, quien le contesta:

- Han hecho bien. Han cumplido con la orden.

Algunos días después también Santos Pérez llega hasta Tulumba para visitar al comandante Guillermo Reinafé. Lo acompaña el soldado Cándido Pizarro, que le sirve de asistente. Todos parecen convencidos de que el crimen quedará impune, que la pesadilla de un Facundo amenazante ha desaparecido sin dejar rastro de ninguna clase. Se distribuyen "los beneficios de la operación". En su visita a Tulumba, Santos Pérez le entrega a Guillermo Reinafé "el par de magníficas pistolas fulminantes de propiedad del General, un poncho de vicuña y seis onzas de oro". Después le informa detalladamente sobre la realización del crimen. Le asegura que nadie ha escapado, entre quienes iban con Quiroga.

"¿Nadie? parece preguntar Guillermo Reinafé, convencido de que la vida de ellos pende de tal secreto.
"Nadie", responde Santos Pérez, moviendo la cabeza.

También informa que más tarde distribuirá siete pesos a cada uno de los hombres de su partida, haciéndole la aclaración de que les paga por cuenta del gobierno, en cuya representación procede. Guillermo Reinafé aprueba la conducta de Santos Pérez, lo elogia, lo felicita, y como si nada importante se hubiese tratado allí, agrega, indiferentemente:

- Ya sabe, amigo, que el domingo venidero hay grandes carreras en San Pedro. Corre el famoso rosillo de Bustamante y un lobuno de Urquijo, traído de Santiago. No falte que usted tiene que ser el juez de raya.

Hablan como si lo ocurrido fuese a olvidarse en el transcurso de un lapso muy breve. Pero al día siguiente todos se sobresaltan. ¿Quién ha puesto, durante la noche, nueve cruces sobre el lugar que sirve de escenario al crimen? Imposible averiguarlo. Pero a partir de ese día, durante mucho tiempo, las cruces se encargan de señalar el sitio donde se desarrolla una tragedia, sobre la que se siguen tejiendo leyendas en nuestro tiempo.

"Los viajeros detienen el galope de sus cabalgaduras dice el doctor Ramón J. Cárcano, evocando el episodio , y paso a paso, mirando con recelo el espeso bosque cruzan la Barranca de las nueve cruces, la cabeza descubierta, orando por los muertos. La tragedia se reproduce en la imaginación del caminante. Quiroga, Ortiz y su servidumbre; los Reinafé, Santos Pérez y su partida.


_________________
Un pájaro inocente,/herido de una flecha/guarnecida de acero/y de plumas ligeras,/decía en su lenguaje/con amargas querellas:
/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
plumas para las flechas.»
Samaniego, Félix Mª de
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bashar
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 20 Feb 2016 - 12:45

dia 20 de Febrero (1827)

Batalla de Ituzaingo



Era un caluroso verano de 1827 el que achicharraba a las fuerzas argentinas que avanzaban hacia Brasil. La marcha hacia Río Grande estuvo llena de penurias. Faltó agua, tabaco, yerba, aguardiente y comida decente. Ni sal quedaba. Se mascaba carne tiesa. Menos Alvear.

Las Cronicas de Brandsen e Iriarte son muy claras en los hechos de la marcha:
Iriarte dice....recibo en mi cuerpo la visita del General Mansilla sofocado de cuanto todo ve, no puede resistirse de abrirme su corazon. Deplora la ignorancia del General en Jefe sobre todo lo que es parte practica de la ciencia militar, no sabe marchar ni acampar, ni preveer nada; los caballos desaparecen a ojos vistas, la tropa esta mal atendida. El General en Jefe a pesar de su inexperiencia, no consulta mas que su unica voluntad y su capricho ciego; confunde todos los ramos el servicio, paraliza el talento, la experiencia y expone acada paso, sin duda, la existencia del ejercito y del pais. Estas ideas son conocidas del General soler. en mi corazon reconozco demasiado la justicia de ellas...
Brandsen cuenta el animo de la tropa

....A las cinco y media el tiempo, estando del todo bueno, la columna hecha pie a tierra y sigue caminando a pie en su mismo orden de columna por mitades.Se manda prevenir a los soldaqdos que pueden colgar sus sables de las monturas: los de la division manifiestan que quieren marchar con sus armas y lo verifican. La tropa camina como legua y media por unos campos quebrados sin que se oida la menor queja ni se queden hombres atras. El Rgto 3 llevaba lanzas, sables y corazas, todos indistintamente sin zapatos por ensayo. La marcha fue larga y pesada..
Tan solo tuviron un alivio cuando se acampo en las cercanias de acegua cerca del Rio Negro ya cerca de la frontera con el Brasil, todos deseaban seguir al pueblo de Bagé, del otro lado de la frontera, ya que se sabia que estaba muy bien aprovisionada(esta poblacion tambien se le conocio erroneamente como Vallés, por algunos cronistas a causa de su pronunciacion).-




La estrategia de Barbacena la anuncio él mismo en oficio del 21 de enero de1827 al Ministro de Guerra:

Permanecerei em pura defensiva, atraindo o (al enemigo), quanto pude para o interior porque nesta direcao eu ficarei cada dia mais forte em gente, cavalos e muinicao, e ele mais fraco em todo este elementos

Lo positivo fue que desguarnecio la frontera, lo que permitio la invasion , llegando el 26 de enero el Ejercito Republicano a la vera de Bagé, vendo la infanteria a ocupar el poblado produciendo un hecho deplorable como fue el saqueo de las propiedades por parte de los soldados

la toma y saqueo de Bage, hecho que Alvear manda castigar con el fusilamiento, cosa que no se concreto, ya que esa noche se desata un fuerte temporal, el cual desbarata los planes de este de interponerse entre las dos columnas que Barbacena habia dividido su ejercito, estando el en Santa Ana do Livramento al mando de una y la otra al mando del General Brown, cerca de Pelotas, enterado Barbacena de este proposito le ordena a Brown marchar a encontrarse con el en el centro del dispositivo a fin de cerran filas y hacer fuerte a sus columnas.-
A raiz de la lluvia que inundaba y hacia intransitable los caminos en la zona donde acampaba en ejercito al mando de Alvear, Barbacena puede desplazarse frente a este a una distancia de 3 leguas de la base argentina sin ser molestado, y reunida ambas columnas marcha al refugio de las sierras.-
El unico hecho de armas que se sucede en ese momento es el protagonizado por el Comandante Medina, que ataco y vencio a un destacamento de exploracion enemigo.-
La actitud brasileña de no defender el territorio invadido, llevo a elevar la moral argentina, que que los primeros ni siquiera se tomaban el trabajo de ostilizar al invasor con partidas de guerrilla, los que los llevo a considerar...faltos de valor para defender el territorio nacional....
Pasado el tempral, Alvear avanzo mas alla de la antigua fortaleza de Santa Tecla, (limite de la frontera entre los dominios de España y Portugal), pero al encontrar huellas del reciente paso de las tropas brasileñas,cambio su rumbo alejandose de este.-
Para saber el porque de esta desicion hay que tener en cuenta la conformacion de las fuerzas a enfrentarse.-
El nucleo de las argentinas era la caballeria, la cual se encontraba en muy malas condiciones ya que la perdida de caballos habia sido importante durante la marcha de aproximacion a raiz de la altas temperaturas y la falta de pastos, y las marchas forzadas.-
Las tropas brasileñas, compuestas mayoritariamente por infanteria, tenian la mejor posibilidad de defensa en los terrenos fragorosos de las sierras,.-
En una Junta de Guerra, cuenta el Cnel. Paz que se decide......una marcha de flanco por la izquierda con el objeto de remontar caballada, ella nos aleja del enemigo, pero o los obliga a salir de la sierra y darnos batalla o nos abandonara gran parte del pais a nuestra disposicion. al no haber contradiccion se resuelve la marcha para el dia siguiente...el ejercito retrrocede y se disponen partidas para proveer de caballada a las tropas.-
Esta marcha llevo a que las tropas al no tener un control ferreo por parte de su comandante, se dedicaran al saqueo indiscrimado, hechos que cuando llegaban a su conocimiento no eran efectivos los castigos ya que no se encontraban a los culpables, y que fueron llevando a un descredito ante los habitantes de las zonas y poblaciones afectadas.-
El Rgto 8 de Caballeria al mando del Cnel. Zufriategui toma Sao Gabriel,y alli el ejercito establece su base, y puede reabastecerse de alimentos a la vez que encuentra depositos ocultos de vestuarios y equipos, no siendo hostilizados por las partidas brasileñas, que se dedican uncamente a observar los desplazamientos
El Rgto 4 descubre la caja de caudales y las banderas que un batallon habia dejado escondido en la zona.-
En el interin se descubre una brigada ligera de caballeria al mando del Coronel Bento Manoel Ribeiro ( famoso guerrillero segun lo califica Paz), que solo se acercaba de noche para tirotea las guardias.-
Para eliminar a este grupo molesto, Alvear destaca al Cnel Dorrego con su Rtgo 4 de caballeria quien enfrenta a Ribeiro a la vera del arroyo Vacacahy ( Bacacay para los argentinos).-
Bento Manoel, tenia a mando 1200 jinetes riograndenses de San Pablo, acreditados por su valor, pero Lavalle haciendo gala de su bravura los cargo impetuosamente.-
Las cronicas dicen que120 argentinos, cargaron de frente a 400 brasileños, que ante el ardor puesto se dieron a la fuga siendo perseguidos por corto trecho a raiz del mal estado de los caballos, este encuentro se saldo con 30 muertos y varios heridos brasileños, 5 muertos y unos pocos heridos argentinos, y la dispersion y retirada de la brigada brasileña.-

Después del combate de Bacacay y al no haber podido eliminar, el permanente hostigamiento de Bentos Manoel Ribeiro, Alvear, ordena al general Lucio Mansilla que al frente de 800 hombres (100 del Rgto 1, 100 del Rgto 2, 300 del Rgto 8 ,200 del Rgto 16, y el Escuadrón de Coraceros), sale en su búsqueda y se enfrenta al brasileño que contaba con 1200 hombres en la cercanía del arroyo OMBU.-
Es de destacar que tanto Mansilla como Alvear, habían llegado a esa jerarquía, mas por meritos políticos, que por militares. Mansilla a su regreso de su paso por el Ejercito de los Andes, ingreso al ejercito de Ramirez con el grado de Mayor y luego de la batalla de Cepeda (1820), donde era Teniente Coronel al mando de la infantería, toma el Gobierno de Entre Ríos mediante un golpe revolucionario, a fin de oponerse a López Jordan, que buscaba mantener la idea de la REPUBLICA ENTRERRIANA, por este hecho fue ascendido a Coronel, siendo posteriormente designado Diputado Nacional, y en vísperas de la guerra, es ascendido a General.-
Alvear, olvidando de cuales habían sido sus antecedentes lo catalogaba de “General de Bochinche”, y las crónicas de la batalla ponen de relieve la falta de experiencia de Mansilla.-
El capitán Arrieta, cuenta que Mansilla mando formar en línea a la división y marchar al galope, por un terreno escabroso, lleno de arbustos, que incluso era dificultoso atravesarlo al paso, esto llevo a que al momento de llegar frente a las tropas brasileñas, se encontraran desperdigados y cansados, pero para suerte de Mansilla, los brasileños se amedrentaron al ver venir al galope a la división argentina, y se retiraron a un llano que tenían a sus espaldas.-
Sin esperar a rehacer sus líneas y dar descanso a la caballada, Alvear ordena al Coronel Zufriategui atacar con su regimiento a la línea enemiga, el avance argentino, es contestado por otro brasileño, cuyo jefe comete el error de ordenar un a carga a 100 mts de la línea argentina, error que no fue aprovechado por Zufriategui que solo atina a escapar, lo que da pie a Bentos Manoel, para iniciar un movimiento envolvente que gracias a una atinada carga de un escuadron, se pudo revertir la situación y el Coronel Olavarria, con su experiencia en combates e caballería, durante su participación en el Ejercito de los Andes, pudo restablecer el orden y lograr la victoria.-
La caballería argentina, persiguió a los paulistas, desorganizándolos y sacándolos prácticamente del frente de lucha, causándole 173 muertos y numerosos heridos pero lo mas importante es que desacredito a Bentos Manoel Ribeiro, frente al resto de sus camaradas de armas.-
Las tropas argentinas sufrieron 54 muertos y 31 heridos y el descrédito de zufriategui por los informes de Todd, Iriarte y Paz.-
ITUZAINGO
Alvear, inicia una acelerada retirada, y para esto ordena desprenderse de todo el bagaje innecesario, es así que destruye su archivo, quema equipos y uniformes, arroja al río municiones que según el no serian necesarias y rompe las cureñas que se llevaban de repuesto.-
La idea de Alvear, era llegar al Río Santa Maria cruzarlo y fortificarse tras el, para evitar el avance mas alla del ejercito imperial, lo que no contaba era que el río estaba crecido por las lluvias anteriores, es así que la mañana del 19 de febrero encuentra al ejercito argentino entre el río y el ejercito enemigo el cual a instancias de Barbacena, había marchado rápidamente, contando en atacar a los argentinos cuando estos estuvieran cruzando el río momento en que al tener su ejercito en una y otra orilla no podía contar con este en su totalidad.-
El informe de Alvear, da al amanecer del 19 de febrero, al ejército desplegado de la siguiente manera:
El 3ª cuerpo al mando de del General Soler, con la artillería y sus bagajes, al frente.-
El 2ª cuerpo al mando de Alvear en el medio.-
El 1ª cuerpo al mando de Lavalleja, al final con la función de repeler los ataques que le producían las partidas avanzadas del ejército brasileño.-
A pesar de haber dejado atrás o destruido su equipo, la moral del ejercito republicano era alta y al decir de Paz….. a pesar de estar mal comidos, mal dormidos y mal vestidos, todavía tienen voluntad de luchar…

El campo de Batalla

El Paso del Rosario, sobre el Río Santa Maria, era el único lugar, por donde se lo podía cruzar a fin de poner una barrera entre ambas fuerzas, para llegar a este, el camino discurría por lugar estrecho y estaba dominado por una alta cuchilla ( monte, serranía), siendo su ladera bastante escabrosa, el resto del terreno estaba compuesto por cuchillas, cañadas, alturas aisladas y pajonales con arenales y zanjas producidas por las aguas que buscaban escurrirse hacia el río, en cual en ese momento se encontraba crecido al borde de su cauce.-
La existencia de un arroyo, conocido por los argentinos como ITUZAINGO, y el campo llano donde se desarrollo el combate que fuera designado por los brasileños como DEL PASO DEL ROSARIO, hace que exista hasta hoy una controversia de cual es la denominación única para ambos países.

Creyendo que podía atacar al ejercito Republicano cuando estuviera cruzando el río Santa Mariah, momento en que las tropas estuvieran desordenadas, el jefe brasileño, hizo alto a dos leguas, pasando Sao Gabriel, donde dejo el equipaje que no era necesario y que impediría una rápida aproximación llegado el momento.-
El General Soler, que ya tenia la novedad del crecimiento del río, y ante la posibilidad de que las tropas que avanzaban por el camino, rumbo al Paso del Rosario fueran atacadas desde las alturas que dominaban el mismo dispuso que se colocaran en las alturas dos piezas de artillería y el Batallón 5 de Cazadores , además habiendo recibido informes de las partidas de observación dispuestas por Lavalleja de que el ejercito enemigo se encontraba cerca, soler informa a los otros jefes, y le pide a Alvear que ante la imposibilidad de cruzar el río, de orden de retroceder y buscar un terreno favorable para enfrentar a la amenaza del ejercito imperial.-
Ante los hechos, para el atardecer el ejercito había empezado a retroceder, buscando un lugar apropiad o para la lucha y al conocer esto la tropa en general cuyo animo estaba decaído a causa de la retirada, se reanimo, y comenzaron a sonar en las columnas, las risotadas y bromas propias de una tropa contenta de ir a la lucha.-
Los Coraceros de Medina, que habían cruzado el río, para asegurar el paso y mantener alejadas a las partidas de Bentos Manoel Ribeiro, retornan y en esta maniobra pierden algunos caballos ahogados pero no hombres.-
Durante la noche se completa el desplazamiento de las fuerzas argentinas, encontrándolas el amanecer del día 20 en condiciones de desplegarse tranquilamente, ya que las tropas de Lavalleja en la vanguardia, impedían, el acercamiento de las partidas de hostigamiento brasileñas a las tropas argentinas.-
La inexplicable detención de Barbacena (error que le costaría caro), que permitió a las fuerzas argentinas salir del encajonamiento que se encontraban, en el desfiladero, rehacer su camino, y desplegarse tranquilamente en orden de batalla, pese al retardo de la artillería por sus carruajes y equipo, pudo Soler, indicar y ajustar su dispositivo para el próximo combate.-
Las tropas que se enfrentaban eran de distinta calidad y características, lo que llevaba a que cada jefe tuviera que pensar bien cual seria el movimiento justo en el momento indicado.-
El Ejercito Republicano contaba con aproximadamente 6.800, hombres, habiéndose visto reducido en casi 1.000, debido a que muchos milicianos de Lavalleja, se enviaron llevando la hacienda tomada de las tierras de propietarios brasileños, además de tener deserciones, cosa que no sucedió en los cuerpos de línea argentinos.-
El Ejercito Imperial, constaba de 7.700 plazas siendo 3.500 infantes (incluyendo dos batallones de alemanes), 4.000 de caballería (milicias regladas de San Pedro del Sur- río Grande), 200 artilleros con 12 piezas de campaña.-
Según analiza Iriarte en sus memorias las tropas brasileñas eran superiores no solo en numero, sino también en su composición, ya que contaban con 2.000 infantes mas que las argentinas, importantes dadas las características del terreno, en algunos lugares impracticables para la caballería, y favorable a las tropas a pie, dada la cantidad de zanjas y cortes en el terreno producidos por el agua de lluvia en su escurrimiento hacia el río.-
El momento de la verdad había llegado, las tropas fueron dispuestas de acuerdo a las normas de combate militares de la época, caballería en las alas para evitar el avance del enemigo y ser envueltas la infantería y artillería que se encontraban en el centro, la disposición de las tropas argentinas fue la siguiente:
ALA DERECHA: 1ª Cuerpo al mando de Lavalleja, a la derecha y sosteniéndolo el Rgto 16 de Olavarria, y a su izquierda los Rgtos de Brandsen, Paz y los coraceros de Medina.-
CENTRO: el 3ª cuerpo con la artillería y los batallones de infantería de Olazábal, Correa, Alegre y Garzón
ALA IZQUIERDA. Rgto 4 de Lavalle y los Colorados de Vilela,
Barbacena organizo su dispositivo de la siguiente manera:
ALA IZQUIERDA, la Brigada del Mariscal José dos Santos Abreu
ALA DERECHA, La Brigada Ligera del Coronel Bentos Goncalvez
CENTRO, las Divisiones del Brigadier Sebatiao Barreto Pereira Pinto y el General Crisóstomo Calado.-
El Mariscal Brown, Jefe del Estado Mayor Imperial, describe en el parte de la batalla que frente a las tropas brasileñas se extendía una zanja profunda cortada por una acequia que el denomina Sangra do Barro Negro, que servia como defensa natural contra los ataques de la caballería, algo que no existía en los flancos, esta zanja tuvo una importancia significativa durante la batalla

tiempo Barbacena, tomo conciencia de que se encontraba frente a todo el ejército enemigo y adopto una formación de combate, porque simultáneamente Alvear, ordenaba al Lavalleja que atacara con su división de orientales, valientes pero indisciplinados, a las tropas brasileñas.-
Iriarte relata al respecto:
Era una multitud de hombres sin dirección, cuyos oídos no estaban avezados a las voces de mando y a los movimientos que ellas indicaban, lo mismo jefes y oficiales que soldados, no se oía mas que alaridos, gritería, todo era confusión. Algunos oficiales y soldados de aquellos dispersos vinieron a morir al pie de los cañones de la primera batería alcanzados por las balas de fusil. Los orientales no tuvieron otra parte que esta en la batalla de Ituzaingo: corrieron. Eran Valientes pero no soldados, tampoco tenían buenos jefes como individuos de un ejército regular; buenos para montoneros. Los Oribe que también corrieron, mandaban dos regimientos que se llamaban de Línea Nº 9 y Nº 10, pero era un titulo nominal, valían ellos y su tropa, lo mismo que los milicianos. El mayor de los dos hermanos (Manuel) se despojo de sus dos charreteras, y las arrojo al rostro de sus soldados tratándolos de cobardes, como si tan insignificante acción podría relevarlo de la responsabilidad que pesaba sobre el, porque si sus soldados corrieron fue porque el no tenia capacidad para ser Coronel
El primer cuerpo de milicias fue rechazado por la caballería, y un Batallón de infantería de la División Calado junto a tres piezas de artillería , siendo detenido el desastre por la ayuda que una unidad de línea argentina que Alvear informa en su parte:
Un fuego abrasador los hizo retrocede un tanto: la masa de la caballería se lanzo sobre ellos en el instante. El Regimiento Nª 16, recibió la orden de sostener a sus compañeros de armas: Los coraceros y los dragones se corrieron por derecha e izquierda, poniéndose en sus flancos y los bravos lanceros, maniobrando como en un día de parada, sobre un campo cubierto de cadáveres, cargaron, rompieron al enemigo, lo lancearon y persiguieron hasta una batería de tres piezas que también tomaron. El Regimiento Nº 8 sostenía esta carga: fue decisiva. El Coronel Olavarria sostuvo con ella la reputación que había adquirido en Junín y Ayacucho.-
La infantería imperial avanzo a su turno, bajo el mando del Coronel Manuel Antonio Leitao Bandeira, por el flanco derecho, recibiendo fuego del Batallón de Olazábal que luego se replegó para dar lugar a la carga de la caballería del Regimiento del Coronel Brandsen.-
En esos momentos Alvear que ya estaba muy alterado, da la orden mas funesta de su carrera, llama al Coronel Brandsen y le ordena atacar la infantería enemiga, Brandsen le responde que no consideraba oportuno el ataque en esa dirección ya que entre sus hombres y los brasileros, existía un gran foso que obstaculizaba la correcta maniobra de la caballería y protegía al enemigo, a lo cual Alvear desencajado replica….Coronel Brandsen, cuando el Emperador Napoleón, daba una orden sobre el campo de batalla, ninguno de sus jefes la observaba aun cuando supiera que iba a morir…..
A lo que este responde…..¡General esta bien!, se que voy a morir pero cumpliré la orden…
Lo previsto sucedió, ya que el regimiento fue prácticamente fusilado en su intento de hallar un paso, por las tropas brasileñas, muriendo Brandsen y su ayudante Joaquín Lavalle, (hermano del Coronel).-
El Teniente Coronel Pacheco, quien reemplaza a Brandsen luego de su muerte al frente de la 1ª División, refiere:
En esta carga no fueron ni el fuego del enemigo ni las bayonetas las que impidieron el choque, sino que fue el hondo barranco que protegía a las tropas enemigas y donde se apoyaron, y donde cayeron muchos soldados y oficiales inclusive en mismo Lavalle.-
Y continúa… Una fuerte columna enemiga compuesta por gente escogida ( según parte de su Jefe marques DE Barbacena)), despues de haber rechazado una División del Primer Cuerpo ( los orientales de Lavalleja), se veía al trote sobre el flanco derecho de los Regimientos Nº 1 y Nº 3 , creyéndolos en confusión por las perdidas que acaban de sufrir, pero por un rápido cambio de frente de los escuadrones entraron en línea y la 1ª División los recibió a la carga, en la que murió el General Abreu, bravo y distinguido oficial, y su división derrotada y perseguida. El Capitán Ramón Rodríguez, recibió la orden de continuar la persecución de los dispersos, mientras que mi división se rehizo y volvió al campo de batalla .-
Mientras tanto el la otra ala , el Coronel Lavalle con su Regimiento Nº 2 mas los Colorados del Teniente Coronel Vilela, habían superado un arroyo en ese momento seco, y cargar sobre la 2ª Brigada Ligera al mando de Bento Goncalves de Silva., la que no pudo resistir la sableada a la que era sometida, retirándose del campo de batalla y de la línea que debía sostener.-
El centro brasileño, formado por los batallones de infantería, apoyados por la artillería y algunas unidades de caballería permanecía fuerte y sólido, en un momento una batería de artillería se coloco frente al Rgto 2 y comenzó su bombardeo con metralla sin causar daños a este, el Teniente Coronel Manuel Besares, comandante del Tercer escuadrón, le pide autorización al coronel Paz para cargar sobre la batería la cual se encontraba sin protección de fuerzas de infantería o caballería, a lo que este le niega la autorización.-Paz en sus memorias relata que
Se me presenta el Sr. Gral. Alvear quien me ordena atacar una compacta fuerza de infantería , que estaba a mi izquierda, debiendo hacerlo en columna, a lo que le contesto que es imposible dado que el enemigo se encuentra a mi flanco, y en el momento en que me dispongo a realizar la maniobra para poner a mi regimiento en la posición de ataque se me ordena que la suspenda, quedando a la espera de nuevas ordenes, momento en que aprovecha el enemigo en dispararnos con bala rasa, ataque que provoca heridas a caballos y soldados, y una de las balas al rebotar alcanza al Señor Teniente Coronel Besares destrozándole la cabeza…
Dicen las crónicas que Paz cabalgo frente a sus hombres, arengándolos con esta frase
! No hay que conmoverse por la muerte de Besares!¡ el hombre, cuando le llega la hora, muere en una triste cama o muere con gloria envidiable como el Teniente Coronel Besares!
Poco después recibe la orden de cargar y sigue relatando:
Lo hago con un escuadrón a una columna de 1.400 infantes. Estos hacen su descarga y calan bayonetas. A diez pasos de la columna, advierto que el escuadrón que viene a mi retaguardia, se ha corrido a la derecha; no se si esto ha sido por una zanja que me dicen había a la izquierda o por el natural temor de los hombres y caballos. En ese estado ya la carga no tiene resultado y mando hacer alto y media vuelta a la derecha, para dar lugar a otro escuadrón que debe venir en carga sucesiva,. El segundo escuadrón lo verifico hasta cierto punto no muy avanzado. Se rehacen después los escuadrones y se me sitúa en la línea de un bajo.-
Iriarte, por su parte en sus crónicas hace los siguientes comentarios sobre las acciones de Brandsen y Paz
Alguno de nuestros Regimientos de Caballería, volvieron caras: era necesario hacerlo así desde que no pudiendo romper las líneas enemigas, sufrían a quemarropa e impunemente un fuego mortífero, pero se reformaban recobrando su orden primitivo; tenían disciplina y estaban en general bien mandados
Creyendo al ejercito republicano destruido en su arma mas fuerte como la caballería y sabedor de que su infantería estaba en inferioridad numérica, el jefe imperial ordena el avance de la infantería, la cual gracias o por desgracia para ella legan a poca distancia de las baterías argentinas, ya que se había suscitado una discusión entre el Coronel Iriarte jefe de estas y el General Soler, Jefe del 3º Cuerpo, quien aseguraba que los que se acercaban eran integrantes del Nº 5 de Cazadores, error que fue subsanado con la llegada al galope de Alvear que ordena disparar sobre las unidades de infantería cercanas.-
Desde su línea de tiro Iriarte podía preciar como los disparos de sus piezas producían grandes claros en la tropa enemiga y relata
… pero seguían avanzando con denuedo, no obstante las granadas, balas y metralla que llovían sobre sus cabezas y aclaraba sus filas.
Se oían los gritos de sus oficiales y se veían los cintazos que le pegaban en la espalda para que continuaran avanzando. Al fin tuvieron que dar media vuelta y se retiraron siempre sufriendo nuestros bien dirigidos fuegos de artillería, cubriéndose con la lomada, donde sin embargo los perseguían nuestros fuegos curvos. Se reformaron y volvieron otra vez al paso de carga; pero se repitió la misma escena, fueron rechazados con grandes perdidas y se retiraron y no volvieron nunca másCon la derrota de la infantería y la caballería, sufrida la primera a manos de la artillería y la segunda por los regimientos de la misma arma, la victoria quedaba a manos de los argentinos, hecho que recalcaba Alvear al recorrer la línea con sus edecanes vivando a la patria.


Pero el General Alvear no quiso: se contentó con quedar dueño del campo de batalla; es decir, de la gloria sin consecuencia, porque todo el resultado quedaba reducido a las balas cambiadas de parte a parte, y al efecto que ellas produjeron en muertos y heridos. La República Argentina, empañada en una guerra desigual, tenía sumo interés, urgentísimo, en que no se prolongase la lucha: había echado el resto apurando todos sus recursos físicos y morales para luchar contra un Imperio abundante en hombres y medios pecuniarios. La República, venciendo, quedaba exánime; el Imperio, vencido en una sola batalla, pero sin ser su ejército anonadado, podía continuar la guerra con ventaja, con menos sacrificios; y es por esto que necesitamos sacar buen partido, no digo de las batallas campales, sino de las más ligeras ventajas que obtuviesen nuestras armas. Ardía la guerra civil en las provincias argentinas, y era Buenos Aires, una ciudad sola, la que soportaba todo el peso de la guerra; la única que podía alimentarla, darle pábulo, y para que no se extenuase era necesario dar grandes golpes. Tal fue el que recibieron los enemigos en ituzaingó, pero solo en el campo de batalla: fuera de él no sintieron sus efectos como lo habrían sentido si su ejército aquel día hubiera sido anonadado, y pudo, debió serlo. La guerra habría entonces concluido, y la paz, se habría firmado dictando el vencedor las condiciones: la evacuación de Montevideo y de todo el territorio oriental ocupado por las tropas del Imperio, y su incorporación a la República Argentina.»







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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Miér 10 Ago 2016 - 23:48

Dia 10de agosto (1883)

Pasa a la Posteridad El Teniente Coronel Luis Piedra Buena


El Teniente Coronel de Marina Luis Piedra Buena nació el 24 de agosto de 1833 en Carmen de Patagones, Provincia de Buenos Aires (Argentina) y desde su infancia el mar ejerció un gran influjo sobre él, a tal punto que siendo niño fue hallado por un capitán mercante llamado Lemón, a veinte millas de la costa tripulando una débil balsa que había construido. El capitán Lemón lo llevó a Patagones, obtuvo el permiso de sus padres y embarcó a Piedra Buena como grumete de su barco que zarpó hacia los Estados Unidos.

En julio de 1848, cumpliendo el itinerario de un viaje, Piedra Buena arribó a las Islas Malvinas para cargar víveres frescos y luego continuar la travesía hacia el Cabo de Hornos, llegando hasta las puertas del continente antártico con el objeto de cazar ballenas, regresando luego a Carmen de Patagones.

En 1849, Piedra Buena realizó un viaje de Montevideo hasta Tierra del Fuego, como segundo oficial, para aprovisionar a los misioneros ingleses. Se hallaban a fines de ese año en la Isla de los Estados cuando la marea trajo a la playa los restos de un barco; el joven oficial salió mar afuera y regresó con catorce náufragos rescatados de una muerte segura. Esa iba a ser una de las principales características del marino que fue Piedra Buena.

En 1850 es primer oficial de la goleta "Zerabia". Carga ganado lanar y vacuno para las Islas Malvinas. Siente la seducción de las tormentas y los peligros y llega hasta la Antártida. Navega toda la zona de los canales fueguinos, conoce a los indios de aquellas latitudes y en lonas blancas marineras pinta los colores nacionales y les obsequia una bandera argentina, tratando de inculcarles el sentido de la patria.

En 1854, Piedra Buena otra vez en los mares presta auxilio a veinticuatro náufragos que estaban a merced del temporal; pocos meses después, a bordo de la goleta "Manuelita", que le había cedido Smiley, rescata de la muerte en Punta Ninfas a la tripulación de la barca ballenera estadounidense "Dolphin". En 1859 remonta el río Santa Cruz y llega a una de sus más dilatadas islas a la que denomina "Pavón", la cual le es cedida por el gobierno y en ella instala un reducto al que concurren los indios del lugar.



Sigue luego navegando por los mares patagónicos y de la Tierra del Fuego. En 1860 concreta su máxima ambición, contar con su propio buque; le compra a su viejo maestro y amigo Smiley la goleta "Nancy", que procede a armar para defender el territorio y las costas del sur patagónico, en tanto continúa salvando vidas. Penetrado de un sentimiento de contenido nacional construye, en 1862 en la Isla de los Estados, un pequeño refugio al cuidado de los hombres de su tripulación y alza en él la bandera nacional. En uno de sus largos viajes arriba a la Bahía de San Gregorio en 1863 y traba amistad con el cacique Biguá, lo trae a Buenos Aires presentándolo a las autoridades nacionales que lo designan Cacique de San Gregorio. La finalidad está cumplida y es prolongar la Patria y Piedra Buena obsequia a Biguá el pabellón de su barco, que ha dejado de llamarse "Nancy" para ostentar el nombre de un heroico marino criollo: "Espora".

En uno de sus viajes que llega hasta el Cabo de Hornos y graba en la mole del Cabo:

"Aquí termina el dominio de la República Argentina". "En la Isla de los Estados (Puerto Cook) se socorre a los naúfragos. 1863. Capitán L. Piedra Buena

El Gobierno Nacional teniendo en cuenta los méritos de Piedra Buena que tanto hace por defender la soberanía argentina en la Patagonia, le entrega el 2 de diciembre de 1864 los despachos de "Capitán honorario sin sueldo".

Transcurren los años y Piedra Buena sigue su labor de socorrer náufragos dejando a veces abandonados sus intereses comerciales y a la vez inculca a los indios que ellos son hijos de la República Argentina cuya soberanía deben defender. Las navegaciones que realiza en las costas de la Patagonia, Malvinas y Tierra del Fuego son numerosas.

Corre el mes de marzo de 1873 cuando viaja con la goleta "Espora" a la Isla de los Estados y allí lo sorprende un terrible temporal que abate la nave contra las rocas, produciéndose la pérdida de la misma. Con los restos de esta nave y luego de una ardua tarea que le insumió 27 días de trabajo construye un pequeño cúter al que llamó "Luisito" y con el que navegó hacia Punta Arenas. Desde este punto volvieron a la Isla de los Estados salvando en esa oportunidad a los náufragos del buque "Eagle" y del "Dr. Hanson". El gobierno alemán premió el acto de arrojo y envió a Piedra Buena un magnífico anteojo-telescopio contenido en un estuche cuya plaqueta de plata rezaba: "Nosotros, Guillermo, por la Gracia de Dios Emperador de Alemania y Rey de Prusia: Consideramos esta caja como recuerdo de gratitud al capitán D. Luis Piedra Buena, del buque argentino "Luisito", por los servicios prestados en el salvamento de la tripulación del Dr. Hanson naufragado en octubre de 1874".

Convencido el Gobierno Nacional de mantener una comunicación constante con las costas del sur como de asegurar el dominio del estado en aquellas regiones, le asignó a Piedra Buena una subvención para que con un barco bajo su mando pudiera prestar aquel servicio. Para ello adquirió la goleta "Santa Cruz" y realizó la travesía tocando Chubut, Deseado y Santa Cruz, llevando a su bordo al sabio explorador el perito Francisco P. Moreno.

De regreso de ese viaje el gobierno le extendió los despachos de sargento mayor con grado de teniente coronel el 17 de abril de 1878.

En 1882, interviene con la "Cabo de Hornos" en la expedición científica a la patagonia meridional colocada bajo la dirección del marino italiano Giacomo Bove. El viaje tuvo una duración de ocho meses y reconoció como centro principal de observación la Isla de los Estados, que el gobierno había otorgado a Piedra Buena. Los trabajos continuaron luego en el canal de Beagle.

El 8 de noviembre de 1882 el general Roca, Presidente de la Nación, le confirió el grado efectivo de teniente coronel de la Marina de Guerra.

Se aprestaba a efectuar una nueva navegación a la región donde había surcado tantas millas afirmando la soberanía nacional y salvando náufragos, cuando lo sorprendió la muerte el 10 de agosto de 1883.

Fue Piedra Buena un marino argentino, sencillo, trabajador, honrado y su vida es hoy la mejor página de patriotismo en la historia de los mares australes de la República Argentina.


En el Diade suFallecimiento, se Instaura el Díade laIsla de los Estados,en conmemoración de su patriotismo en defensa de los derechos argentinos en la Patagonia y el Atlántico Sur.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Vie 12 Ago 2016 - 0:59

dia 1 de Agosto (1693)

Natalicio de Francisco Javier de Merlo


Llegó al Río de la Plata en 1712, donde ocupó altos cargos públicos. Murió en Buenos Aires el 4 de abril de 1758.

Francisco de Merlo decide construir el casco de estancia en una loma a la vera del Camino Real y en 1727 Merlo decide construir en el casco de estancia un oratorio para uso suyo y de su familia que lo coloca bajo la advocación de San Antonio de Padua y la Nuestra Señora de la Concepción del Camino.

Con el tiempo Francisco de Merlo era propietario de casi la mitad del actual Partido de Merlo; de hecho era dueño de Merlo Centro y Merlo Norte, Padua, Libertad y Pontevedra. También era propietario de una buena parte del partido de La Matanza (Rafael Castillo, Isidro Casanova y González Catán) y dueño de algo de los partidos de Morón (Villa Ariza, Castelar Sur), Ituzaingó y Marcos Paz. Sus tierras se extendían del otro lado del Río Reconquista siendo propietario de algo del partido de Moreno (Villa Zapiola).

En 1730 la capilla de Francisco de Merlo es designada parroquia transitoria del Curato de la Matanza, un extenso territorio eclesiástico que se extendía desde el Río Reconquista hasta el Río Matanza y desde el Río Salado hasta el actual barrio de Flores inclusive. Con Francisco de Merlo llegaron los padres mercedarios que abrirían una escuela de primeras letras y atenderían espiritualmente a la población campesina. Orden nacida para rescatar cautivos cristianos hechos prisioneros por los musulmanes, los mercedarios se instalaron en Merlo, por entonces frontera con los pampas quienes en sus correrías hacían prisioneras a muchas mujeres cristianas.

En 1740 el cacique de los pampas, Cangapol, unido a picunches y huiliches, lanza dos terribles malones sobre Luján y Arrecifes que dejan como saldo 800 vecinos asesinados.2

Muchos pobladores de la zona buscaron refugio en las cercanías de la estancia de Merlo y se formó un pequeño caserío en derredor del oratorio. Este hecho hizo que en 1743 Francisco de Merlo, mediante una carta enviada por intermedio del Gobernador Ortiz de Rosas y dirigida al rey Felipe V de España, expresa sus deseos de fundar un pueblo en el lugar.

El 31 de agosto de 1754, por Cédula Real de Fernando VI de España, es convalidada la fundación del Pueblo, con el nombre de San Antonio del Camino, con derecho a nombrar cabildo y regidores y a usar escudo nobiliario. El 28 de agosto de 1755 Francisco de Merlo mediante un edicto hace solemne la fundación y ofrece solares, viviendas y tierras de labranza y pastoreo a todas aquellas personas que quisieran avecinarse.

En 1758 Francisco de Merlo muere sin lograr constituir el cabildo y lega la capilla y tierras a la Orden de los Mercedarios.

Con las tierras donadas por Merlo y con las donadas por el matrimonio Juan Antonio Peña y María Rosa Sejas en el actual Partido de Moreno, los mercedarios constituyeron el Hospicio de San Ramón de las Conchas.

Con la muerte de Francisco de Merlo en 1758, Villa San Antonio del Camino o la Parroquia de Merlo comienza un período de estancamiento y declive que durará exactamente cien años.

En 1785 el Cabildo de Buenos Aires decide organizar el territorio bajo su administración en diferentes partidos: el villorrio de Merlo queda bajo la jurisdicción del Partido de Morón que tenía su cabecera en el pueblo de Morón.

En el año 1800 el Virrey Gabriel de Avilés y del Fierro decide crear el Partido de las Garzas y Cañada de la Paja o Cañada de la Paja y Capilla de Merlo. El nuevo partido se extendía desde el pueblo de Merlo hasta el Río Salado. Se designó al vecino del pueblo de Merlo, don Juan Dios Juárez como Alcalde de Santa Hermandad y el asiento de las autoridades del nuevo partido sería el pueblo de Merlo. En 1805 Merlo y las tierras circundantes vuelven a formar parte del Partido de Morón y el resto del territorio del disuelto Partido de las Garzas conforman el nuevo partido de San Salvador de los Lobos.

El cura párroco de Morón, don Manuel Gregorio Álvarez, dice que en el pueblo de Merlo sólo había unas veinte familias.

El 13 de diciembre de 1821 el gobernador Martín Rodríguez suprime todas las órdenes religiosas en la Provincia de Buenos Aires, y las tierras que la Orden de la Merced poseía en Merlo fueron expropiadas y transferidas al estado provincial que de inmediato las arrienda al comerciante Juan Torres, a la sazón juez de paz de Morón.


Hoy es uno de los suburbios mas populosos de Buenos Aires.

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 20 Ago 2016 - 20:08

día 20 de Agosto (1963)

Infantes de marina argentinos abandonan el islote Snipe



El 5 de diciembre de 1957 un helicóptero del rompehielos argentino ARA General San Martín sobrevoló el islote Snipe, un mes después, con el fin declarado de ayudar a la navegación en la zona, el 12 de enero de 1958 la tripulación del transporte Milcavi de la Armada de Chile levantó una baliza metálica ciega sobre una base de concreto en el islote. Un fanal fue instalado el 1 de mayo de 1958 por el patrullero Lientur con base en Punta Arenas) y ese mismo día se inauguró, dando a conocer su ubicación en el Boletín de Avisos a los Navegantes. El patrullero estaba comandado por el capitán de corbeta Hugo Alsina Calderón.

La reacción argentina fue relatada en 1977 por el almirante Isaac Francisco Rojas durante las Jornadas del Canal Beagle y Atlántico Sur, una serie de conferencias organizadas en la Argentina para promover el rechazo al Laudo Arbitral de 1977:2


Cuando fui informado del ilegítimo acto posesorio llevado a cabo por Chile, pero que significaba un pasito adelante en su indetenido avance hacia las metas que se ha fijado, resolví de inmediato, como Comandante de Operaciones Navales, aconsejar una contramedida enérgica. Me acompañaron la comprensión y el apoyo de todas las autoridades del gobierno de la revolución libertadora que estaba próximo a terminar su gestión. Tanto el presidente Aramburu, como el ministro de Marina almirante Hartung, como el de relaciones exteriores, Dr. Ceballos, como la junta militar en pleno aprobaron sin vacilar lo proyectado. Yo, en persona, llevé a Ushuaia una baliza luminosa, la que en la segunda quincena de abril fue instalada en el islote Snipe en lugar de la señal chilena violadora del statu quo.3

Para cumplir las órdenes de Isaac Rojas, el 7 de mayo la baliza fue ametrallada y los marinos argentinos del patrullero ARA Guaraní la desarmaron y arrojaron los restos al mar. Los marinos argentinos desembarcaron y construyeron otra baliza con una torre metálica tipo mecano de unos 5 metros de altura en la parte más alta del islote. El 8 de mayo el islote fue sobrevolado por un avión de la Fuerza Aérea de Chile que transmitió la novedad del cambio de faros.4 El comandante en jefe de la Tercera Zona Naval de Chile, almirante Jacobo Neumann, ordenó la partida del Lientur con la misión de quitar el faro argentino, que se debía cumplir a cualquier costo y empleando la fuerza y las armas si fuere necesario. El patrullero partió con sigilo desde Punta Arenas el 9 de mayo sin que su tripulación supiera su destino. El gobierno de Chile presentó una protesta formal el 11 de mayo y anunció la reposición de la baliza, mientras el gobierno argentino declaró desconocer el incidente y que había dado órdenes a todos sus buques de no intervenir.

El 11 de mayo la tripulación del Lientur desarmó la baliza argentina y llevó sus partes a Puerto Williams para volver el 14 de mayo y rescatar desde el fondo de la bahía los restos del faro chileno y llevarlos también a Puerto Williams. Mientras se desarrollaba esa última tarea una escuadra de tres fragatas argentinas partió de Ushuaia y se detuvo a 3 km del Lientur, luego pasaron cerca, saludaron al patrullero chileno con tres pitazos y continuaron viaje. El jefe de la escuadra desconocía el incidente y no logró respuesta inmediata a su pedido de instrucciones a Ushuaia y a Buenos Aires. Desde esta última Isaac Francisco Rojas había ordenado, ya tardíamente: que lo hundan.

El 13 de mayo la cancillería argentina respondió la nota chilena expresando:


En nada vulneran la soberanía de Chile, pues el islote Snipe integra un conjunto de islas e islotes que la Nación Argentina ha considerado bajo su soberanía (...) sin desconocer que se trata de una zona cuya delimitación entre ambas naciones aún está pendiente.

El 8 de junio de 1958 la tripulación del Lientur levantó otra vez un faro chileno sobre el islote.

El 9 de agosto el destructor argentino ARA San Juan atacó con fuego de artillería (4 cañonazos) el segundo faro chileno, luego desembarcó personal que lo destruyó completamente y se retiró. Como se temiese que la Armada de Chile reconstruyera el faro, el 11 de agosto regresó el ARA San Juan y desembarcó 80 infantes de marina en el islote con la intención de permanecer en él:5 mantener la ocupación hasta lograr el reconocimiento por parte del gobierno chileno del carácter litigioso del islote. El comandante naval chileno de la zona envió a través de la lancha patrullera Ortiz al comandante del ARA San Juan, fondeado cerca del islote una serie de cartas de protestas.Veinte infantes de marina permanecían apostados en el Snipe, la mitad de los cuales enfermaron de disentería.

El comandante naval chileno Hugo Alsina Calderón que tenía a cargo el patrullero Lientur, señala:


La pequeña lancha patrullera "Ortiz" llegó varias veces al costado del destructor "San Juan" que se mantenía fondeado en las cercanías para proteger a los infantes de marina instalados en tierra, y le entregaba cartas de protesta a su Comandante, señalándole que, de no hacer abandono de la zona, sería atacado y hundido por la flota chilena que navegaba hacia el sur.

El incidente movilizó la opinión pública chilena que reaccionó indignada, mientras en la Argentina pasó casi desapercibido. Chile envió a la región dos fragatas y una unidad de Infantería de Marina altamente entrenada en combate nocturno y asalto a acantilados (muy útil para asaltar la cara más escarpada del Islote y que seguramente tendría menos defensas) procedente desde Talcahuano a cargo del Teniente Pablo Wunderlich Piderit (posterior Comandante de la Brigada IM desplegada el año 1978 y Comandante General del Cuerpo de Infantería de Marina). Al llegar a Punta Arenas, Pablo Wunderlich se entera que en la zona del incidente, el comandante de Hugo Alsina Calderón que tenía a cargo el patrullero Lientur dio cuenta que no fue necesaria el uso de la fuerza pues "los infantes de marina (argentinos) se reembarcaron y el destructor “San Juan” zarpó raudamente de regreso a su base, como si no hubiese pasado nada".6 A pesar de los desplazamientos militares iniciados por Argentina en la zona, ambos gobiernos lograron descomprimir el impasse mediante un acuerdo que retraía la situación al statu quo del año 1957, es decir dejar el islote sin faro y el retiro de los marinos argentinos de él.

Los días 17 y 18 las cancillerías de ambos países intercambiaron notas emitiendo una declaración conjunta:7


Los Gobiernos de la República de Chile y de la República Argentina, animados del común deseo de superar todo motivo de desinteligencia que obste al propósito de resolver amistosa y dignamente los diferendos de límites existentes entre los dos pueblos en la región insular a que se refiere el art. 3° del Tratado de 1881, en consonancia con los vínculos que a través de la historia han mantenido, y con los principios de confraternidad continental que comparten, declaran:
1° Que concuerdan retrotraer la situación de hecho y de derecho en el Islote Snipe a la que existía antes del 12 de enero pasado, y consecuentes con sus anhelos de paz y armonía, convienen en el retiro de las fuerzas argentinas que se encuentran en el mismo.
2° Que afirman su intención de recurrir a los medios de solución pacífica de controversias internacionales, para llegar a la brevedad al arreglo de los problemas limítrofes pendientes en la mencionada zona, acordando el mantenimiento de la situación existente hasta tanto se llegue a la demarcación definitiva.

Cumpliendo el acuerdo, el 20 de agosto las fuerzas argentinas evacuaron el islote, horas después llegaron a él fuerzas chilenas.


Infantes de Marina Argentinos en practicas de supervivencia (circa 1960)



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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 21 Ago 2016 - 13:05

Excelente articulo!
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 28 Ago 2016 - 20:40

dia 28 de Agosto (1821)

Creación del Archivo General




Por Decreto del gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, se crea el Archivo General, para recolectar toda la información técnica legal y memoria histórica de La Provincia, que luego será la base del Archivo General De la Nación.


El Archivo General de la Nación Argentina tiene como fin reunir, ordenar y conservar la documentación que la ley le confía para difundir el conocimiento de las fuentes.

Es uno de los más importantes de América Latina, tanto en lo que respecta a documentos escritos, como sonoros y visuales. Sus fondos se remontan a la época colonial, con un magnífico repositorio para el estudio de la historia desde el siglo XVI a nuestros días.



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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 3 Sep 2016 - 22:34

Dia tres de Septiembre (1812)

Combate del rìo Las Piedras[b]
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monolito conmmemorativo del Combate de Las Piedras

En marzo de 1812 el general Manuel Belgrano, que venía desde Rosario donde había dejado la bandera izada por primera vez, llegó al viejo pago de Yatasto.

Allí, el día 26, recibirá de manos de Juan Martín de Pueyrredón el mando del maltrecho Ejército del Norte, que venía en retirada después del desastre de Huaqui. Y la importancia de este episodio radica en que el nuevo Jefe supo con su carisma, captar la voluntad y el deseo de luchar por la causa, de un grupo de jóvenes, brillantes y valientes oficiales (algunos muy osados), que luego tendrían destacada actuación como jefes y conductores, y otros como políticos o gobernantes. Entre ellos encontramos a Dorrego, Díaz Vélez, Balcarce, Alvarado, Zelaya, La Madrid y José María Paz.

Cuando estos oficiales comprendieron a Belgrano, y apreciaron las virtudes que lo acompañaban, levantaron la moral y decidieron obedecerlo incondicionalmente, por lo que con estos oficiales Belgrano avanzó hasta Jujuy donde se bendijo una nueva bandera, produciéndose luego el heroico éxodo de este pueblo.

Siguieron después el combate de Las Piedras, la batalla de Tucumán que provocó la caída del tímido Primer Triunvirato, la convocatoria a la Asamblea General Constituyente, el juramento a la misma el 13 de febrero de 1813 con el despliegue de la bandera ya definitiva, y la gloriosa batalla de Salta, que permitirá la reconquista del Alto Perú.

Tucumán y Salta

Pero el verdadero punto de inflexión de todo este proceso, lo tenemos que poner en el combate del 3 de setiembre de 1812 en el río de Las Piedras, actual departamento de Metán. Sin él, Belgrano no habría decidido dar batalla en Tucumán, retrocediendo hasta Córdoba como le ordenó el Triunvirato, entregando el norte a los realistas, y tal vez no se hubiera producido la revolución de octubre de 1812 que derribó al gobierno y convocó a la Asamblea, cambiándose todo el curso de la guerra por la independencia. Todos estos hechos fueron ya muy analizados, por lo que nos detendremos en ese día 3 de setiembre. ¿Cómo fue realmente este combate? Y lo haremos resumiendo lo que nos cuenta el Cnel. Félix Best en su amplia y documentada obra en dos tomos: “Historia de las Guerras Argentinas”.

El enfrentamiento

Pío Tristán había destinado una vanguardia de 600 hombres al mando de los coroneles Llano e Huici, para que hostigara la retaguardia del ejército patriota en su retirada desde Jujuy. Y esta retaguardia comandada por Díaz Vélez, con artillería, se distanció unos diez kilómetros del grueso que estaba detenido en el río de Las Piedras. Resueltamente los españoles la atacaron, en un encuentro de avanzadas, y la dispersó completamente.

En esos momentos Belgrano, que esperaba una oportunidad favorable, desplegó el ejército en la margen del río y ordenó abrir el fuego a la artillería, para despejar el frente y parar al perseguidor, lo que así sucedió. La vanguardia realista se detuvo, y ocupó una posición a medio kilómetro de distancia. Entonces el ejército revolucionario se lanzó simultáneamente al ataque en tres agrupaciones y una reserva. El enemigo no pudo resistir y se puso en precipitada fuga, siendo perseguido por más de dos kilómetros. Los españoles tuvieron 20 muertos y dejaron 25 prisioneros y armamento, y además se rescataron muchos de los prisioneros que antes habían caído en sus manos. Belgrano reanudó luego la retirada hacia Tucumán, ya sin persecución del enemigo y con los ánimos más entonados. Después de tantos meses de penuria, el Ejército del Norte recuperaba su moral, y en Tucumán pudo dar la decisiva batalla del 24 de setiembre que, como ya lo apuntamos, cambió el curso de la guerra por la independencia, y también el desarrollo de los acontecimientos políticos en Buenos Aires.

Esta fue la importancia y la trascendencia que tuvo el combate de Las Piedras, el que como hecho de armas no alcanzó la categoría de las batallas, en las que se movilizan miles de hombres. Pero a veces la historia se nutre, y cambia su curso por hechos aparentemente menores, y que sólo son descubiertos como hitos trascendentes, gracias a la perspectiva que el historiador goza después de transcurridos muchos años. Además, se publicaron argumentos muy válidos, con la tesis de que López y Planes habría comenzado a escribir las primeras estrofas de nuestro himno nacional después de este combate, en el mismo río de Las Piedras y bajo la sombra de una tipa. De hecho, esta acción figura en una de sus estrofas: “San José, San Lorenzo, Suipacha,/ ambas Piedras, Salta y Tucumán” Pero esta ya es otra historia, digna de ser contada más adelante.

EN

http://www.eltribuno.info/combate-del-rio-las-piedras-un-hechoclave-n197233

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Miér 14 Sep 2016 - 0:23


dia 14 de Septiembre (1816)

Bicentenario de la muerte del revolucionario Altoperuano Manuel Ascencio Padilla





Padilla y su esposa Juana Azurduy

Había nacido el 28 de septiembre de 1774, en lo que es hoy Chipirina, Chayanta (actual Bolivia), en el Virreinato del Río de la Plata. Era el hijo de un hacendado local y vivió en el campo casi toda su juventud. Se enroló en el ejército siendo muy joven, participando en la represión y ajusticiamiento de Dámaso Catari, sucesor de Túpac Amaru en La Paz.

Estudió derecho en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, pero abandonó sus estudios para casarse con Juana Azurduy en 1805, la que comparte sus ideales.

Este militar altoperuano apoya la causa revolucionaria desde su estallido –luchó en el Virreinato del Río de la Plata a favor de la emancipación de España-, el 25 de mayo de 1809. Manuel Ascencio en su calidad de alcalde pedáneo de San Miguel de Matamoros se opuso a la remisión de víveres para el auxilio de las tropas que venían a sofocar el movimiento juntista que había estallado el día indicado en la ciudad de Chuquisaca.

Padilla y Juana son perseguidos por las fuerzas del mariscal Nieto, después de haber sido derrotada la insurrección de 1809 que dirigía Pedro Murillo. Huyen a ocultarse en las aldeas de los pueblos originarios de la sierra.

En septiembre de 1810, la ciudad de Cochabamba se plegó a la Revolución de Mayo y reconoció a la Primera Junta instalada en Buenos Aires. Padilla fue nombrado comandante civil y militar de una amplia zona intermedia entre Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, con centro en La Laguna. Manuel Ascencio ocupa Punilla con dos mil integrantes guerrilleros de los pueblos originarios y apoya la campaña de Esteban Arce, que logró la victoria de Aroma. Poco después, Padilla se vincula a Juan José Castelli, jefe interino del Ejército del Norte, al cual aloja en sus haciendas. Interviene con las fuerzas rioplatenses en la batalla de Huaqui (1811), sus bienes fueron incautados, su esposa cayó presa y debe fugar, perseguido por las fuerzas del absolutista Jose Manuel de Goyeneche.

Padilla logra rescatar a Juana Azurduy, por lo que pasó con sus hijos al campamento móvil de su esposo.

Como se dijo, de la derrota ha salido con sus bienes confiscados, pero ha logrado rescatar a Juana y a sus hijos de manos del enemigo. Si bien logró una victoria en el pueblo de Pintatora, luego fue derrotado en Tacomba. Se retiró hacia el sur y se unió al Éxodo Jujeño, a las órdenes del general Manuel Belgrano.

En 1812, se incorpora al ejército del Norte, participando en las batallas de Tucumán y Salta, y aportando luego diez mil aborígenes a las luchas de Vilcapugio y Ayohuma. A partir de entonces, vigoriza sus fuerzas y se establece en, la denominada por Mitre, la Republiqueta de La Laguna, donde concentra una importante cantidad de indígenas, tornándose, por momentos, inexpugnable, junto a su esposa y sus amazonas.

La tarea realizada por Padilla resulta fundamental porque impide a los ejércitos absolutistas el avance hacia el sur a través de guerrillas irregulares que defienden la región, dando tiempo a San Martín para levantar el ejército de los Andes con el cual llevar su proyecto de liberación de Chile y Perú. Pero el 14 de septiembre de 1816, en la acción de Villar, recibe un balazo que le provoca la muerte. El jefe enemigo –Aguilera- lo degüella y luego cuelga su cabeza en una pica, en el pueblo de La Laguna, actualmente denominado Padilla, en honor a este patriota. En mayo de 1817, Juana Azurduy acaudilla a su gente y controla la zona de La Laguna, recuperando la cabeza de Manuel Ascencio.
La lucha de los Padilla constituye una verdadera gesta, nutrida de altruismo, en la cual no sólo pierden todos sus bienes sino también sus hijos. Años después de la muerte de Manuel, Bolívar visita a Juana, en su modesta vivienda, para agradecerle todo lo que ella y su difunto marido han hecho por la revolución. Poco, sin embargo, los recuerda la historia oficial, ni tampoco la literatura o la cinematografía, siempre renuentes a reivindicar a los líderes de las masas populares latinoamericanas.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Sáb 15 Oct 2016 - 15:55

Dia 15 de octubre (1907)

Fallecimiento de General Luis María Campos




Luis María Benito Campos (Buenos Aires, 21 de junio de 1838 - íd., 15 de octubre de 1907) fue un militar argentino que participó en las guerras civiles argentinas y en la Guerra del Paraguay y que fue Ministro de Guerra de la República Argentina en tres oportunidades. Fue hijo del coronel Martín Teodoro Campos y hermano de los también generales Julio y Manuel J. Campos.

Inició su carrera militar en el ejército del Estado de Buenos Aires, en 1856. Combatió en las batallas de Cepeda, Pavón y Cañada de Gómez.

Reunió un grupo de alrededor de cien bandoleros, gauchos desocupados dedicados al robo, con los cuales formó un escuadrón de caballería, que él mismo entrenó y formó. Se le reconoció el grado de capitán y el mando de ese escuadrón, con el cual acompañó al coronel José Miguel Arredondo en la campaña contra el caudillo Ángel Vicente Peñaloza.

Destinado al fuerte de Río Cuarto, se destacó en la defensa contra un gran ataque de indígenas ranqueles.
Participó como Jefe del Regimiento de Infantería de Línea N° 6 en la Guerra del Paraguay, en la que combatió en las batallas de Yatay, Uruguaiana, Estero Bellaco, Tuyutí y Curupaytí; en esta última fue seriamente herido. Antes había organizado un intento de ataque hacia Asunción a través del Chaco, que fracasó debido a la falta de apoyo.

Pasó un tiempo reponiéndose de sus heridas en Buenos Aires, y luego fue enviado con el cuerpo de Arredondo al interior, a luchar contra las últimas montoneras federales: comandando el Regimiento 6 de Infantería, fue el héroe de la batalla de San Ignacio, derrota clave de las fuerzas federales al mando de Juan Saá.

Regresó al Paraguay para participar en la toma de Humaitá. Fue ascendido a coronel, y luchó en Lomas Valentinas. Fue el jefe de todas las fuerzas argentinas en la captura de la fortaleza de Piribebuy y comandó tropas de apoyo en la batalla de Acosta Ñu.

Desde antes de la guerra y durante ella, se hizo conocer como un militar brillante en cuanto a disciplina, capaz de impartírsela a sus hombres por la dureza con la que los trataba y se trataba a sí mismo.

Después de terminada la guerra, acompañó al presidente Sarmiento en su famosa entrevista con Urquiza, que fue una de las causas de su asesinato, ocurrido poco después. Participó en la represión del alzamiento del caudillo entrerriano Ricardo López Jordán, destacándose en la batalla de Santa Rosa. Fue nombrado comandante de Concepción del Uruguay, cargo que ocupaba aún cuando estalló la segunda guerra contra López Jordán. Contra éste peleó en Gualeguaychú y Yuquerí.

Al estallar la revolución de 1874, formó en el ejército dirigido por Julio Argentino Roca, en su persecución de las fuerzas del general Arredondo; fue el segundo de Roca en la victoria de Santa Rosa. Poco más tarde fue ascendido a general y nombrado inspector de armas de la provincia de Buenos Aires, para ser después jefe de estado mayor general. Por dos veces fue ministro interino de guerra, a la muerte de Adolfo Alsina, y cuando Roca marchó a la Conquista del desierto.

En 1880 fue uno de los jefes de la represión de la revolución porteña acaudillada por Carlos Tejedor, comandando las fuerzas nacionales en la batalla de los Corrales Viejos. Su hermano Julio era uno de los jefes rebeldes.

Ocupó varios cargos en el ejército, generalmente en la organización del mismo. En 1890 tuvo una participación poco lucida en la defensa del gobierno contra la Revolución del Parque, tal vez porque en ésta figuraba su hermano Julio, que resultó muerto en combate.

En agosto de 1893, tras la segunda revolución radical, fue nombrado Ministro de Guerra por el presidente Luis Sáenz Peña. Renunció en enero de 1895, para ocupar el cargo de Comandante en Jefe del Ejército Argentino, con el grado de teniente general.

Poco después, cuando estaba por estallar una guerra con Chile, acantonó a la mayor parte del Ejército, formado principalmente por conscriptos, en la Sierra de Curumalal, listo para salir hacia Chile. Por suerte, dos meses más tarde se firmaban los "Pactos de Mayo", que evitaron una guerra que hubiera sido terrible. Había demostrado, sin embargo, poder movilizar y mantener en pie de guerra lejos de cualquier ciudad a un ejército mucho mayor que el que había peleado la guerra del Paraguay.

En octubre de 1898 volvió a ser ministro de guerra, al asumir su segundo gobierno el presidente Roca. Nombró comandante del Ejército a Pablo Ricchieri, el primer militar que no tenía experiencia de guerra civil en llegar tan alto. Juntos modernizaron el Ejército hasta hacerlo una maquinaria eficiente, alejada de los intereses políticos. También fue el fundador de la Escuela Superior de Guerra, especie de instituto de postgrado de los oficiales superiores, que comenzó a funcionar en abril de 1900. Fue también el responsable de buscar inspiración en los ejércitos alemanes para la modernización del ejército, iniciando una influencia ideológica que duraría hasta poco antes de la llegada de los nazis al poder en Europa.

En 1904 colaboró con Ricchieri en la organización de la primera conscripción obligatoria de todos los jóvenes varones de 20 años.

En febrero de 1906 fue nombrado ministro de guerra por última vez, bajo el gobierno de José Figueroa Alcorta.

Falleció poco después de dejar ese cargo, en octubre de 1907.

Diversos autores mencionan a Campos como el último militar notable de las generaciones que lucharon en las guerras civiles argentinas y fue, junto con Roca y Ricchieri, el puente entre el ejército politizado del siglo XIX y el Ejército profesional del siglo XX.

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 29 Ene 2017 - 23:53

DIA 25 DE ENERO (1817)


En circunstancias que el Ejército de los Andes cruzaba la Cordillera para atacara a los españoles en territorio chileno, una fuerza realista enviada en misión de exploración, sorprende a un destacamento patriota de avanzada, que se hallaba acampando en Picheuta y le toma varios prisioneros.
El destacamento realista se encontraba apostado inmediatamente al Este de la posición, con un servicio de avanzada dispuesto delante de la misma. Descubierto el avance de los patriotas, los realistas se preparan para la lucha. A las 5:00 hs. de la mañana se abrió fuego de las guerrillas. Los patriotas avanzan audazmente y en perfecto orden. Marqueli ordena a la compañía del batallón de Chiloé que ocupe una altura avanzada inmediatamente al Norte de lo posición principal, mientras la guerrilla del Talavera se adelantaba hacia el camino real.En esta forma, el destacamento realista llegó a ocupar un ángulo obtuso, cuya ala Norte se apoyaba en la Quebrada de Las Cañas y la del Sur en las proximidades de la horqueta formada por los Ríos Vacas y Mendoza. El centro de la posición fue ocupada por el resto de la compañía del Talavera. Este dispositivo obedecía a las exigencias del terreno, pues, sólo así podían los realistas hacer converger sus fuegos hacia el camino de Las Vacas, que era por donde venían desembocando las fuerzas de Martínez. Los patriotas se desplegaron en guerrillas y se lanzaron al ataque bajo un nutrido fuego.
La guerrilla que atacó por el Norte logró rebasar el ala de la posición pivoteando luego sobre un cerrillo, consiguió flanquear a la compañía de Chiloé, que se defendía con un fuego intenso.
Vista esta posición por el Mayor Miguel Marqueli, ordenó que la guerrilla apostada de reserva detrás de ese flanco avanzara para sostener el ala. Así se hizo lográndose neutralizar con toda eficacia el envolvimiento que se diseñaba ya en el ala Norte.

La guerrilla patriota que atacó por el Sur logró rebasar, bordeando el Río, la posición enemiga y parapetándose detrás de grandes piedras comenzó un certero fuego sobre la misma, casi desde retaguardia, pero Marqueli, dominando la situación advirtió el peligro y ordenó a la guerrilla del Talavera que quedaba de reserva detrás de esa ala,, pasar a la otra margen del Río para batir a los patriotas por su flanco izquierdo, lo que se ejecutó rápida y oportunamente obligando a aquellos a desalojar la posición más fuerte alcanzada en el ataque. El avance de la guerrilla central fue también paralizado y advertido por Martínez recién entonces, que la fuerza enemiga era muy superior a la suya y que además, se estaban agotando las municiones, resolvió interrumpir el combate.
Después de dos horas y media de encarnizada lucha ordenó la retirada, la que se efectuó bajo el fuego del enemigo.
Los patriotas repasaron el Río de Las Vacas y sin mayores dificultades alcanzaron el Paramillo de Las Vacas, donde se detuvieron para defenderse si llegaban a ser atacados. Pero los realistas sólo se preocupaban de recoger a sus heridos y retirarse apresuradamente.
Es el primer caso que se registra en la historia: un enemigo triunfante que huye".

Fuente: "La Campaña de Los Andes" del Coronel Leopoldo Ornstein

Fue declarado Lugar Histórico por Decreto N° 5.043 del 25 de agosto de  1952.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 5 Feb 2017 - 12:31

dia 4 de Febrero (1817)

combate de Guardia Vieja y Achupallas



A las 3 de la mañana, traspuso Juan Gregorio de Las Heras la Cordillera de los Andes, por el Paso de Los Patos donde está ubicado actualmente el Cristo Redentor de los Andes, y el 4 de febrero, al ponerse el sol, el mayor Enrique Martínez atacó el puesto español de Guardia Vieja (actual localidad chilena del mismo nombre) con 150 fusileros y 30 jinetes. Al atardecer del mismo día, este jefe cayó por sorpresa sobre los 60 soldados realistas, que la formaban. Después de una hora de com​- bate, el oficial realista tuvo que rendirse con 39 hombres; quedaron en el campo 7 muertos y varios heridos, logrando escapar sólo unos diez soldados, que llevaron a Los Andes la noticia del desastre. El combate duró una hora y media a sable y bayoneta. Se tomaron 57 fusiles, 10 tercerolas, municiones y víveres. Luego de este combate, por orden de José de San Martín, el mayor Martinez se replegó a Juncalillo a la espera de que descendiera de la cordillera, el grueso de Ejército de los Andes. Las Heras volvió el 6 de febrero a Guardia Vieja y avanzó sobre Santa Rosa de los Andes (actual Los Andes). El 8 de febrero entró en Santa Rosa de los Andes y se apoderó de los depósitos de armas, municiones y víveres abandonados por los realistas.


Combate de Achupallas (Paso de los Patos)

El día 3 de febrero de 1817, luego de pasar las cumbres por el paso de las Llaretas, Soler alcanzó el campo de los Piuquenes y de allí destacó al sargento mayor Antonio Arcos a ocupar la zona de Las Achupallas; a fin de facilitar el pasaje del grueso de las tropas. Arcos, con 200 hombres, debía pasar por el portezuelo de Valle Hermoso, cayendo sobre la guardia realista de Ciénago; para luego continuar por el portezuelo del Cuzco y caer sobre la guardia de las Achupallas.

Los realistas, en número de 100 hombres, que habían tenido noticias del avance de Arcos, se emboscaron en el Valle de Chalaco al norte de Las Achupallas; con la intención de envolver a las fuerzas patriotas por los flancos. Ante tal situación, el mayor Arcos ocupó una posición defensiva con parte de sus efectivos y mantuvo a retaguardia una importante reserva de caballería. Producido el ataque realista, el mayor Arcos ordenó un violento contraataque que concluyó exitosamente, obligando la retirada realista el 4 de febrero de 1817.

En este combate, que fue un éxito para las fuerzas patriotas, se destacó al teniente Juan Lavalle, quien cargó con sus 25 granaderos a una fuerza mucho mayor. Los realistas huyeron, siendo perseguidos por más de dos leguas. A las 12 de la noche el mayor Arcos enviaba al jefe de la vanguardia el parte de la victoria y le hacía saber que el Valle de Putaendo se encontraba en su poder.

Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, el Grueso del ejercito había franqueado las cumbres, en un penoso esfuerzo y que resulto en la perdida de ganado mular, caballos y bovinos. A la madrugada llegaron a las Vegas del Portillo, donde O higgins debió desmontar a su tropa y ceder un buena parte de sus mulas al segundo escalon de la vanguardia, que marchaba con casi todos sus hombres a pie.

Por su parte soler, al recibir la comunicación de Arcos, resolvió apresurar el 3 y 4 escuadrones de granaderos al mando del comandante Mariano Necochea. el 6 de Febrero entraba la vanguardia en el caserio de Achupallas.


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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 7 Feb 2017 - 11:55

dia 7 de Febrero (1817)

Combate de las Coimas



En la tarde del día 6 de febrero unos 110 granaderos al mando del teniente coronel Mariano Necochea, habían ocupado la villa de San Felipe; mas, al tomar conocimiento que un grupo de realistas había vuelto reforzado al valle de Aconcagua, el jefe argentino se retiró a pernoctar al pie del cerro de Las Coimas, unas dos leguas al nororiente de San Felipe, por el camino que conduce a Putaendo.
Al llegar a San Felipe, en la noche del 6, los realistas al mando del Comandante Atero se enteran que el enemigo estaba acampado en Las Coimas, en número de más o menos 600 hombres, y resolvió atacarlo. Salió de la plaza a las 2 del día 7, al frente de cuatro compañías de infantería, tres de carabineros y 2 cañones de montaña, que hacían en total, unos 600 hombres.
La infantería iba montada. Las avanzadas realistas dispersaron fácilmente a la guardia patriota de Las Coimas, y Quintanilla -otro Jefe realista-, creyendo habérselas con una columna patriota más o menos equivalente, formó las alas de la línea de batalla con las dos compañías de carabineros, dejando al centro un claro para la infantería. Sin embargo Atero, que temía encontrarse con fuerzas superiores, ahora deseaba limitar la operación a un simple reconocimiento, mantuvo la infantería en columnas, y ordenó a Quintanilla que persiguiera a los patriotas sólo con la caballería.
Así lo hizo el jefe realista, hasta que repentinamente cayó sobre su flanco derecho un pelotón de 80 granaderos a caballo que arrolló a los carabineros, y los obligó a retroceder en desorden.
Necochea había advertido la errada disposición de Atero y, ocultándose detrás de algunos ranchos y arbustos, había dejado avanzar a la caballería enemiga en persecución de los pocos soldados que se retiraban hacia Putaendo, para atacarla por el flanco.

El combate fue breve, y reveló desde el primer momento la enorme superioridad de la caballería patriota.
Los sables realistas, fabricados en la maestranza de Santiago, se quebraban al chocar con los de los granaderos y la mayoría de las tercerolas se descompusieron a los primeros disparos.
Los carabineros volvieron cara, arrastrando en su fuga a la infantería que Atero despachó en su auxilio.
Para mayor confusión, el resto de la infantería realista, que había tomado posiciones en la loma de Las Coimas, hizo fuego sobre realistas y patriotas que se acercaban revueltos.
A esta altura del combate, Necochea, comprendiendo que iba a ser fusilado desde las faldas que coronaba la infantería realista, tocó retirada.
Los realistas tuvieron unas veinte bajas.

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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Mar 8 Ago 2017 - 21:04

dia 8 de agosto (1859)

Natalicio del Teniente General Pablo Ricchieri





Nació en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, el 8 de agosto de 1859, siendo sus padres Lázaro Riccheri y Catalina Chufardi, ambos nacidos en la población marítima de la vieja Liguria llamada Sestri Levante. En 1848 llegó a Buenos Aires el padre del ilustre General, radicándose podo después en Rosario; pero al contraer enlace se estableció con una casa de comercio en el histórico pueblo donde San Martín recogió su primer laurel en su carrera libertadora en la América de Sud. Riccheri fue bautizado con el nombre de Pablo, el 13 de octubre de 1859, apadrinando la ceremonia Josefa Cutura (foja 12 del Libro 1º de bautismos de San Lorenzo).



Estudió las primeras letras en la escuela que funcionaba en el famoso convento de su pueblo natal, donde los misioneros franciscanos enseñaban con una paciencia y con una dulzura que el después general Riccheri no olvidó jamás. Su maestro de primeras letras fue el padre Antonio Bonti, y otro de sus maestros más notables fue fray Jeremías Petrelli, orador elocuente y erudito profundo.



Con motivo del estallido de la revolución del 24 de setiembre de 1874 se incorporó al Regimiento de Caballería que organizó en San Lorenzo el coronel Silverio Córdoba; pero mientras se organizaba el cuerpo, sus componentes se ejercitaban en la equitación y en uno de tales ejercicios, el caballo de Riccheri dio una rodada de la cual salvó milagrosamente el jinete, pero sufriendo la fractura de la clavícula derecha. Por esta causa debió quedarse en su casa cuando el Regimiento de Córdoba marchó a conquistar laureles en la batalla de Santa Rosa.



Al regreso de la campaña contra Arredondo, Córdoba fue recibido en forma estrepitosa en San Lorenzo y correspondió al jovencito Riccheri dar en nombre del vecindario, la bienvenida a aquellos valientes, y lo hizo en forma tan emocionante, que el veterano Coronel, conmovido, se quitó la espada y la puso en manos de Riccheri instituyéndolo caballero según los ritos medioevales de la caballería.



Redactó su solicitud de ingreso al Colegio Militar y vino a Buenos Aires para gestionar personalmente su admisión de cadete. Con tal objeto, Riccheri iba todos los días a la Casa de Gobierno a la espera de una resolución, y allí, en el Ministerio de la Guerra esperaba tener noticias de su solicitud. Así pasaron 15 días. Al cabo de los cuales se le habían evaporado los pocos pesos que le había dado su familia, y se presentó por última vez a la Casa de Gobierno, decidido a regresar a San Lorenzo al día siguiente; al anochecer ya iba a retirarse, cuando un negro ordenanza –el moreno Luis- viéndolo tan triste, le preguntó qué le pasaba, y Riccheri le contó su aventura. El ordenanza lo condujo a una oficina de un empleado señor Manzini, el cual, a instancias del moreno Luis atendió al futuro General, y al dar éste su nombre, un militar que estaba allí, y que resultó ser el mayor Julián Falcato, que mandaba una compañía en el Colegio Militar, le dijo a Riccheri que su solicitud había sido despachada favorablemente desde hacía 15 días, y le ordenó que sin falta se presentase al día siguiente al Colegio, como lo hizo. Justamente, un cuarto de siglo después, al prestar el juramento de ley para hacerse cargo de la cartera de Guerra, el entonces coronel Riccheri, en medio del asombro de la compacta muchedumbre presente, rompiendo el protocolo, se abrió paso por entre los espectadores para ir a abrazar al humilde ordenanza Luis; y al día siguiente el Presidente Roca lo nombraba mayordomo de los ordenanzas de la Casa de Gobierno. A él le debía Riccheri su carrera y por ende, su cargo de Ministro.



En efecto, el 17 de marzo de 1875, el Ministro del Interior, Dr. Simón de Iriondo, se dirigía a su colega de Guerra, de parte del Presidente, manifestándole que estando “ocupadas todas las becas dotadas por el Gobierno en el Colegio Militar, me encarga decir a V. E. se sirva ordenar se acepte como alumno del expresado Colegio mientras no haya una vacante, al joven D. Pablo C. Riccheri, previos los requisitos legales, debiendo imputarse el valor de la beca a la partida de eventuales de este Ministerio”. El 17 de junio de 1975, habiéndose presentado el candidato, fue dado de alta como cadete.



Su paso por las aulas fue singularmente distinguido; el 26 de diciembre de 1876 ascendió a cabo 2º, el 15 de noviembre de 1877 lo fue a cabo 1º y el 1º de setiembre de 1878 obtuvo las jinetas de sargento 2º. En las notas anuales del Jefe del Cuerpo, mayor Francisco Smith, en 1878 y 79, se leen conceptos como los que siguen: “Conducta inmejorable” – “De muchas esperanzas para la carrera militar” – “Sentimientos muy dignos de un soldado” – “Inteligencia despejada” – “Vida privada brillante” – “Carácter muy bueno aunque un poco ligero, tiene mucho amor a la carrera militar, como muy patrióticos sentimientos”.



Con tal brillantes conceptos y con clasificaciones sobresalientes, egresó del Colegio Militar el 24 de noviembre de 1879 con la jerarquía de teniente 2º de artillería, siendo destinado al día siguiente al Regimiento 1º del arma, destacado en esta Capital.



Asistió a la batalla de Los Corrales, el 21 de junio de 1880, y por los méritos que contrajo en aquella campaña, fue promovido a teniente 1º el 9 de julio de dicho año.



Su breve actuación en las filas del ejército le hizo ver de inmediato la necesidad que existía de perfeccionar los métodos de preparación del personal superior y subalterno, modernizando sus conocimientos y el material en uso. Al efecto, el 20 de enero de 1881 se dirigió a la Superioridad solicitando perfeccionar sus estudios en Europa, y el 29 del mismo mes, el Inspector y Comandante General de Armas, general Joaquín Viejobueno, elevaba aquella solicitud en los términos siguientes: aconsejaba fuese concedida la autorización pedida “En mérito de la conducta ejemplar y contracción que observa el recurrente”. El 22 de febrero le fue despachada favorablemente la solicitud formulada.



Se trasladó a Europa y el 10 de octubre de 1883 fue dado de alta en la Escuela Superior de Guerra de Bélgica, reputada la mejor del Continente, donde cursó regularmente todas las asignaturas para optar al codiciado título de Oficial de Estado Mayor Diplomado. Durante su permanencia en la Escuela de Guerra, el 15 de enero de 1884 fue promovido a capitán de artillería, , estando en 1er año, curso que terminó el 14 de agosto de de 1884.



Con singular aprovechamiento siguió los cursos de referencia, los que terminaron el 17 de diciembre de 1886, obteniendo el capitán Riccheri la clasificación final de 14,61 que lo colocó 2º en la lista de egreso, siendo aventajado sólo por un oficial belga que obtuvo unos centésimos más de punto. Tan espléndido resultado impulsó al Director de la Escuela de Guerra, teniente general Barón Jolly, ayudante de campo de S. M., a pasar el 17 de diciembre de 1886 la siguiente comunicación: “Il a beaucoup d’energie, il en a donné des preuves dans la tenacité qu’il a mise a suivre le cours d’equitation malgré les difficultés particuliers qu’il a eproveés et qui sont dues uniquement a l’inffluence d’un climat auquel il n’est pas habitué. M. Riccheri est un officier sur lequel un chef peut compter absolument en toute circonstance. Depuis la creation de l’ecole, c’est la premiere fois qu’un officier de nationalité estrangere occupe la tete du classement. Mr. Ricchieri a obtenu le Nº 2 et sa moyenne finale ne differe que de quelques centiemes de celle du Nº 1. (1) Dans les different examens, cet officier a fait preuve de beaucoup de jugement, et notamment en applications tactiques, examen a la suite desquel il a recu les felicitations de jury, presidé ce jour par Mr, Ie Liutenant-General Aide de camp du Roi, Baron van der Smissen”.



El profesor de Estrategia y Táctica y de Aplicaciones Tácticas, Mr. Reyers formuló su concepto personal así: “D’un caractére serieux et devoué, Mr Riccheri est trés intelligent et fair preuve de beaucoup de devouement – Officier de grand valeur”.



El profesor de Estado Mayor, Mr Librecht, expresó: “Esprit trés eveillé et sur s’assimile facilment les choses et les expose avec methode . Grande valeur”.



El profesor de Comunicaciones Militares, de ataque y defensa de plazas y de defensa de los Estados, formuló su concepto en esta forma: “Officier trés intelligent, travaille avec beaucoup d’ardeur, a du calme, du jugement et expose avec methode”.



Por su parte, el profesor De Retcher, manifestó: “Intelligence trés vive – cet officier travaille consciencieusement et avec beaucoup d’assiduité – Il a montré beaucoup de tact dans ses relations”.



El 1º de febrero de 1887 el ministro argentino en París, Dr. José C. Paz, elevaba las notas y conceptos obtenidos por el capitán Riccheri en la Escuela de Guerra de Bruselas, y en dicha nota, Paz decía, entre otras cosas: “….. podría agregar que el señor Riccheri es también el primer oficial argentino de los que hoy hacen sus estudios en el extranjero que haya obtenido tan alto concepto entre sus profesores”. (2)



Egresado de la Escuela de Guerra mencionada, Riccheri fue nombrado el 1º de enero de 1887 agregado militar a la Legación argentina en París, en la que había figurado durante su permanencia en aquel Instituto. El 6 de diciembre de igual año pasó con el mismo cargo a la Legación en Alemania, donde ascendió a mayor el 26 de julio de 1888. El 12 de noviembre de este año se decidió postergar su permanencia en Europa, a fin de que asistiese a las experiencias de armas de repetición que tendrían lugar en Suiza y en el polígono de Beverloo; y para estudiar la organización de los establecimientos de enseñanza militar en Suiza.



El 26 de diciembre de 1888 cesó en su cargo en la Legación en Berlín y pasó a revistar al E. M. G. -1er Cuerpo de Ejército- con la nota: “En comisión en Europa”. Asistió a las maniobras del XII Cuerpo de Ejército, en 1889, siendo condecorado con la cruz del Comendador de la Orden Militar de Alberto de Sajonia.



Terminada la comisión en Europa, Riccheri regresó al país, llegando a Buenos Aires en el momento del estallido del movimiento revolucionario del 26 de julio de 1890, presentándose de inmediato al Gobierno. Por su comportamiento en aquellas memorables jornadas, el 16 de agosto de aquel año ascendió a teniente coronel.



El 29 de setiembre de 1890 fue nombrado Director de la Comisión de Armamentos en Europa, y en el ejercicio de este cargo el comandante Riccheri prestó eminentes servicios al país, emprendiendo la adquisición del armamento que permitiese renovar por completo el muy anticuado que utilizaba nuestro Ejército. Adquirió importante cantidad de fusil Mauser modelo argentino de 1891, con innovaciones ventajosas ideadas por el propio Riccheri y miembros de la Comisión sobre el material en uso en el Viejo Continente. Se emprendió la adquisición del material de artillería indispensable para reemplazar el que se hallaba en servicio.



El 1º de enero de 1892 fue pasado a revistar en la P. M. A., regresando a Buenos Aires, donde permaneció hasta el mes de noviembre de aquel año, fecha en que volvió a Europa, continuando el desempeño de su comisión de armamentos. El 1º de enero de 1894 pasó a la “Reserva de 1ª Clase, pero figurando en Europa hasta abril de ese año en que regresó a Buenos Aires.



El 21 de mayo de 1895 pasó a la P. M. A., revistando en el Arsenal de Guerra con el título de “Director-Presidente de la Comisión Técnica, en la compra de armamentos en Alemania”, a donde se trasladó en aquella fecha. Promovido a coronel el 20 de setiembre del mismo año, en esta fecha fue designado Director titular del Arsenal de Guerra; el 20 de marzo de 1897 se dispuso que habiendo regresado de Europa recientemente el coronel Riccheri se le pusiese en posesión del cargo de Director del Arsenal de Guerra, para el que había sido nombrado en la fecha mencionada.



El 14 de enero de 1898 fue designado Director General de Arsenales hasta el 27 de marzo de igual año, en que pasó a ejercer el cargo de Jefe del E. M. G., pero debiendo ausentarse el coronel Riccheri “en comisión del servicio” a Europa, el 31 de mayo de 1898 se designó encargado del despacho del E. M. G. al coronel Saturnino E. García mientras durase la ausencia del titular.



Continuó al frente de la adquisición de armamentos hasta el 13 de julio de 1900, en que el presidente Roca lo nombró titular de la cartera de Guerra, habiendo revistado hasta aquella fecha como Jefe de E. M. G. en comisión en Europa. Terminada la importantísima misión, regresó al país, desempeñando entre tanto, la cartera respectiva el Subsecretario de Guerra, coronel Rosendo M. Fraga.



A las 3 de la tarde del 20 de setiembre de 1900 prestó el juramento de ley como Ministro de la Guerra. Con mano firme procedió a romper los moldes de una tradición vinculada a los orígenes mismos de la nacionalidad y con el pasado heroico de su ejército, para proceder a la modernización sistemática de éste.



La adquisición de Campo de Mayo dio a las fuerzas que servían en la Capital y sus proximidades el campo de maniobra y adiestramiento que tanto necesitaba. Dicho campo lo adquirió en un millón de pesos, sobrante de su presupuesto de un año que manejó con estricta economía y reconocida habilidad. (3) Adquirió igualmente el “Campo de los Andes”, con el mismo objeto. Reorganizó el cuadro de oficiales, renovando los cuadros, para lo cual se impuso la dura necesidad de hacer retirar muchos gloriosos soldados que habían lidiado en los esteros paraguayos y en la lucha contra los salvajes. Dividió el país en siete regiones militares. Reorganizó el Ministerio de Guerra y el E. M. G.; creó el cuerpo de archivistas y aumentó el número de los regimientos de las distintas armas. Creó las siguientes Escuelas: de Mecánica, de Sanidad, de Aplicación de Clases, de Caballería y para suplir las necesidades de oficiales, que el Colegio Militar momentáneamente era imposible remediara por completo, creó la Escuela de Aspirantes a Oficial, que surtió grandes beneficios para el objetivo que fue creada. La Escuela de Sanidad Militar, creada el 21 de mayo de 1902, y cerrada después en el Gobierno siguiente, no obstante los buenos resultados que dio. Organizó brigadas mixtas y refundó el glorio el Glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo.



Otras innumerables iniciativas del Ministro Riccheri transformaron fundamentalmente las características del ejército hasta entonces existente, dándole la fisonomía que ha servido de base al del presente. A los pocos meses de aprobada la ley de organización del Ejército y servicio militar obligatorio Nº 4031, que lleva su nombre, sancionada el 6 de diciembre de 1901, el Ministro Riccheri podía presentar en Campo de Mayo un ejército de contextura moderna que asombró a cuantos presenciaron sus demostraciones. Ese día, el domingo 15 de mayo de 1904, el coronel Riccheri alcanzó su consagración. Sobre el propio campo de ejercicios, en el cual juraron la bandera los conscriptos de la clase de 1882, el presidente Roca, recogiendo las ovaciones de la multitud que victoreaba entusiasmada al organizador del Ejército, lo promovió prácticamente a General, y al efecto, al día siguiente elevó el mensaje respectivo al Senado, que fue despachado de inmediato. El general Ignacio H. Fotheringham, en su libro “La vida de un soldado”, refiriéndose al Ministro Riccheri, dice: “Un gran organizador, dio al ejercito esa verdadera unción militar que hoy lo distingue. Un caballero correctísimo, y soldado lleno de ilusiones sanas y nobles entusiasmos. Se conquistó la estimación del país entero, a tal punto, que si no lo propone al Senado el P. E. para el ascenso a General, lo aclaman por “¡vox populi, vox Dei!”.



Sus despachos de general de brigada llevan fecha 19 de mayo de 1904 y ostentan la firma del presidente Roca y fueron refrendados por el ministro de Marina Onofre Betbeder. El 12 de octubre del mismo año cesó en su cargo de Ministro de Guerra y tres días después era nombrado Director de la Escuela Militar y de aplicación de Artillería e Ingenieros, en San Martín; cargo que asumió el 27 de octubre y del cual solicitó su relevo el 30 de diciembre del mismo año, el que le fue concedido el 3 de enero de 1905, pasando a revistar en la “Lista de Oficiales Generales”.



El 4 de octubre de 1905 fue nombrado jefe de la 2da Región Militar, con asiento en Bahía Blanca, cargo que ejerció hasta el 23 de setiembre de 1907, fecha en que fue pasado a la P. M. A., concediéndosele el relevo que había solicitado el general Riccheri desde Adrogué, el 18 de setiembre de aquel año.



El 14 de marzo de 1910 fue nombrado Presidente del Tribunal de Clasificación de Servicios Militares. El 19 de julio del mismo año, el P. E. envió un mensaje proponiendo al Senado su ascenso a general de división, junto con Saturnino E. García, Carlos E. O’Donnell, Victoriano Rodríguez, Rosendo M. Fraga y Rafael M. Aguirre. El 13 de agosto de 1910 se le confirió tan alta jerarquía militar.



El 14 de octubre de 1910 presentó una enérgica nota de protesta por haber ascendido el P. E. a varios capitanes declarados inaptos por el Tribunal que presidía el general Riccheri, renunciando al mismo tiempo a este cargo; el día 19 del mismo mes fue nombrado comandante del 3er Cuerpo de Ejército.



El 12 de junio de 1912 pasó a la P. M. A. y el 13 de diciembre del mismo año fue designado Presidente del Consejo de Guerra Permanente para Jefes y Oficiales, cargo en el cual fue reelecto por un nuevo período el 27 de marzo de 1913.



Se le concedió el 11 de enero de 1915 el relevo de la Presidencia del Consejo de Guerra, siendo reemplazado por el general Ricardo Cornell, y al día siguiente el P. E. expidió un decreto designando al general Riccheri para seguir las operaciones de la Guerra Europea: “Para adquirir conocimientos prácticos de la Gran Guerra, pudiendo alcanzar en el terreno mismo enseñanzas que es imposible adquirir en otras circunstancias”. Postergada su partida por su situación personal, el 26 de junio de 1916 dejó de figurar en la “Lista de Oficiales en el Extranjero” y pasó a Disponibilidad (Art. 31, inciso 1º, Boletín Militar 4476). El 5 de julio de 1916 solicitó un año de licencia para ausentarse al extranjero, la que le fue concedida el 20 del mismo mes (Boletín Militar Nº 4493), pasando a revistar en la lista respectiva.



No habiendo podido ausentarse a Europa como era su propósito por una grave afección a la vista que sufrió entonces, el general Riccheri permaneció en el país; y el 8 de febrero de 1918 se decretó que diese cumplimiento a la S. R. del 12 de enero de 1915. La terminación de la Guerra Mundial determinó el pase del general Riccheri a la Disponibilidad en noviembre de 1918, situación de revista que conservó en los años siguientes.



Hallándose próximo a cumplir la edad máxima acordada por la Ley 4707 para la jerarquía de General de División, el 4 de agosto de 1922, el diputado Armando G. Antille presentó un proyecto de Ley que firmaban otros colegas de distintos colores políticos, proponiendo el ascenso de Riccheri al grado de Teniente General. El mismo día se trató en la Cámara el proyecto y en la discusión se pusieron en evidencia los eminentes servicios prestados a la Nación por el general Riccheri. En el curso del debate, el diputado Mariano Demaría dijo:



“El verdadero título a la consideración pública que tiene, fue el de ser como Ministro de Guerra, quien promovió el establecimiento del servicio militar obligatorio. Pero éste no es el único, es uno de los tantos servicios que ha prestado y entre ellos hay uno que tengo presente y que quiero referir a la cámara. Cuando hizo la adquisición de armamentos el general Riccheri, un día el gobierno argentino recibió inesperadamente un giro por una suma muy grande; no quisiera darla porque no estoy seguro de ella, pero puedo asegurar que pasaba de dos o tres millones de pesos.



Sr. Antille – Ocho millones.



Sr. Demaría – Me alegro que de la cifra el señor diputado. Me parecía superior a la que yo di, pero como no estaba seguro no quería citar una cifra tan elevada. Se averiguó en el ministerio y se supo que esta era la comisión que habitualmente daban las casas a los oficiales encargados de controlar las compras, comisión que casi estaba establecida en el uso y que el general Riccheri en nombre de la comisión argentina recibió de los fabricantes y la entregó al gobierno argentino, pidiendo que ella fuese destinada a adquirir nuevos armamentos. Y este criterio lo ha mantenido invariablemente en toda su vida militar”.



Desgraciadamente, después de un largo debate, al ir a votarse el proyecto se encontró con que no había quórum y por esta causa el general Riccheri pasó a situación de retiro por edad el 8 de agosto de 1922, con el sueldo y grado de teniente general de acuerdo al Art, 4, Capítulo I, Título III de la Ley 4707 y por hallarse comprendido en el 1er párrafo del Art. 94 de la Ley 8675; con un total de 64 años, 1 mes y 23 días de servicios computados.



Por Ley 11907 del 26 de setiembre de 1934 paso el teniente general Riccheri a revistar en actividad. El Art. 1º de dicha Ley decía textualmente: “Considérese revistando en actividad en el Ejército al señor teniente general (en retiro) don Pablo Riccheri”. Ese mismo año, en la sesión de la Cámara de Diputados del 16 de mayo, con motivo de cumplirse el trigésimo aniversario de la promoción de Riccheri al generalato, el diputado Carlos Alberto Pueyrredón dijo: “Viene oportunamente este recuerdo, porque se han cumplido 30 años de la fecha memorable en que el presidente Roca ascendió a general a don pablo Riccheri. Es, a mi juicio, y lo comparten la mayoría de los ciudadanos de mi tierra, la personalidad más brillante del cuadro de oficiales de los últimos cincuenta años de nuestro glorioso ejército”.



Pero la salud del ilustre General se hallaba en estado precario; una bronconeumonía que le tomó en su domicilio en Temperley obligó a sus amigos a trasladarlo al Hospital Militar donde falleció a los ocho días, a las 3:10hs del 30 de Junio de 1936. Su cadáver fue embalsamado y expuesto en la Casa de Gobierno, en el Ministerio de Guerra hasta el día siguiente, en que colocado al ataúd en una cureña del Regimiento 1 de Artillería, escoltado por un escuadrón del 8 de Caballería, el cadáver del ilustre General fue conducido a la Catedral, a las 10 de la mañana del 1º de julio, donde ofició una misa de cuerpo presente monseñor Manuel Elzaurdia, ocupando todo el templo compacto y calificado público. Finalizada la misa, se continuó la marcha en dirección a la Recoleta, lugar al que se llegó pasadas las once de la mañana.



En el cementerio pronunciaron sendos discursos; en nombre del P. E. el ministro de la Guerra, general Basilio B. Pretiñe, quien puso de manifiesto el profundo pesar que embargaba al Ejército y a toda la Nación por tan irreparable pérdida; en nombre del Ejército, el general Camilo Idoate, que trazó a grandes rasgos la magnífica carrera de soldado del ilustre muerto; el Dr. Manuel M. de Iriondo, en atención a la vieja amistad que lo ligó al general Riccheri; y el Dr. Virgilio Reffino Pereyra, por el Club del Progreso. Cerrando la serie, el diputado nacional Gregorio N. Martínez, quien lo hizo en el seno de la H. Cámara a que pertenecía, en la primer sesión celebrada después del entierro del inminente soldado y esclarecido patriota.



El general Riccheri contrajo matrimonio en la Iglesia del Carmen de esta Capital, el 9 de enero de 1901, con Dolores Murature, porteña, nacida el 17 de octubre de 1874, hija de José Murature y de Dolores Lagarreta. Hija de tal matrimonio fue María Victoria Johanna Riccheri, nacida el 16 de mayo de 1904. Quiso la desgracia que la muerte la arrebatase en plena niñez, a la edad de 10 años, el 15 de julio de 1914, fecha en que falleció en Temperley, víctima de una apendicitis. El entierro, verificado al día siguiente, en el Cementerio del Norte, congregó desde el Presidente de la República hasta las personas más humildes que testimoniaron su homenaje al afligidísimo padre, que recibió un golpe de muerte moral para todo el resto de su existencia con tal irreparable pérdida: única hija.



Ejerció la presidencia del Círculo Militar por los períodos de 1913-15 y de 1915-17. El 8 de junio de 1929 volvió a ser elegido para igual cargo, pero renunció sin haberse hecho cargo del puesto.



El 30 de setiembre de 1838 se sancionó una ley destinando 80.000 pesos para levantar un mausoleo en la Recoleta para guardar los restos del General. No obstante, recién en 1951 se autorizó la ejecución de la obra en el sitio en que había estado Bernardino Rivadavia, antes de su traslado a Plaza Miserere (actualmente Plaza Once), en 1932. Se inauguró el 15 de marzo de 1952, siendo colocados también los restos de: Félix de Olazábal, Bernardo Monteagudo, Juan O’Brien, Francisco Fernández de la Cruz, Elías Galván, Juan José Quesada de Pinedo y Luciano Fernández. Posteriormente fueron colocados también los restos de su esposa y su hija.



El general Riccheri vivió sus últimos 20 años en la forma más austera que es posible imaginar. El hondo sentimiento que embargó su noble espíritu por la pérdida de su única hija fue la causa principal que lo impulsó a vivir con tanta sencillez, y también, por qué no decirlo, las tremendas sacudidas que sufrió en sus intereses, que lo llevaron al borde de la ruina.



Poseyó las siguientes condecoraciones: del “Aguila Roja” de Alemania, “Al Mérito” de Chile de la 1ª clase, y la placa de “Gran Oficial de la Orden de la Corona de Bélgica”.



Referencias



(1) José Sandalio Sosa, también argentino, salió undécimo de la promoción de egreso.

(2) Nota dirigida por el Dr. Paz al Ministro de R. E., Dr. Norberto Quirno Costa.

(3) El presupuesto para el año 1901 fue votado en la suma angustiosa de 12.894.441,20 pesos, realmente reducida, pues se había llegado a gastar en el Ministerio de la Guerra hasta 38 millones de pesos. El Ministro Riccheri consiguió que tal presupuesto se le votase en un solo inciso y en globo y una vez que estuvo sancionado, fue sometido a la consideración del Presidente Roca, que lo consagró con su firma una vez que estuvo detallado con todos los incisos y partidas como anualmente lo establece cada Ministerio al Congreso. En el presupuesto así distribuido, se había destinado un inciso que decía: “Para adquisición de campos de maniobras y su instalación, y para los estudios del trazado del ferrocarril militar, $2.399.- mensuales, y además el total de las sumas que se consiga ahorrar sobre todos los incisos del presente Presupuesto”.

Por cierto, la cantidad mensual era irrisoria para poder adquirir campos de maniobras, pero el Ministro Riccheri tomó la resolución de reemplazar una buena parte del personal de enganchados por los nuevos conscriptos, resolución meditada sobre la base de que no se hiciera peligrar mucho el poder del ejército, el que debía ser lo suficiente para garantizar el orden en el país. Sobre los 7.100 enganchados que le asignaba el minúsculo presupuesto, realizó importantes disminuciones que le permitieron al Ministro Riccheri contar con un sobrante de un millón de pesos al final del año, con el que pagó íntegro y en efectivo las 2.100 hectáreas que constituyeron el primer grupo del Campo de Mayo, sobre la margen izquierda del río de las Conchas (actual río Reconquista), a las que se agregaron después las 300 hectáreas sobre la margen derecha, donde se ubicó la Escuela Militar de Aviación y más tarde las 600 hectáreas de Caseros, donde está ubicado el Colegio Militar. La ley promulgada el 8 de agosto de 1901, aprobó las adquisiciones de terrenos hechas por el P. E. para la formación del Campo de Mayo, “cuyos terrenos –dice el texto de la misma- serán totalmente pagados con los ahorros que se hagan sobre el presupuesto de Guerra de 1901”.

Por cierto la resolución valiente del Ministro permitió tal adquisición, resolución no exenta de peligro, ya que el año 1901 fue el de la unificación y de la huelga revolucionaria en el puerto; y tampoco hay que olvidar que fue finalizado con un grave conflicto internacional.


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plumas para las flechas.»
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MensajeTema: Re: Página Histórica de Hoy   Dom 20 Ago 2017 - 21:56

dia 20 de Agosto (1820)

Parte de Valparaíso la Expedición Libertadora al Perù




Las dos campañas navales desarrolladas anteriormente en el litoral del Virreinato peruano, fueron exitosas en lo referente a la neutralización del poder naval español en el interior de El Callao, pero no se logró su destrucción.

Aún cuando los buques enemigos entregaron el control del mar a la Escuadra chilena, en el frente terrestre el ejército virreinal mantenía a sus habitantes sometidos férreamente a las autoridades españolas.

Era necesario que desde Chile se enviara una expedición por mar con un ejército capaz de adentrarse en pleno territorio peruano y conquistar el principal enclave que tenía el Rey de España en América del sur.

A su regreso a Valparaíso, el 06 de marzo de 1820, el Almirante Cochrane requirió del Director Supremo, General O'Higgins, la preparación de la campaña contra el Perú a la brevedad posible, aprovechando la inmovilidad de las fuerzas navales españolas en El Callao. En su apreciación, bastaría un ejército de 2.000 hombres cuyo mando sugería dar al General Ramón Freire para la ocupación de Lima y el derrocamiento del gobierno virreinal. Tal proposición no fue aceptada por el gobierno de Chile, tras el cual estaba San Martín, en razón a que ya se había resuelto que la expedición sería conducida por el General argentino.

Lo anterior no fue muy del agrado del Almirante suscitándose dificultades entre éste y el Gobierno por el mando en jefe, al extremo de tener que establecerse una rígida diferenciación entre el mando de la Escuadra Libertadora, que ejercía Cochrane, y el mando del Ejército Libertador que tenía San Martín. Sin embargo, el mando de la Expedición Libertadora no era más que uno y era ambicionado por ambos caudillos. Cochrane muy pronto debió convencerse que sería el perdedor. En efecto, así fue, y desde ese momento comenzaron los problemas por la falta de pago a la tripulación, abastecimiento insuficiente de los buques y del alistamiento de la expedición en general, siendo el principal problema la falta de tripulaciones adecuadas para los buques, en razón a que los mejores hombres se habían ido por el no pago de sus salarios y de su participación en las presas.

Las discrepancias entre Cochrane y San Martín alcanzaron tan alto grado que sólo la moderación de O'Higgins, impidió un rompimiento definitivo entre ellos. Asimismo, fue necesaria su directa participación para apaciguar al Almirante y evitar que hiciera efectiva su renuncia presentada en más de una ocasión.

Oportuno es destacar que la Expedición Libertadora del Perú, Escuadra y Ejército, fue preparada y equipada enteramente por el Gobierno de Chile, a costa de grandes sacrificios. Las dificultades que afrontaba el Gobierno de Buenos Aires, donde existía una disolución del Gobierno Directorial, le impedían cualquier apoyo a esta expedición; es más, se dispuso que San Martín regresara con los restos del Ejército de los Andes, a fin de sofocar las revueltas existentes en ese país. En todo caso, tanto la Escuadra como el Ejército Libertador portaron la bandera de Chile. Asimismo, es conveniente mencionar que, en el plano estratégico, la Expedición Libertadora del Perú era de gran significación para el afianzamiento de la independencia de Chile y, en lo naval, la destrucción de las fuerzas navales existentes en El Callao, un imperativo para la consolidación del dominio del mar que ejercía la Escuadra Chilena.

en:

https://www.armada.cl/armada/tradicion-e-historia/principales-acciones-navales/la-guerra-de-la-independencia-1810-1826/expedicion-libertadora-del-peru-20-de-agosto-de-1820/2015-03-30/162433.html

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/Más crueles que fieras,/con nuestras propias alas,/que la Naturaleza/nos dio, sin otras armas/para propia defensa,/forjáis el instrumento/de la desdicha nuestra,/haciendo que inocentes/prestemos la materia./Pero no, no es extraño,/que así bárbaros sean/aquellos que en su ruina/trabajan, y no cesan./Los unos y otros fraguan/armas para la guerra,/y es dar contra sus vidas
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